“Si el infierno existiera”, Carlos Avilez tocaría ahí


Pocas regiones del país tienen un imaginario tan rico el Norte de México. La cercanía del  a la vez tan distante del Lejano Oeste, la influencia chicana y la tradición mexicana generan ese particular carisma y costumbrismo de sus habitantes. Sus artistas no son temerosos de crear fusiones únicas; de ese bagaje cultural se dan mezclas heterogéneas en las que todavía se pueden apreciar los distintos referentes. 

En la música destacan nombres como los de Celso Piña, Control Machete, El Gran Silencio, Ramón Ayala, Kinky, el ahora infame Juan Cirerol, Los Tigres del Norte y Carlos Avilez. De este último compete hablar en esta ocasión.

Carlos Avilez nació en 1967 en Cd. Obregón, Sonora. Al  crecer en la zona de Cajeme, no solo se vio influenciado por una de las regiones más bravías del país, sino por la cultura pop de Estados Unidos. En especial lo marcaría el estilo de los exponente americanos de blues y country. Influenciado por el rock, metal y en inglés. En el documental que acompaña el libro Si el Infierno existiera podemos notar al chico sonorense que creció anhelando contar historias y desventuras por medio del blues, tal y como lo hicieran los miembros de The Highwaymen lo hicieran en Nashville y el circuito de música country, blues y folk.

“Si el infierno existiera, no estaríamos aquí”

Avilez y Extraños

En el ‘86, Avilez emigraría a Guadalajara, donde conocería a José Fors y juntos formarían Cuca, banda pilar del renacimiento del rock en México en los 90 junto con Café Tacvba. A pesar del éxito de Cuca, Avilez nunca dejó de lado su pasión por el blues, por lo que formaría posteriormente una agrupación llamada La Horas Muertas. A lo largo de su carrera ha colaborado con Forseps, Jaime López, Projector, Jaramar, Nata, Oscar Fuentes, Neal Black, Gerardo Enciso, Leo Marín y en las óperas rock Dr. Frankenstein y Orlok, el vampiro

Si el InfiErno existiera. Portada. ESPECIAL

De la afición por el blues, saldría su proyecto más personal, su banda de bolero-blues-rock mexican style Avilez y Extraños. Como posteriormente demostraría en su cancionero México Profundo, Avilez es un gran conocedor la música popular mexicana y el folclor cantinero que acompaña a esta. En Si el infierno existiera nos encontramos con 15 temas amor y desamor contados a manera de historia como dicta el canon del buen blues y bolero. El verso al servicio de la narración. 

Encontramos los mejores momentos de la lírica de Avilez y Extraños en temas como Dedos Rotos, Dulces Dagas y El infierno. En estos temas se hace gala de los recursos mejor logrados de las letras de Avilez: el uso de figuras poéticas para exacerbar el sentimiento de abandono y desamor que es el hilo principal del disco, además de la tradición de la canción cantinera norteña (les juro que es un cumplido).

La edición de lujo de Rhythm & Books del material de Avilez y Extraños funciona como una especie de boxset compacto muy práctico y elegante: El disco con los 15 temas; un DVD con tres versiones alternas, un breve documental de la agrupación y el videoclip de El infierno; y por supuesto, el libro ilustrado en edición de tapa dura que a manera de cancionero aporta algo adicional a la música de Carlos Avilez y compañía.

Autor: Carlos Avilez

Ilustraciones: Carlos Avilez.

Editorial: Rhythm & Books.

Páginas: 60, pasta dura, edición de lujo (incluye un CD y DVD).

Disponible en: Facebook de Rhythm & Books, Librerías El Sótano y próximamente en nuestra tienda en línea. 

“Mi vida pop”: cuando ser melómano se queda corto

“Para saber de algo hay que practicarlo” es una frase que me causa repulsión porque a pesar de su carácter verdadero, es parcial; sin embargo, se toma como una máxima universal e inquebrantable. Es un recurso de artistas y profesionales susceptibles para denegar cualquier crítica a su trabajo. Es una paráfrasis mañosa de la que sí debería ser una máxima: “Para conocer algo hay que experimentarlo”.

El empirismo es la esencia de la trayectoria y vida de Sr. González, quien tras superar el cáncer, se enfocó en la titánica tarea de reflexionar y escribir sobre su relación con la música desde su infancia hasta la actualidad. En 2011 ese esfuerzo produjo su libro Mi vida pop editado por Rhythm & Books. Próximo a reeditarse, es oportuno hacer una digresión de uno de los mejores testamentos musicales escritos en español esta década.

El problema con la idea de que basta practicar alguna actividad para conocerla es que resta valor a otros factores que pueden abonar tanto o más a esta: tradición oral, lecturas, la academia y por supuesto, ser espectadores. Esta idea se explica mejor con la trayectoria de Rafael “Sr. González”. Miembro de Botellita de Jerez de 1988 a 1997 y de 2013 a 2019, acompañó a los miembros originales mas nunca coincidió con Sergio Arau. Ha sido productor de cerca de 20 discos y colaborador de artistas como Café Tacvba, Julieta Venegas y Monocordio. Además tiene una activa carrera como solista y escritor.


“La necesidad de retomar este texto viene de que podría servir de guía para adaptarnos a una época que cada vez tolera menos los prejuicios musicales”.

Sr. González es un hombre que ha abordado la música y cultura pop desde diversos ángulos; no obstante como se darán cuenta los lectores de Mi vida pop ninguno era suficiente para tener una historia.

La historia de Botellita de Jerez, podría bastar para un libro, pero seamos honestos, ¿la queremos escuchar de voz del cuarto miembro en importancia? Los libros musicales tienen una larga lista de remoras que toman una pluma para contar historias que no les pertenecían, como Pamela Des Barres que cuando se terminó el atractivo físico que le permitió acceder al camerino de diversas leyendas del rock escribió libros que “reivindican” la figura de la groupie (la cual paulatinamente muere gracias a la labor de mujeres que sí han tenido un rol activo en la música). Como el caso de Des Barres hay cientos de colaboradores menores y contrataciones por evento que luego se aventaron la puntada de ser portavoces de proyectos que no les deben nada (inserte aquí la banda tributo formada por el panderetero de aquel concierto en aquel rancho).

El autor escribió el libro como una reflexión a sus hijas y en general a todos los que hemos sido definidos por la cultura pop pero a veces no somos conscientes de los alcances de esta. Aquí los discos y canciones son parte del contexto de una vida entera dedicada a la música. Esta comienza en una niñez sonorizada por los discos de papá, mamá y esas canciones para chicos que pasan de generación en generación como Cri-Cri. Continúa en una adolescencia marcada por música disco, rock progresivo, psicodelia, y el fantasma del ambiente político en latinoamérica de la última mitad del siglo XX ¿Qué tiene que ver la política con las memorias de un melómano? Todo, pese a lo que pregonen canales de música retro como VH1 y Much Music, la música no definió épocas, estás definieron a la música y la cultura pop. Sr. González además de hablar de su crecimiento, nos recuerda cómo los conciertos y estudios de grabación eran marcados por protestas sociales, represiones políticas, revoluciones ideológicas y folclor.

El gran acierto del texto es la honestidad y cuidadosa reflexión de González, porque a pesar de ser melómano y docto en la escena musical no cae en la pretensión. Con la amenaza del cáncer y sus secuelas atormentándolo, el autor sabe que no es tiempo de hablar de música pretendiendo que en la escena no suena la Trevi y sí David Bowie; y negar que a su manera tanto Timbiriche como Bjork fueron relevantes para la época.

Además de la próxima reedición del título, la necesidad de retomar este texto viene de que podría servir de guía para adaptarnos a una época que cada vez tolera menos los prejuicios musicales, que no tiene empacho de emparejar a Foo Fighters con Bad Bunny en la cabeza de un festival; pero sobre todo, una época que hace énfasis más que en que la cultura pop se experimenta y es incontrolable.

Autor: Rafael “Sr. González”

Ilustraciones: VV. AA.

Editorial: Rhythm & Books

Año: 2011

Páginas: 336

Disponible en: Facebook de Rhythm & Books, Librerías El Sótano y próximamente en nuestra tienda en línea. 

México profundo: páginas de gala para leyendas de la música

Trampa: no es un libro que hable sobre rock, pop, urbano, metal, EDM, funk, Ska o algún género típico de quien esté leyendo este artículo. De hecho, a riesgo de espantar a cualquier posible lector, México Profundo, editado por Rhythm & Books, es un cancionero en el que el autor , el músico y escritor sonorense, Carlos Aviles que recopila 15 temas de música regional mexicana.

Si continuó con la lectura, ahora sí vale la pena mencionar algunos de los nombres reunidos en esta obra: José Alfredo Jiménez, Consuelo Velázquez, Antonio Aguilar, Chavela Vargas y Cuco Sánchez, entre los más destacados. Artistas que marcaron la historia de la música universal (Revisar las curiosidades de Bésame mucho) pero a menudo relegados a una marginalidad sonora debido a un clasismo imperante en una sociedad que a ciertas aficiones les da un valor inmanente de ignorancia o pobreza. La música de estos artistas se ha limitado a dos contextos: uno diurno, en el que la composiciones pueden sonar, pero solo si se trata de covers hechos por artistas actuales en álbumes tributo como los de Un Mundo Raro: Las Canciones de José Alfredo Jiménez o Bimexicano, Nuestros Clásicos Hechos Rock; otro nocturno, en el cual la música suena en sus versiones originales, pero solo tras una borracherra fuerte que sirva como excusa para la “ironía”.

El cancionero es un formato en desuso en el que los temas se recopilan siguiendo un hilo temático específico. En este caso, además del argumento de la tradición musical mexicana, podemos encontrarnos con canciones que expresan un amor y desamor que fueron el producto de una época, donde no estar con la persona amada tenía una significación de perdición o sentencia de muerte.


“Una sola mirada te di
Cuando estabas junto a mi rival
Yooo veeneno quisiera haber sido
Y clavar en su pecho un puñal […] “

La Elisa, Antonio Aguilar

La corrección política y repensar las relaciones han hecho que por suerte nuestro corazón roto no reaccione como en La Elisa de Antonio Aguilar o El Asesino de Los Cadetes de Linares. O como la más icónica de todas, La Llorona; interpretada por muchos, gobernada solamente por Chavela Vargas, no porque sea violenta, sino porque aterra la idea de que el alma le pueda doler a uno de esa manera (y sin embargo, lo hace).


Si porque te quiero, quieres, Llorona
Quieres que te quiera más
Si porque te quiero, quieres, Llorona
Quieres que te quiera más
Si ya te he dado la vida, Llorona
¿Qué más quieres?
¡Quieres más!

La Llorona, Chavela Vargas

Cada canción incluida en México Profundo incluye un texto que a manera ensayística reflexiona sobre el impacto cultural del tema en la música y como se volvió parte del imaginario colectivo. Carlos Aviles acompaña sus escritos con ilustraciones ad hoc con el folclor sobre el que escribe. Además el libro incluye un CD de covers con versiones más actuales de los temas, en los que converge esa tradición con los sonidos de hoy; aunque si no quiere ser ese escucha diurno del que hablé antes, por favor reproduzca los temas originales también. Honor a quien honor merece.

Autor: Carlos Aviles

Ilustraciones: Carlos Aviles.

Editorial: Rhythm & Books.

Páginas: 80, pasta dura, edición de lujo (incluye un CD).

Disponible en: Facebook de Rhythm & Books, Librerías El Sótano y próximamente en nuestra tienda en línea. 

“La ventana y el umbral”, el testamento de Botellita de Jerez

Los testamentos son cosa curiosa, pese al rigor legal y social que poseen, estos no dejan de ser un deseo que espera ser cumplido de manera honesta por un mundo caprichoso; sin embargo, los escribimos como si plasmasemos hechos en la línea del tiempo misma. No sabemos qué estaremos haciendo cinco minutos antes de morir, no sabemos de qué manera morimos, no sabemos si hay vida después de la muerte; a pesar de eso escribimos nuestra última voluntad con la mayor naturalidad del mundo. 


Leer este libro de Vega Gil y sus socios tiene la misma naturaleza que un testamento; no es para prolongar el trauma de una muerte, sino para honrar una vida

En 2010 los miembros fundadores de Botellita de Jerez se reunieron para colaborar en un texto para la casa editorial Rhythm & Books titulado “La ventana y el umbral”. El libro tiene distintas aportaciones de los tres músicos mexicanos y cada una de ellas refleja su personalidad: Sergio Arau pone sus ilustraciones que representan el lado más oscuro de nuestros sueños; Francisco Barrientos “El Mastuerzo”, presenta en el prólogo una interpretación emotiva de la obra de uno de sus seres queridos; por último, la base de todo es el texto de Armando Vega Gil, un escrito que no se adhiere a un género literario y lo mismo puede ser un complejo verso libre (tanto en forma como en contenido) como una fábula con una lección sombría. 

Uno al pensar en legados musicales, da por sentado que siempre son discos, videoclips y presentaciones. Es curioso que en el caso de una banda tan apegada al folclor de México su requiem involuntario sea un libro de tapas moradas y un tono solemne. Si creen que es una analogía sacada de la manga, las líneas finales del libro son las siguientes: 

ya jamás habrá silencio
ahora 
tal vez ahora
Dios crea en mí.

Raya en lo macabro la similitud de estos versos con el final abrupto de Botellita de Jerez, que fue una cadena de estruendos que dejó el zumbido de las preguntas sin contestar. 

Leer este libro de Vega Gil y sus socios tiene la misma naturaleza que un testamento; no es para prolongar el trauma de una muerte, sino para honrar una vida.

CORTESÍA

Autor: Armando Vega Gil

Prólogo: Frascisko Barrios

Ilustraciones: Sergio Arau

Editorial: Rhythm & Books

Páginas: 56 (incluye un CD)

Disponible en: Facebook de Rhythm & Books, Librerías El Sótano y próximamente en nuestra tienda en línea.