“Mi vida pop”: cuando ser melómano se queda corto

“Para saber de algo hay que practicarlo” es una frase que me causa repulsión porque a pesar de su carácter verdadero, es parcial; sin embargo, se toma como una máxima universal e inquebrantable. Es un recurso de artistas y profesionales susceptibles para denegar cualquier crítica a su trabajo. Es una paráfrasis mañosa de la que sí debería ser una máxima: “Para conocer algo hay que experimentarlo”.

El empirismo es la esencia de la trayectoria y vida de Sr. González, quien tras superar el cáncer, se enfocó en la titánica tarea de reflexionar y escribir sobre su relación con la música desde su infancia hasta la actualidad. En 2011 ese esfuerzo produjo su libro Mi vida pop editado por Rhythm & Books. Próximo a reeditarse, es oportuno hacer una digresión de uno de los mejores testamentos musicales escritos en español esta década.

El problema con la idea de que basta practicar alguna actividad para conocerla es que resta valor a otros factores que pueden abonar tanto o más a esta: tradición oral, lecturas, la academia y por supuesto, ser espectadores. Esta idea se explica mejor con la trayectoria de Rafael “Sr. González”. Miembro de Botellita de Jerez de 1988 a 1997 y de 2013 a 2019, acompañó a los miembros originales mas nunca coincidió con Sergio Arau. Ha sido productor de cerca de 20 discos y colaborador de artistas como Café Tacvba, Julieta Venegas y Monocordio. Además tiene una activa carrera como solista y escritor.


“La necesidad de retomar este texto viene de que podría servir de guía para adaptarnos a una época que cada vez tolera menos los prejuicios musicales”.

Sr. González es un hombre que ha abordado la música y cultura pop desde diversos ángulos; no obstante como se darán cuenta los lectores de Mi vida pop ninguno era suficiente para tener una historia.

La historia de Botellita de Jerez, podría bastar para un libro, pero seamos honestos, ¿la queremos escuchar de voz del cuarto miembro en importancia? Los libros musicales tienen una larga lista de remoras que toman una pluma para contar historias que no les pertenecían, como Pamela Des Barres que cuando se terminó el atractivo físico que le permitió acceder al camerino de diversas leyendas del rock escribió libros que “reivindican” la figura de la groupie (la cual paulatinamente muere gracias a la labor de mujeres que sí han tenido un rol activo en la música). Como el caso de Des Barres hay cientos de colaboradores menores y contrataciones por evento que luego se aventaron la puntada de ser portavoces de proyectos que no les deben nada (inserte aquí la banda tributo formada por el panderetero de aquel concierto en aquel rancho).

El autor escribió el libro como una reflexión a sus hijas y en general a todos los que hemos sido definidos por la cultura pop pero a veces no somos conscientes de los alcances de esta. Aquí los discos y canciones son parte del contexto de una vida entera dedicada a la música. Esta comienza en una niñez sonorizada por los discos de papá, mamá y esas canciones para chicos que pasan de generación en generación como Cri-Cri. Continúa en una adolescencia marcada por música disco, rock progresivo, psicodelia, y el fantasma del ambiente político en latinoamérica de la última mitad del siglo XX ¿Qué tiene que ver la política con las memorias de un melómano? Todo, pese a lo que pregonen canales de música retro como VH1 y Much Music, la música no definió épocas, estás definieron a la música y la cultura pop. Sr. González además de hablar de su crecimiento, nos recuerda cómo los conciertos y estudios de grabación eran marcados por protestas sociales, represiones políticas, revoluciones ideológicas y folclor.

El gran acierto del texto es la honestidad y cuidadosa reflexión de González, porque a pesar de ser melómano y docto en la escena musical no cae en la pretensión. Con la amenaza del cáncer y sus secuelas atormentándolo, el autor sabe que no es tiempo de hablar de música pretendiendo que en la escena no suena la Trevi y sí David Bowie; y negar que a su manera tanto Timbiriche como Bjork fueron relevantes para la época.

Además de la próxima reedición del título, la necesidad de retomar este texto viene de que podría servir de guía para adaptarnos a una época que cada vez tolera menos los prejuicios musicales, que no tiene empacho de emparejar a Foo Fighters con Bad Bunny en la cabeza de un festival; pero sobre todo, una época que hace énfasis más que en que la cultura pop se experimenta y es incontrolable.

Autor: Rafael “Sr. González”

Ilustraciones: VV. AA.

Editorial: Rhythm & Books

Año: 2011

Páginas: 336

Disponible en: Facebook de Rhythm & Books, Librerías El Sótano y próximamente en nuestra tienda en línea. 

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