Murió “Quino”, “papá” de Mafalda

Murió “Quino”, “papá” de Mafalda
Quedó maravillado con los dibujos cuando su tío, diseñador gráfico por entretenerlos a él y a sus hermanos les pintaba figuras, Joaquín Salvador Lavado, jamás imaginó que ese pasatiempo indirecto se convertiría con el pasar de los años, no sólo en su pasión, sino en el origen creador de un personaje femenino, quizá el más famoso en el mundo de la ilustración, la niña inteligente e irreverente, Mafalda.
Este miércoles 30 de septiembre, a los 88 años de edad, debido a una fuerte complicación cerebro-vascular dejó de existir Quino, el “padre” de la popular Mafalda en su casa de Mendoza, Argentina.
Desde su adolescencia, Quino aseguraba tenía frecuentes encuentros con la figura fantasmal de su padre, a quien no perdía la oportunidad de recriminarle el que siguiera fumando, aún después de muerto, anécdota que sostuvo aún después de contraer matrimonio con su amada Alicia Colombo, a quien ya alcanzó en la eternidad.
Mafalda surgió en 1962, cuando a Joaquín Salvador Lavabo se le encomendó una serie de tiras cómicas, en las que debía representar a una familia utilizando los populares aparatos electrodomésticos Mansfield, de ahí la modificación fonética para otorgarle el nombre de Mafalda. Rechazados en una primera instancia, los dibujos de Mafalda y toda su familia, Manolito, Guille, Libertad, Susanita) tuvieron una exitosa reedición en 1964, ya lejos de fines comerciales, La familia creada por Quino logró un éxito mundial inusitado.

Su impacto llegó hasta el cine, con una serie de dibujos animados de 75 minutos de duración, que no resultó del agrado del público, porque simplemente a Mafalda se le etiquetó con voz. La creatividad de Quino salvó la historia, al trasladar todo a la cinematografía
silente. Así el público podía otorgarle la voz que quisiera a la querida Mafalda.
De los personajes de aquella popular familia, el ingenuo Felipe era el consentido de Quino, y su razón era sencilla y contundente: “Creo que de todos es a Felipe al que más me parezco, los dos somos igual de ingenuos y así andamos por la vida”, declaró en alguna ocasión Joaquín Salvador Lavabo “Quino”

Woodstock 99 y Fyre fusionados en Knotfest México.

Este sábado fue el tan esperado Knotfest México, evento anhelado por muchos por quienes al fin tendríamos la oportunidad de ver en vivo a nuestra banda favorita. El festival pintaba prometedor, pero al final, terminó en la más pura decepción.

Las horas previas al festival, cuando muchos ya nos encontrábamos haciendo fila iban con total tranquilidad, se miraba movimiento dentro pero todos suponíamos que solo afinaban los últimos detalles. Es cierto que desde la noche anterior ya se sabía lo de la cancelación de Testament (además de su concierto que jamás dieron en Guadalajara), pero a pesar de eso seguíamos optimistas y creíamos que no pasaría a mayores.

Abridores sin público

La primer mala señal se dio horas después, las primeras bandas tocaban a las 12:05 horas; sin embargo, las puertas seguían cerradas y tuvieron que tocar sin público, para las dos de la tarde había quien aún no dejaban entrar, mientras que por otro lado había gente entrando sin boleto, exactamente el mismo error del año pasado.

El festival seguía relativamente bien a pesar de todo, pudimos darnos el lujo de ir hasta CDMX a apoyar a nuestros paisanos de Parazit y Cemican, un show increíble por parte de cada uno, sobre todo los segundos que demostraron por que merecen ser una de las bandas nacionales más queridas en la actualidad, la banda incluso terminando su concierto bajaron del escenario a convivir con el público y tomarse fotos con ellos.

“Las puertas seguían cerradas y tuvieron que tocar sin público, para las dos de la tarde había quien aún no dejaban entrar, mientras que por otro lado había gente entrando sin boleto”

Seguidos por Of Mice & Men, que se notaban entusiasmados por estar en nuestro país también dieron un espectáculo digno de recordar.

Una vez acabado su show, fue cuando se comenzaron más problemas, la zona de comida estaba saturada, incluso lucía demasiado pequeña. Probablemente hubiera sido buena idea distribuir algunos restaurantes por demás sitios del parque. A eso se le suma que comenzaron los problemas del cashless, a algunos solamente nos dieron una tarjeta (¡del Ultra Festival!) para usarla, pero resulta que en algunas tiendas y restaurantes solo aceptaban la pulsera del festival, para las 16:00 horas ya había sitios donde el sistema les había fallado y solo se podía pagar en efectivo, ¡Pero no podíamos pedir reembolso porque a fuerza nos teníamos que esperar hasta la medianoche!

Nos decidimos mover al escenario principal, justo cuando estaban terminando de montar el sonido de Stratovarius, la banda toco todos sus éxitos, abriendo con Eaglehearth y cerrando con Hunting High And Low, al igual que OM&M se notaban felices de estar en nuestro país, el público no paró de corear en ningún momento. Saliendo de la zona de foto notamos que un puente afuera del festival estaba repleto de gente que podía ver todo lo que pasaba en el escenario principal, y sin necesidad de pagar. Sin más importancia. continuó el show.

Behemoth, uno de los shows más esperados le continuó, a pesar del reducido espacio (Suponemos que el escenario completo era para cuando saliera Slipknot), dieron un gran espectáculo y mucho mejor producido: desde el vestuario, la decoración e incluso el uso de antorchas por parte de Nergal. Aquí nuevamente aparecieron los problemas cuando el sonido comenzó a fallar en algún momento casi a punto de terminar el show, cosa que la banda confirmó minutos después en sus redes sociales.

Saliendo de Behemoth algunos fotógrafos nos llevamos una grata sorpresa, ¡Solo se le permitiría el acceso a 15 fotógrafos para Slipknot! Hasta el momento me pregunto que filtros se utilizaron para escogerlos, es entendible que nuestro medio al ser pequeño no apareciera en la lista de los 15, ¡pero cuando ni siquiera medios como Rolling Stone aparecen!, Es imposible no quedar intrigado. El resto de los fotógrafos decidimos correr a la zona del público mientras aún seguía Behemoth para poder agarrar buen sitio para cuando saliera Slipknot y tomar las fotos desde ahí.

A Behemoth le seguía el acto de las Cherry Bombs, nadie estaba realmente interesado en dicho espectáculo, pero se llenó porque todos querían tener buen lugar para cuando saliera Slipknot. A pesar de el poco interés del público, se terminaron llevando aplausos al por mayor.

Comienzan los disturbios

Justo cuando acabó el show de las Cherry Bombs fue cuando se desató el verdadero caos. Público que venía de ver otras bandas, y parte del que estaba en la zona general del escenario principal, se arrojaron en estampida contra una valla pobremente reforzada y con nulos elementos de seguridad; esto fue perfecto para que cayera en cuestión de segundos. Varias personas acabaron lesionadas con la caída del cerco. Quienes nos encontrábamos más adelante aún no sabíamos que pasaba, para entonces Evanescence ya tenía una hora de retraso, la gente se estaba molestando, además nos intrigaba el hecho de que tras dejar el escenario montado no hubiera más movimiento arriba e incluso acabaran saliendo los ingenieros de Slipknot, había confusión por todas partes.

Los organizadores no reaccionaron a la valla caída hasta media hora después , su gran solución fue volver 45 minutos después y “repararla” atravesando un tubo oxidado. En el fondo no dejaba de sonar por tercera vez un disco de Queens Of The Stone Age mientras todos se empezaban a desesperar. Llegó a sonar una voz en el altavoz pidiendo orden, el público puso de su parte pero se seguían sin ver resultados.

Pronto la gente se desesperó, comenzaron a lanzar vasos con tierra al escenario y a lanzar gritos como “¡OCESA! ¡OCESA! ¡OCESA!” “¡FRAUDE!, ¡FRAUDE!, ¡FRAUDE! ” “¡REEMBOLSO!, ¡REEMBOLSO!, ¡REEMBOLSO!”, un sujeto prendió fuego a un vaso cerca de la primera fila, el público y seguridad se molestaron, estos segundos no hicieron nada hasta que el público los presionó, aquí tuve sentimientos encontrados, entendía la frustración del tipo pero también sentía que su numerito de querer prender fuego solo empeoraría las cosas.

“En el fondo no dejaba de sonar por tercera vez un disco de QOSTA mientras todos se empezaban a desesperar”.

Pasados los minutos la gente del puente se comenzó a burlar de los asistentes repitiendo los mismos gritos que habían lanzado antes.

Los precios de los productos se dispararon, un ejemplo de esto es que unas aguas que comenzaron en $30 ya las estaban dando en $70.

Eran la 1:30 y ya todos se habían rendido comenzamos todos a salir no sin antes llegar por nuestro reembolso ¿Y cuál es la gracia con la que salen? ¡Que se quedaron sin efectivo!, las mentadas de madre no faltaron, asistentes comenzaron a golpear las instalaciones de cashless e incluso algunos pobres empleados fueron bañados en lo que esperamos fuera cerveza, y todo por culpa de la pésima organización.

En la salida los vendedores seguían haciendo su agosto rematando todo a precios absurdos. Minutos después de que salimos fue cuando se disparó el verdadero caos con el público que comenzó a encender hogueras e incluso se subieron al escenario a prenderle fuego al equipo de Evanescence. Hubo quienes hasta se robaron cosas como cables y pedaleras.

La imagen que nos dejó el Knotfest, que pintaba para ser un gran día fue simplemente lamentable, fue por un lado un público salvaje que tuvo la mejor vista posible sin pagar por ello, y por otro la pésima organización de Live Talent. Jamás nadie tuvo pantalones de salir y dar la cara, en redes sociales se la han vivido dando excusas absurdas como “los grupos de choque” y con su negro historial como confiar en ellos. Lo malo es que se seguirán burlando de la gente mientras esta les siga solapando todo.

*Las opiniones de nuestros colaboradores son completamente personales y Revista Instinto no se hace responsable por lo que digan.

Vicentico, un faro en la ciudad

El Teatro Diana lució en una noche de colores y la guía de un monstruo latinoamericano

Tan solo unos minutos después de las 21:00 h, se apagan las luces. Encapuchado como un boxeador, un fantasma o no sé qué cosa; arropado de siete músicos y un juego de luces ambar revienta “Freak”, su nuevo “as” con sonido latino que muestra a un Vicentico irreverente y arrebatado. De pronto se desenmascara y bajo un rojo intenso llega “Ya no te quiero” con dos guitarras, un teclado, una batería, un bajo, una trompeta y el “Tano” Martelli en las percusiones, dispuestos a apropiarse de la noche.

Entre un azul y unas guitarras árabes se encuentra “Bajando la calle” aquel “Rey del rock & roll” que ha terminado su acto; yo solo observo al cantante argentino, quien se ve que es un hombre de pocas palabras y no aquel “Otro” frontman de música energética de los años noventa.

Un “Viento” regresa a ese amarillo que de pronto se convierte en violeta al emitir “La carta”, con unos aires de tranquilidad, que pasa de tonos fríos a un rosa y que seduce al entonar “No te apartes de mí”, aquel clásico latinoamericano de Roberto Carlos que remata el primer set acompañado de “Algo contigo”.

La peculiaridad de la voz de Gabriel se funde con el teclado y regala “El aguijón” y “Demasiada presión”, aquellos Fabulosos himnos con los cuales agradece a Guadalajara por el honor y la alegría que le hacen sentir. El recital siguió en la intimidad y continuó al ver al intérprete tomar la guitarra acústica y pronunciar “Canción mixteca” de la mano de “Siguiendo la luna” y “Basta de llamarme así”, en la cual el combo musical que lo acompañaba regresó a escena.

Un “Paisaje” cambia el rumbo de la noche y me puse a pensar que Vicentico es un romántico y que siempre ha llevado esa bandera; pero unos tintes de reggae modifican mi idea al presenciar “Las manos” que hace enlace con la clásica “Radio criminal” de aquel viejo Vol. 5, “Mal bicho” del imponente Rey Azúcar (mi top de Los Cadillacs) y “Hasta siempre comandante”, que sobrepasan los diez minutos en los oídos tapatíos.

“Creo que me enamoré” y “Morir a tu lado” apuntan que la noche va a finalizar, pero el dirigente agradece y concluye con “Solo un momento”, poniendo fin a la tercia novelera de su repertorio.

Era de esperarse un encore, y al ritmo de un son comienza “Vasos vacíos”, que levanta al público de sus asientos, demostrando el conecte y el afecto al bonaerense con un unísono ¡Oé, oé, oé, oé, Vicen-tico!

Tras diez segundos de silencio y de obscuridad tecnológica, el riff de “Los caminos de la vida” buscan coronar el directo entre un juego de cánticos que propone el músico quien lleva la melodía por unos doce minutos. Fue tal impacto de la respuesta que no pudo evitar alejarse del escenario y celebrar con “Yo no me sentaría en tu mesa” por tan emotiva despedida.

Prometí no cantar, no aplaudir, solo observar y escuchar. Esto fue más de lo que esperaba, Vicentico nos regala más que en conjunto.

Por Eduardo Roel.

Fotos: Roberto Mora.

Galería fotográfica: https://revistainstinto.com/vicentico-en-el-teatro-diana-2019/

Resumen del Corona Capital 2019: diez historias y que esperar a futuro

El capítulo diez del máximo festival de otoño concluyó hace unos días, y así como otros eventos colosales, pese al resultado, siempre dan de qué hablar y marcan a la escena musical.  La edición más grande del Corona Capital nos dejó recuerdos e impresiones de todo tipo: la grata sorpresa de nuevos actos, la añoranza de ver a bandas históricas, dudas sobre algunas ideas implementadas y muchas experiencias personales que no tienen cabida en una nota, pero que son las que cada uno más rememoremos de este evento.

Mientras todavía tenemos fresco el recuerdo de lo que vivimos el pasado fin de semana en el Autódromo Hermanos Rodríguez, y antes de que nuestra atención se centre en los colosos que están a la vuelta de la esquina (Catrina, Vaivén, Pa’l Norte y Vive Latino); hagamos un repaso de lo que vivimos en el Capital.

Lo que va a sonar fuerte

Keuning / FACEBOOK / CORONA CAPITAL

Como ya es costumbre, el Corona Capital nos trajo a horas tempranas actos emergentes y propuestas alternas, que aunque no son conocidas para la mayoría de asistentes y no suelen convencer a alguien de comprar un abono; dan de que hablar por su empuje creciente o como gratas sorpresas.

Entre lo más destacado de dichos actos tuvimos a los siguientes artistas: Georgia, Brutus, King Princess, Kero Kero Bonito, Car Seat Headrest, Keuning, Mija, Dear Boy y Noah Cyrus. Cada uno de ellos con sonido muy particular, pero son similares en que son actos que han experimentado musical, lírica y escénicamente desde sus respectivos géneros.

La campanada de la tarde de domingo la dio Sofi Tukker, ya que, a pesar de no ser ningunos desconocidos, el dueto congregó a una multitud comparable a la de los actos principales. La presencia escénica de Tukker y su interacción con el público los pone en el pódium de las presentaciones del festival. Lo único que necesitan los neoyorquinos es un megahit y no hay duda que se codearán bien con la crema y nata del pop.

Nostalgia de todos colores

The B-52s / FACEBOOK / CORONA CAPITAL

Aunque la nota retro parecía girar únicamente en B-52s (de quienes vamos a hablar más adelante y no por la mejor de las razones), hubo otros artistas que nos trajeron recuerdos de una época en que no nos reventaba la espalda después de siete horas de música.

Cat Power, Kurt Vile, Phosphorescent y Miami Horror son artistas con trayectorias que se remontan a finales de los 90 y principios de los 2000. Es difícil pensar que vayan a despuntar tardíamente, pero en su momento, sus canciones fueron parte importante de la cultura pop y le han dado color e inspiración al nuevo milenio.

Dentro del escalafón de la nostalgia y como segunda mejor presentación del festival colocaremos a unos que sufrieron mucho con la mala racWeezeha de los Tiburones Rojos del Veracruz: r. Rivers Cuomo y compañía nos han entregado desde Red Album, una prolífica serie de materiales de estudio que, aunque cada uno nos ha dejado sencillos memorables, nos han quedado a deber como obras en conjunto. Esta mala racha la cortaron el año pasado de una manera un tanto tramposa pero disfrutable al lanzar el Teal Album, un recopilación de covers en donde cada uno conserva la esencia original y se mezcla con la actitud de fanboy del rock de Cuomo.

A esa nostalgia por los clásicos de los 80 se suma la que genera Weezer por derecho propio con Pinkerton y el Green Album. Urge que salga Van Weezer.

Y el mejor headliner fue…

Billie Eilish / FACEBOOK / CORONA CAPITAL

El line-up de esta año fue notable por la cantidad de grandes nombres que reunió para presentarse: Billie Eilish, Interpol, The Strokes, The Raconteurs, Nick Murphy, Keane, Bloc Party, Years & Years, Flume y Franz Ferdinand. Cada uno de estos artistas juntó a una masa de fanáticos en su respectiva presentación y consiguió ser tendencias en redes sociales, independientemente del resultado final.

Entre ellos vale la pena destacar a la joven Billie Eilish quien apenas a los 17 años y contra la opinión de sus heaters (con cada vez menos argumentos válidos) estuvo a la altura de la difícil tarea de cerrar un escenario. La sensación pop todavía es algo torpe en escena al intentar dinámicas con el público y tiene poca experiencia en festivales masivos; sin embargo, tiene un carisma enorme que vuelve algo tan trivial como golpearse la nariz con el micrófono un momento divertido. Una gracia de este tipo es algo que ni en sueños podríamos esperar del sándwich de pan blanco sin orillitas llamado…

Interpol, es sin duda alguna el ganador a el mejor acto del festival en un duelo que sabemos iba definirse entre ellos y The Strokes. El problema es que esta batalla deja un mal sabor de boca, al estilo de la peleas de Floyd Mayweather Jr. 

Paul Banks y compañía no necesitan de un show espectacular, habilidades teatrales, tener gestos con el público, tocar cover alguno, ni ninguna de esas cosas que hace la diferencia entre escuchar un artista en tu casa y pagar una entrada. El grupo se basta de su excelente repertorio y un “gracias México” repetido ad nauseam tras cada canción. En este sentido, Interpol es Mayweather, no corre riesgos donde no hace falta arriesgarse (La Cd. De México es la que más consume la música de los neoyorquinos en el planeta, le siguen Santiago de Chile y Guadalajara).  En pocas palabras para que la presentación fuera memorable solo tenían que pararse a tocar y ya.

Del otro lado de la moneda, tenemos a The Strokes, quienes a diferencia de sus paisanos, ni siquiera cumplieron el tiempo marcado en el horario. La diferencia entre ambos actos radica no solo que la responsabilidad de cumplir tiempos, sino  en la disposición. Mientras Paul “avena con agua” Banks trata de ser todo lo carismático que su parca persona le permite; Julian Casablancas luce cansado, pasado de tacos y tragos cuando está con The Strokes, pero al día siguiente es una fiesta con su –no tan interesante- proyecto personal, The Voidz, y dos días más tarde brincotea con Jack White y Raconteurs.

En resumen, quién pago soló por ir el domingo obtuvo más que el que pagó por el sábado.

Lo chocante de la décima

FACEBOOK / CORONA CAPITAL

El Corona Capital cada año se afianza como el más mediático del país. Debido a su trayectoria sorprenden errores de primerizos como el control de audio. Un festival de este calibre no puede permitirse un escenario con problemas de sonido toda la tarde. Este fue el caso del Escenario Doritos que era prácticamente inaudible tras la carpa de sonido y cámaras (30 metros) y que llegó a su punto más insoportable al matar la presentación de The B-52s al mermar más las voces del grupo de power pop incluso más que el paso del tiempo.

El sonido se vuelve un asunto especialmente delicado si hablamos de otro de los aspectos más nefastos del festival: la zona exclusiva para abonos VIP frente a los escenarios.

Dos días antes del evento, Corona Capital anunció a través de sus redes que el frente al escenario Corona Light habría una zona exclusiva para aquellos que tenían el abono Citybanamex Plus a partir de las 6:00pm (horario que no se respetó por cierto).

Además de ir en contra de lo que significa ir a un festival donde una primera fila se gana a base de espera y paciencia, representó uno los episodios de clasismo más whitexican en lo que va del año. No podemos negar que muchos festivales venden buena parte de sus estradas a través de una imagen aspiracional a sus asistentes (sobre todo el Corona Capital) pero cae en el abuso relevar al asistente promedio con su entradas normales, mas no baratas (sobre todo con el podrido sistema de fases), a una experiencia sonora menor; es decir, no puedes condenar a todo aquel que no puede permitirse pagar una estrada VIP a estar a 40 metros del artista donde el audio de otros actos se mezcla (sobretodo por la gula de instalar un quinto escenario), mientras al frente tienes apenas a un puñado de odiosos influencers sentados en el piso y más interesados en hacer una transmisión en vivo que en ver al artista (la imagen es antiestética para el artista en escena incluso).

El Corona Capital cumplió en cuanto a magnitud, pero en lo que respecta a actualidad quedó a deber. Los organizadores deben considerar si su evento a futuro va a crecer en cuanto calidad: más ecológico, propuestas musicales más actuales (más rap, más mujeres, más actos nuevos, más “inalcanzables”) y más entretenido (no solo activaciones de marcas); o si solo va a crecer en cuanto a tamaño: tres días con diez escenarios, Julian Casablancas reducido a un Leo Larregui internacional y más espacio para más mamadores de Polanco y la Condesa.

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The Strokes se volvió el Guns N’ Roses millenial

Hace un mes después del Festival Coordenada fui a cenar con unos amigos. En el puesto de comida nos topamos con un montón de señores que venían del concierto de Guns N’ Roses en el Estadio Jalisco. A oídas escuchamos toda su plática sobre la presentación de Axl Rose y compañía: “Ya el Axl no es lo que solía ser, ya está bien ‘botarga’” “No estuvo mal, si valió la pena ¿no?”, “Nada que ver con la vez que se presentaron en el ‘93”, “Chingue a su madre, a mí sí me gusto”.

                A manera de broma, mis amigos y yo nos pusimos a imaginar cómo sería cuando fuéramos a conciertos a los casi 50 y quién sería el Guns de nuestra generación, los millenials. Entre los candidatos estuvieron: Tame Impala, The Arctic Monkeys, Interpol, Franz Ferdinand, The Killers, Kings Of Leon y The Strokes (estimado chavorruco si se quiere ofender por considerar a estas bandas millenials, dese cuenta que el apogeo del grunge fue casi 25 años atrás y a principios de los 2000 su alma ya estaba atrapada en una oficina).

El Corona Capital nos dio un ganador

La primera señal de alerta debió ser la emoción que me provocó ver a los neoyorkinos como headliners del festival junto a Interpol, Franz Ferdinand, Billie Eilish, Keane, y Nick Murphy; todos ellos con material nuevo en los dos últimos años, a diferencia del hiato de casi siete años sin un álbum de estudio en forma por parte de Julian Casablancas y compañía.

La segunda señal debió ser el propio Julian Casablancas, quien no solo ya tiene una finta de haberse comido todas las donas y pizzas que dejó intactas Axl Rose, sino que para esta edición del Corona también agendó su proyecto personal: The Voidz. Más allá de discutir la relevancia musical de un grupo que solemos escuchar como placebo cuando no podemos tener a The Strokes en forma, es algo contraproducente cerrar un festival de esta magnitud y pretender estar al cien por ciento para volver a presentarte menos de 24 horas después.

Cuando les llegó el momento de cerrar la jornada de sábado en el escenario principal, los miedos se disiparon por un momento cuando temas como Heart in a Cage y You Only Lice Once sonaron. Aunque el abortagado Casablancas se veía lento al lado de un mejor conservado (irónicamente) Albert Hammond Jr., interpretó sin problemas otros hitos de la banda The Modern Age, Under Control, Hard to Explain y Reptilia.

Conforme transcurrió la presentación, The Strokes no dejó fuera nada que no formara parte su arsenal mayor: Someday, Is This It,  Juicebox y The Last Night (las tres últimas en encore) hicieron acto de presencia. Al final el saldo, pese a los veinte minutos faltantes previstos en el horario, fue de 18 temas.

¿Realmente hubo una deuda por parte The Strokes?

Aunque el número de canciones es normal para el estándar de festivales y no faltaron los clásicos; es comprensible la molestia del público en el Autódromo Hermanos Rodríguez, si consideramos  joyas en vivo que nos han dejado Foo Fighters, Robbie Williams, The Killers  y Jack White contra la lluvia. El sábado suele ser encabezado por showmen experimentados y el gordibueno Julian dejó una impresión incluso de estar en sintonía con Felipe Calderón en un acto de Margarita Zavala. La molestia no mermó al ver a Casablancas al día siguiente más bonachón y vivo en la presentación de The Voidz. ¿Será The Strokes solo el cochinito del cantante y su corazón su proyecto personal?

                Al final, con un par de amigos me encontré haciendo los mismos comentarios que ese grupo de cuarentones en una taquería: “Ya el Julian no es lo que solía ser, ya está bien botarga”, “Se pasó de lanza”, “No está tan mal ¿o sí?” (Esta última frase dicha con la convicción de quien bebe un envase de leche el día de su caducidad).

                La moraleja de esto es que no el tiempo no perdona ni a rockstars ni a fanáticos y que hay que aprender a vivir con ello de la manera más digna, o dicho de otra manera: cuando me encuentre en una taquería con otros cuarentones de aquí a 15 años después del concierto de The Strokes en el Estadio Jalisco, si nos llegamos a topar con un grupo de chavales que vienen de un festival de inteligencias artificiales no binarias que hacen trap, en lugar de escucharme decir: “Nada que ver con la vez que se presentaron en el Corona Capital en el 2019”, espero ser el sujeto alivianado que dijo sin pena: “Chingue a su madre, a mí sí me gustó”.

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Jorge Drexler en un viaje íntimo

Utilizar el silencio como un medio de “Transporte” y hacer “Eco” de un par de decenas de canciones “Estalactitas”, convirtieron al Teatro Diana en una perfecta cueva sonora

El “Deseo” se cumplió y ver al uruguayo interpretar a “Guitarra y voz” desde sus primeras grabaciones como “La aparecida”; que fueran relatadas entre anécdotas íntimas, detalles familiares y explicaciones de cada uno de los viajes que palpa en sus composiciones, resultó algo totalmente diferente, tal es el caso de “Salvapantallas”, que se volvió un deleite introspectivo y melancólico llevando la velada por un buen camino.

Ampersan, quienes habían iniciado la noche, subieron de nueva cuenta al escenario para acompañar a Jorge con “El tiempo está después”, un himno del montevideano Fernando Cabrera y que a pesar de no haberse ensayado, derivó en una acertada improvisación. “Abracadabras” hizo que apareciera “Todo se transforma” y que el coro unísono del Diana rompiera el silencio con un volumen embelesado que culminó el segundo bloque de entregas con el globalizante rap de “Disneylandia”.

Era una noche de “Asilo”, todo asistente se había vuelto cómplice de lo que el cantautor guiaba en la amena exclamación de sus poesías. “La vida es más compleja de lo que perece” nos acompañó en la “Soledad” y la calma que “La edad del cielo” ofrecía y que se coreó perfectamente “A la sombra del Ceibal” como el músico indicó.

Tan delicioso es que Drexler hable de su relación con Sabina y aquellos momentos relatados  en “Pongamos que hablamos de Martínez”, que nos resistíamos a que la tertulia concluyera, pero “Sea” fue el primer aviso del cual el cantante hizo burla para hacerse regresar al tablado y regalarnos “Movimiento”, primer tema de su última placa discográfica Salvavidas de hielo.

El “Silencio” se hizo presente de una manera total, y Jorge regresaba tras bambalinas para lisonjearnos con “Telefonía”, y después de dar un breve discurso político, declamarnos “Me haces bien”, que completaba el pilón que puso fin a un recital verdaderamente gratificante.

Por Eduardo Roel.

Fotos: Roberto Mora.

Café Tacvba continuará celebrando en GDL

Tras una presentación memorable en el Festival Tecate Coordenada, la banda originaria de la Ciudad de México, anunció una fecha como parte de su gira de aniversario 30 en el Auditorio Telmex el Próximo 12 de diciembre.

                Antes de conocer los detalles de la presentación que está por llegar, hay que hacer un análisis de esa breve muestra que nos ofrecieron en la explanada del Estadio Akron el pasado fin de semana.

                Debido a las limitaciones de tiempo propias de los festivales de música (más adecuados para degustar música de actos nuevos que para disfrutar a tu artista favorito), el setlist de la banda mexicana fue algo raquítico. En hora y diez minutos, se hizo un repaso por trece temas icónicos de su trayectoria, entre los cuales destacaron: Las flores, Cero y uno, Chilanga banda, Eres, La chica banda y Volver a Comenzar. Esta selección cumplió con la expectativa de la nostalgia y trajo recuerdos de cada una de las etapas de Rubén Albarrán y compañía.

                A pesar de la calidad mostrada en el Tecate Coordenada, quedaron fuera otros clásicos del grupo como su selección de covers del grupo chileno, Los Tres; más temas de su álbum debut y cuatro caminos, que los posicionaron como un hito de la música mexicana; y por supuesto material de sus discos más recientes -haciendo énfasis en su segundo MTV Unplugged- ya que estos son lo que contribuyeron a la fama de la agrupación entre las nuevas generaciones.

Café Tacvba en el Tecate Coordenada. FOTOGRAFÍA: Roberto César Mora.

                Si no fuiste parte de este evento o tal vez sientes que ya viste suficiente a la agrupación en vivo (opinión válida, más no compartida); hay una razón muy poderosa para volver a consumir a Café Tacvba: la segunda voz de Rubén Albarrán. Aunque el MTV Unppleged dividió opiniones, entre quienes consideraron que no hay comparación con la primera vez que la banda grabó una de estas presentaciones, y aquellos que destacaron la madurez artística del grupo. En el segundo juicio colocamos este artículo, ya que este concierto en Miami, además de mostrarnos la vigencia creativa y cultural de Café Tacvba, por momentos exhibió como Ruben Albarrán muestra un registro de voz nuevo, más grave y áspero, prueba de ello es el tema Vaivén. Pocos cantantes tienen la suerte de tener una voz que envejezca con gracia, pero quienes la tienen han mostrado facetas muy interesantes como: Johnny Cash, David Bowie, Chavela Vargas y Paul McCartney, entre otros. En vivo también es notable como la voz aguardentosa de antaño da paso un tono más robusto.

En resumen, mientras que la presentación en el Tecate Coordenada fue un lindo viaje al pasado desde la perspectiva de nuestro presente (“Ingrata” es algo que no va a volver a suceder en vivo y la banda ha dejado en claro sus motivos, muy válidos y adecuados para nuestros tiempos); el concierto en el Telmex puede ser, además de una celebración de aniversario, un vistazo a los ¿próximos 30 años? De Café Tacvba, de esos anecdóticos que se suelen contar así: “Sí, me acuerdo que fui a ver a Café Tacvba en el Telmex cuando todavía…”.

Café Tacvba en el Tecate Coordenada. FOTOGRAFÍA: Roberto César Mora.

¿Cómo conseguir las entradas?

Como suele suceder en eventos de esta envergadura, la taquilla es manejada por e, Sistema de Ticketmaster, con una preventa anunciada para los días 24 y 25 de octubre, y venta al público en general a partir del 26 de octubre en las taquillas del Auditorio Telmex o en línea. Los precios en pesos están divididos por zonas: Roja, $1,300; Azul, $1,100; Verde, $950; Blanca, $750; Lila, $600; Naranja, $500 y Amarilla en $400.

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El Tecate Coordenada no ha tenido una historia fácil, ha enfrentado altibajos que ya no vienen al caso más para recalcar el éxito que tuvo su edición de este año A pesar de que a la organización del evento se le presentaron muchos retos pudo sortear cada uno de manera acertada.

Primero hizo frente al cambio de sede a una locación que enfrentó dificultades de acceso cuando tuvo lugar el evento hermano de este festival (el Corona Capital GDL); cosa que se resolvió gracias al apoyo en transporte por parte de organizadores y autoridades locales. Luego el empalme con un concierto de alto perfil organizado por promotores de la competencia; sin embargo, que Axl Rose contoneara su tamalera persona en el Estadio Jalisco no afectó la asistencia a la explanada del Estadio Akron (algún listillo del fútbol dirá que como lo equipos que juegan ahí, hubo niveles).

Un mes antes se enfrentaron con la cancelación de The Kooks, uno de los atractivos principales, pero también fue resuelto de manera rápida con la contratación de The Drums. Y finalmente, unas nubes de grises que amenazaban con una tormenta muy tapatía, pero que al final quedaron en una gentil llovizna, quizá como premio del universo por el esfuerzo puesto en el evento.

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Gran despliegue musical

Vampire Weekend. FOTOGRAFÍA: Roberto César Mora

Quien sabe de festivales, es consciente que un cartel lleno de nombres vistosos es como la portada de un libro; se ve bien, pero si el contenido no es de calidad, no cuenta (si no lo cree, vaya a Netflix y vea el documental del Fyre Festival).  

Este Coordenada además de presentarnos  a pesos pesados de la música que pasan por buen momento como: Café Tacvba, Billy Idol, Vampire Weekend, Hercules and Love Affair, Juanes y The National; también trajo una selección de artistas emergentes destacables como: The Guadaloops, Los Petit Fellas, Cherry Glazer, Francisco El Hombre, La Burrita Cumbión, Alemán, Tokyo Ska Paradise Orchesta, LP y Primavera Club, por mencionar a algunos. Sin saber que les depara el destino, esperamos ver pronto a alguna de estas agrupaciones en una  sala de conciertos local para disfrutar de una presentación más plena e íntima.

LP. FOTOGRAFÍA: Roberto César Mora

La disposición de los artistas por día también resultó gratificante, ya que nos dio un primer día lleno de buen pop y sonidos más comerciales como: Primavera Club, María Barracuda, The Drums, La Gusana Ciega, LP, Kakkmaddafakka, The Neighbourhood, Jenny Lewis, Juanes, Vampire Weekend y Hercules and Love Affair.

La gran mención de la noche se la lleva Café Tacvba que dejó en claro por qué son la principal banda del rock mexicano hoy en día y por qué siguen relevantes, al punto de grabar un segundo MTV Unplugged. Esperamos pronto un concierto en solitario, ya que el setlist de trece canciones (aunque de las más destacables) solo nos dejó picados.

Café Tacvba. FOTOGRAFÍA: Roberto César Mora

El sábado tomo otro tinte, siendo más contracultural por la presencia de grupos de ska y punk rock. La Vela Puerca, Fidel Nadal, Cherry Glazer, León Benavente, Insite, Disidente, Ska-P, The Guadaloops y Billy Idol; trajeron buenos recuerdos de slam, idas al Cultural, primeros conciertos y prepa a nuestros corazones, y eso a veces es bueno.

Billy Idol. FOTOGRAFÍA: Roberto César Mora

Billy Idol cumplió con las expectativas y demostró como un rockstar envejece bien: algo excéntrico, lleno de vida y con experiencia (Aprende car#%&, Axl). Aunque la presentación del hito del punk se antojó breve, el hombre y su banda alcanzaron a hacer un recorrido por lo esencial de su discografía, incluyendo un guiño a Generation X con Your Generation,que se agradeció mucho.

The National. FOTOGRAFÍA: Roberto César Mora

Otras menciones honoríficas son para: Santa Sabina, por siempre darnos un momento emotivo; The National, porque de un modo u otro Matt Berninger termina sus presentaciones… y su ronda de tragos; y por último, pero no menos importante (no, la verdad sí es menos importante) a Caballo Dorado, solo por colarse en el evento, esta es su victoria y no volvamos a hablar al respecto de ello jamás.

Una Coordenada que ya es parte del mapa cultural tapatío

Público disfruta del Tecate Coordenada. FOTOGRAFÍA: Roberto César Mora

No somos críticos insufribles de esos que califican con cinco estrellas, o diez puntos, o porcentajes; a lo mucho podemos poner un sello de “abejita trabajadora” (otra promotora que no voy a mencionar aquí merece uno de “platica mucho en clases pero no con Protección Civil”); no obstante, estamos muy emocionados con repetir la experiencia del Coordenada el próximo año, ya que es un festival que aprendió de sus propios errores y se volvió un evento accesible para más personas, más disfrutable y más memorable. En un futuro, si hacemos una lista de eventos imperdibles de la ciudad, no debemos dejar de lado al Festival Coordenada.

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Guns N Roses: de vuelta en la ciudad de las rosas.

Después de una larga espera de 26 años, la banda hollywoodense cumplió su promesa y volvieron a Guadalajara con un show memorable.

Tras aquella noticia en redes sociales hace unos meses y que en un inicio a muchos nos tomó trabajo creer (tomando en cuenta cuanto tiempo ha pasado sin que una banda grande pisara la ciudad) Live Talent nos terminó confirmando el rumor y apenas salió la venta los boletos se fueron agotando en distintas zonas con el paso de las semanas.

Finalmente llegó el tan ansiado día del concierto que pintaba prometedor: la primer desilusión que sufrimos algunos fue unos minutos antes cuando por orden directa de la banda prohibieron tomar fotos a todo el equipo de prensa, por lo que nos tuvimos que conformar con hacerla de espectadores. Después las puertas fueron abiertas hasta una hora después de la que decía el cartel, pronto el público molesto se comenzó a congregar cerca de las vallas de seguridad provocando empujones y mentadas de madre hacía los cuerpos de seguridad y organizadores, hubo incluso personas en muletas que tenían que saltar las vallas porque ni siquiera había zonas de transito marcadas entre toda la multitud y los accesos para personas discapacitadas eran limitados.

Alrededor de las 19:30 ya había gran cantidad de gente congregada tanto en la zona de la cancha como en las gradas y continuaban llegando más y más, por todas partes corrían los rumores sobre quienes serían los teloneros del evento, siendo “La Cuca” los más mencionados, otras opciones eran “Resorte” y “Motor” (quienes años atrás le abrieron a Slash con Myles Kennedy y Conspirators en la CDMX) e incluso había quienes apostaban a que sería alguna banda extranjera, al final acertaron todos aquellos que decían que a cambio de no tener telonero tocarían por tres horas.

A eso de las 20:30 horas se soltó una ligera llovizna que aunque duró bastante rato, terminó a los pocos minutos que salió la banda al escenario, aproximadamente a las 22:00.

Con una genial animación a modo de introducción la banda inaguró el show con “It’s So Easy” , a eso le siguieron “Mr Brownstone”, “Chinesse Democracy” y “Welcome To The Jungle”, la canción definitiva para prender al público.

En un punto de la noche se desató una pelea entre asistentes en la zona de la cancha, afortunadamente la gente de alrededor los logró separar y a partir de ahí el concierto transcurrió en paz.

La banda pasó el resto de la noche tocando todos sus éxitos, tanto del “Appetite For Destruction” como de los “Use Your Ilussion” y el no tan querido “Chinesse Democracy”, e incluso algunos covers; entre cada canción resaltaba Slash tocando un largo solo al final de esta y posteriormente cambiar de guitarra para la siguiente, así como Axl reverenciando al público al final para salir del escenario y volver segundos después.

Guns N Roses lograron demostrar que a pesar del paso de los años no han perdido ni el carisma ni la energía, lograron darlo todo en el escenario con un show sorprendente de inicio a fin y el público quedó con un muy buen sabor de boca (o al menos los que lograron entrar).

Setlist:

Intro (Introduction Presentation)
1.- It’s So Easy
2.-Mr. Brownstone
3.- Chinese Democracy
4.- Welcome to the Jungle
5.-Double Talkin’ Jive

6.-Better
7.-Estranged
8.-Live and Let Die
9.- Slither
10.-Rocket Queen
11.-You Could Be Mine
12.- Shadow of Your Love
13.- Attitude
14.-Civil War
15.- Coma
16.- Locomotive
17.- Slash Guitar Solo
18.- Sweet Child O’ Mine
19.- November Rain
20.- Knockin’ on Heaven’s Door
21.- Nightrain

Bonus:

22.-Don’t Cry
23.-The Seeker
24.-Paradise City

Pericos rematan sus 3000 Vivos

“Se confirma un romance con Guadalajara”, Juanchi Baleirón

Pasa el tiempo y las cosas cambian, el ambiente de los “dreadlocks” y de las playeras con los colores de la bandera Rastafari en los conciertos se ha modificado por personas que oscilan entre los treinta y los cincuenta años de edad con una apariencia diferente, más formal, y que hasta algunos se ven acompañados por sus hijos. Mi sorpresa fue llegar a la recepción del maravilloso Teatro Diana y ver hasta el tope el recinto, que por segunda vez los bonaerenses abarrotaban.

Eran las 21:00 h, cuando se cerraba el telón despidiendo de manera ovacionada a la banda que cumplía 15 años de existencia, la agrupación zapopense Golden Ganga.

Una espera exacta de treinta minutos fue suficiente para ver arder el escenario entre luces rojas y una batucada que enlazaba directamente con “Runaway” y a un “Quiero escuchar a Jalisco cantando”, que emitía Juanchi Baleirón, poniendo inmediatamente al público de pie. Tal es el orden de su última placa discográfica 3000 Vivos, que se respetaba con “Complicado y aturdido”, “Nada que perder” (destacando la participación de su saxofonista cubano), “Mucha experiencia, y que remataba con “Waitin” la serie de clásicos entonados de principio a fin por los tapatíos.

“Todos lo hacen”, todos bailan, todos corean “Real… uoo uou”, “Eso es real”; pero la vigencia de la autoría perica se hace presente con “Anónimos”, último hit que fue recitado de manera monumental como si fuera una canción vieja, de esas que son de dominio popular.

“Satélite de vos” es un gusto que el conjunto perico se da, se nota al regresar a los asistentes a sus asientos, pero al preguntar:¿Guadalajara, hay pulso?” e interpretar “Me late”, vuelven a levantarse con euforia y se confirma con “Su galán”. De repente “Salgo” y se dan otro gusto Los Pericos con “Islandia”, un raro lado b de mi disco predilecto: Mystic Love.

“Sin cadenas” regresaba la voz de la multitud que se acompañaba por el sonido de la trompeta puertoricense. “Por ahora la verdad” fue un estreno para el repertorio que sorprendió la noche y en la cual Baleirón agradeció diciendo que se confirmaba un romance con Guadalajara a casi 25 años de visitar constantemente tierras aztecas. “Monkey man”, “La hiena”, “Sano y salvo” y “Señales erróneas”, cerraban el set eléctrico que había dominado la noche entre luces rojas y verdes que emulaban la atmósfera de sus primeros discos.

Por lo menos en nuestra ciudad nunca había visto a Los Pericos en otra dimensión y anoche sucedió. Ver un cajón peruano y un par de guitarras acústicas me causó incertidumbre, y cuando Diego “Chapa” Blanco, Gastón “Moreira” Goncalvez, Marcelo Blanco, Ariel “Topo” Raiman, Guillermo Luis Valentinis y Juanchi regresaron a la tarima, deduje que pasaría algo diferente. “Bajo el mismo cielo”, “Amandla” (que a pesar de algunas fallas técnicas de sonido salieron a flote), “Ocho ríos” y “Pupilas lejanas”, crearon un unísono mutuo en un ensamble semiacústico.

Se regresaba a las alturas eléctricas y “Boulevard” era la indicada para decirle al público “Hace lo que quieras”, ya en “Jamaica Reggae” es permitido, así que “Párate y mira” que se siente “Caliente” el ambiente, “No me pares” en este “Home sweet home” que “Casi nunca lo ves”.

Pericos, larga duración.

Por Eduardo Roel.

Fotos: Roberto Mora.

Galería fotográfica:
https://revistainstinto.com/pericos-en-el-teatro-diana-2019/