Pericos rematan sus 3000 Vivos

“Se confirma un romance con Guadalajara”, Juanchi Baleirón

Pasa el tiempo y las cosas cambian, el ambiente de los “dreadlocks” y de las playeras con los colores de la bandera Rastafari en los conciertos se ha modificado por personas que oscilan entre los treinta y los cincuenta años de edad con una apariencia diferente, más formal, y que hasta algunos se ven acompañados por sus hijos. Mi sorpresa fue llegar a la recepción del maravilloso Teatro Diana y ver hasta el tope el recinto, que por segunda vez los bonaerenses abarrotaban.

Eran las 21:00 h, cuando se cerraba el telón despidiendo de manera ovacionada a la banda que cumplía 15 años de existencia, la agrupación zapopense Golden Ganga.

Una espera exacta de treinta minutos fue suficiente para ver arder el escenario entre luces rojas y una batucada que enlazaba directamente con “Runaway” y a un “Quiero escuchar a Jalisco cantando”, que emitía Juanchi Baleirón, poniendo inmediatamente al público de pie. Tal es el orden de su última placa discográfica 3000 Vivos, que se respetaba con “Complicado y aturdido”, “Nada que perder” (destacando la participación de su saxofonista cubano), “Mucha experiencia, y que remataba con “Waitin” la serie de clásicos entonados de principio a fin por los tapatíos.

“Todos lo hacen”, todos bailan, todos corean “Real… uoo uou”, “Eso es real”; pero la vigencia de la autoría perica se hace presente con “Anónimos”, último hit que fue recitado de manera monumental como si fuera una canción vieja, de esas que son de dominio popular.

“Satélite de vos” es un gusto que el conjunto perico se da, se nota al regresar a los asistentes a sus asientos, pero al preguntar:¿Guadalajara, hay pulso?” e interpretar “Me late”, vuelven a levantarse con euforia y se confirma con “Su galán”. De repente “Salgo” y se dan otro gusto Los Pericos con “Islandia”, un raro lado b de mi disco predilecto: Mystic Love.

“Sin cadenas” regresaba la voz de la multitud que se acompañaba por el sonido de la trompeta puertoricense. “Por ahora la verdad” fue un estreno para el repertorio que sorprendió la noche y en la cual Baleirón agradeció diciendo que se confirmaba un romance con Guadalajara a casi 25 años de visitar constantemente tierras aztecas. “Monkey man”, “La hiena”, “Sano y salvo” y “Señales erróneas”, cerraban el set eléctrico que había dominado la noche entre luces rojas y verdes que emulaban la atmósfera de sus primeros discos.

Por lo menos en nuestra ciudad nunca había visto a Los Pericos en otra dimensión y anoche sucedió. Ver un cajón peruano y un par de guitarras acústicas me causó incertidumbre, y cuando Diego “Chapa” Blanco, Gastón “Moreira” Goncalvez, Marcelo Blanco, Ariel “Topo” Raiman, Guillermo Luis Valentinis y Juanchi regresaron a la tarima, deduje que pasaría algo diferente. “Bajo el mismo cielo”, “Amandla” (que a pesar de algunas fallas técnicas de sonido salieron a flote), “Ocho ríos” y “Pupilas lejanas”, crearon un unísono mutuo en un ensamble semiacústico.

Se regresaba a las alturas eléctricas y “Boulevard” era la indicada para decirle al público “Hace lo que quieras”, ya en “Jamaica Reggae” es permitido, así que “Párate y mira” que se siente “Caliente” el ambiente, “No me pares” en este “Home sweet home” que “Casi nunca lo ves”.

Pericos, larga duración.

Por Eduardo Roel.

Fotos: Roberto Mora.

Galería fotográfica:
https://revistainstinto.com/pericos-en-el-teatro-diana-2019/

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