Actualización sobre eventos cancelados por COVID-19

(Actualización a las 10:00 p.m. del 13 de marzo)

A raíz de la declaratoria de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al coronavirus COVID-19, diversos ámbitos de la sociedad se ha visto perjudicados a velocidad relámpago en las últimas 48 horas. La música y el entrenamiento no han quedado exentos y son de las industrias más golpeadas por las medidas de contingencia.

Tras muchas fechas pospuestas por artistas en Europa y la suspensión de Coachella hasta el otoño próximo, el modelo de contención de la enfermedad ha alcanzado a los eventos latinoamericanos; ayer se anunció la suspensión de las ediciones chilena y argentina de Lollapalooza, la cancelación de algunas bandas en Vive Latino y Hell and Heaven Fest (sin embargo, estos eventos siguen en pie).

La seguidilla de malas noticias para este medio comenzó con la suspensión de la 35 edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara a una semana de su inauguración, seguida de Record Store Day, la gira por Norteamérica de Thom Yorke (hasta el momento no hay un comunicado dirigido a sus shows en México) y el Fimpro, que se moverá hasta septiembre.

Hasta la noche de viernes 13 se han sumado a las suspenciones SUM 41, Idles, Festival Akamba (se mueve al 28 de noviembre); en el Vive Latino se confirma la cancelación de All Them Witches, Ambar Lucid, Biznaga, Enrique Bunbury, Fangoria, Gustavo Santaolalla, Kyary Pamyu Pamyu, Portugal The Man, Usted Señálemelo y Vetusta Morla; Megadeth sale de la alineación del Hell & Heaven junto con varias bandas menores. Muchos otros artistas ha sido mencionados pero no hay comunicados por parte de las agrupaciones o promotores.

Los eventos más importantes que no se han pronunciado al respecto y siguen en pie al cierre de edición son: Portugal. The Men (concierto en GDL), Tecate Pa’l Norte, Machaca Fest (pero retrasaron su preventa), Corona Capital GDL, Festival Cultural de Mayo, Festival Sucede, Domination MX, Echoes Festival, MGMT, Mexicadelia, Billie Eilish, entre otros.

Radar emergente: Agatha I, lo distinto en el pop

Este proyecto surge en Medellín, Colombia en 2013 de la mano de Viv Rodríguez y Camila Noreña, dos jóvenes que en ese momento trabajan en otras agrupaciones, las cuales dejaron debido a que no acababan de satisfacer su faceta creativa. “Camila y yo estábamos dentro de otros grupos musicales con los que también tratábamos de experimentar con sonidos, pero estos no se sentían propios, entonces nos juntamos y formamos Agatha I que ahora sí sentía como algo nuestro” dice en entrevista para este medio Rodríguez.

                Las palabras de Viv sobre lo particular del sonido de Agatha I no son dichas a la ligera ya que el dueto a pesar de no esconder su herencia latina e influencias colombianas, llega con un ritmo que es producto de una fusión poco usual en el pop bajo el Río Bravo: un trip-hop con avant garde, electro pop e indie.

Otro punto destacado del grupo es su compromiso con el aspecto lírico de su música, “No nos gustaría hacer música en la que las letras no importen, hay artistas que suenan bien pero no nos gusta lo que dicen”. Para ahondar más en este punto Viv explica cuál es el discurso particular de Agatha I: “Buscamos romper con estereotipos, sobre todo en los roles de género, nosotras tratamos de hablar de eso; por ejemplo, hay la idea de que los hombres no pueden llorar, no pueden sentir, y por otra parte, que las mujeres no pueden hacer muchas cosas y que hay temas sobre los que no pueden hablar (sic)”. Al pegar oído a la lírica que acompaña el pegadizo ritmo indie pop del dúo, uno puede notar esos mensajes –dichos de manera literal y metafórica- que son aplicables tanto a un público femenino como masculino. Esta cuestión es notable en una escena pop –haciendo especial énfasis en la latina- donde las canciones se producen y lanzan con targets demasiado cerrados: pop para adolescentes mujeres, pop para cuarentones, pop para mirreyes etc.

Los pasos por dar

La cuestión de género tiene una gran relevancia para las artistas. Ellas son conscientes que a pesar de los avances de las mujeres en la escena musical aún faltan muchos pasos por dar, y  si no hay nuevos avances, los que ya han sido dados acabaran por ser pies que se arrastran y pierden ritmo en la carrera musical: “Todavía falta mucho para lograr una equidad, claro ya se escuchan más voces femeninas y hay más ofertas para presentarse, pero muchas veces son en segundo término o en espacios que ellas crean para sí mismas porque no las reciben en los escenarios tradicionales”.

Tras casi seis años de carrera, Agatha I ha lanzado tres sencillos y un EP con seis temas denominado Laureado. Este 2019 salió de Medellín y está de gira internacional. Guadalajara les dará cobijo en el tradicional salón bar Segundo Piso.

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Billie Eilish: el “Ok, boomer” a las convenciones del pop

Nota: Cada cita empleada en esta nota es una frase real escuchada por el autor.

“Es alguien a quien admiramos y creemos que está inspirando e innovando” dice Jack White antes presentar a Billie Eilish Pirate Baird O’Connell (es su nombre real) para grabar su álbum en vivo bajo el padrinazgo de Third Man Records, el sello discográfico del propio White y uno de los más respetados de la escena alternativa.

A la admiración del ex White Stripe por la joven de 17 años se suman la de artistas como: Elton John, Thom Yorke, Lana del Rey, Taylor Swift, Billie Joe Armstrong y Dave Grohl; la de la crítica especializada; y la de las generaciones Y y Z que se ven identificadas en la actitud y estilo de la cantante. Desde que consiguió su primer hit con Ocean Eyes, la artista pop alternativa no ha dejado de llamar la atención por una imagen dentro y fuera del escenario que contrasta con los lugares comunes de las estrellas pop jóvenes.

La chica rara con Tourette y pants

Cuando era joven, a Eilish se le diagnosticó síndrome de Tourette. Este desorden la volvió cohibida debido a las dificultades que provoca en la interacción social; por lo mismo, la tuvo que ser educada en casa. Bajo esas circunstancias, no tuvo más remedio que utilizar su tiempo en aprender canto, baile y a tocar múltiples instrumentos.

Tiempo después su hermano escribiría la ya mencionada Ocean Eyes, lanzada como un sencillo en 2016. A partir de este punto la cantante tendría una seguidilla de tres año de lanzamiento de sencillos y EPs sin que se concretara un disco en forma, aunque tuvieron el suficiente impacto para mantenerla vigente y generar expectativas de cara a su obra maestra.

When We All Fall Asleep, Where Do We Go? De 2019 no solo presentó una selección interesante de electro-pop con avant garde, sino que develó la nueva imagen de Eilish. Atrás quedó la niña que cantaba melodías rosas ad hoc con su imagen. La nueva Billie mostró una madurez creativa e ideológica poco común para una artista pop. En lugar de mostrar una sensualidad desbordada para dejar en claro que ya no era una niña (como pasó con las chicas Disney), tomó la imagen cringe de los artistas de trap que aunada a una actitud irreverente, presentó a la perfecta adolescente: rebelde, desinhibida, cautivadora para sus contemporáneos, detestable para las personas mayores.               

“Morra necesitada de atención”

Facebook / Billie Eilish

Contrastante con la buena recepción que ha recibido Eilish, está la opinión de sus detractores quienes la tachan fantoche, necesitada de atención y su música pobre. Está opinión no viene de un sector de la crítica, ni de un grupo de celebridades, y tampoco de los consumidores principales de contenido hoy en día (millenials y centenials); sino de público arriba de 45 años.

Aunque pueda haber excepciones a la regla, si uno se dirige con una persona de cuarenta y pico años, y trata de hacerle escuchar algo del material de la cantante puede que reciba comentarios como: “¿por qué se viste así?”, “Seguro es reggaetón”, “Soy el único que no sabe quién esta niña?”,“Ya no hay música que valga la pena” y cuanta frase cliché pueda esperar escuchar uno si le pone un disco de metal o rap a su abuelita. Al final de este ejercicio terminas sintiéndote como si hubieran confundido tu dibujo de una serpiente devorando un elefante con un sombrero.

Por supuesto la situación de Eilish no es distinta a la de la mayoría de artistas de menos de 35 (“Gretta Van Fleet solo le copia a Led Zeppelin”), a la de intérpretes mujeres (Revisen cuántos headliners femeninos  hay en los festivales en una época en la que las mejores propuestas son femeninas), o la de cualquiera que no interprete el rock, pop y rap con el que crecieron nuestros padres (“¿Qué es un Kendrink Lamar?”). Incluso si uno cae dentro de la gracia de este sector, la recompensa no es mejor, ¿recuerdan los fascinados que estaban los señores rockeros con The Warming? La banda de hermanas regias, de entre 12 y 15 años, que a mediados de los 2010 se volvió viral por tocar covers de Metallica y que motivo a cada chavorruco a decir: “El rock no ha muerto”, su música original no se compartió en FB con un soso “aún hay esperanza para la humanidad”.

A pesar de que no haya interés en este sector de edad por la música de Billie Eilish, si lo hay en otro aspecto de ella: su cuerpo y su sexualidad. La decisión de la cantante de mantener oculta su figura bajo capas de ropa holgada parece razonable al saber que en redes abundan los perfiles que cuentan los días para que ella alcance la mayoría de edad y sea “legal” (si necesitas una pausa para vomitar, aquí te espero).

Entonces las posibilidades que ofrece el público boomer y gen x para una chica de 17 años es ser una niña adorable que toca covers olvidables o una fantasía sexual inapropiada.

Contrataque

ESPECIAL

Bad Guy, la primera canción de su LP, fue el grito de guerra de la nueva etapa de Eilish. El videoclip que acompaña al tema comienza con la cantante diciendo incoherencias antes de aparecer ataviada con ropa holgada y empezar a bailar incómodamente. Una toma muestra a unos hombres gordos  de aproximadamente 50 años hacer un bailecito de papá (piensa en tu viejo en las bodas) de mala gana a ritmo de la canción. Otra toma muestra  a un grupo de jóvenes adultos en triciclo. El contenido semántico en esas imágenes es importante porque a través de ellas Billie hace una declaración de principios contra detractores y acosadores: “Si vamos a tener una conversación incomoda, no va a ser la que tú quieras”.

La ropa deportiva oculta la figura que anhelan ver los pervertidos que quieren verla “madurar”. Si esto no basta para matar el sex appeal, tal vez lo haga el movimiento desagradable de sus rodillas, su nariz sangrando,  su aparato dental o el baile de “niña fantoche”. Muerta la fantasía sexual, solo le queda a los señores “bailar” incómodamente la canción (algo que suele pasar entre hombres, si uno va a un antro, siempre puede encontrar al menos a sujeto heteronormado ad nauseam junto a la barra moviendo la cabeza al ritmo de un tema pop mientras sostiene su bebida, suele ser un acarreado de su novia o de sus amigas y preferiría estar en Chernóbil que ese lugar). Por otra parte, las imágenes de ella y otros jóvenes paseando en triciclo puede interpretarse como la imagen de infantilismo que tienen las generaciones mayores de millenials y centenials.

En un mundo en el que destacan las acciones de Greta Thunberg, Malala Yousafzai, Emma Watson, chicas con pañuelos verdes y diamantina, y otras voces jóvenes más, la propia Billie Eilish pelea desde la trinchera de la música con su discurso de aceptación personal y contra la cosificación de las personas. Ella sabe que hay una guerra por pelear contra quienes están más preocupados por si las películas de Netflix cuentan como cine y por cuánto gastamos en tostadas con aguacate, en lugar pensar en los problemas reales del mundo. Tal y como dice una de sus canciones: All the good girls go to hell ‘cause even God herself has enemies, jugar limpio no es una opción y antes de que el grito de guerra “Ok, boomer” hiciera su aparición, Eilish advirtió lo siguiente: “My turn to ignore you, don’t say I didn’t warn you”.

Presentaciones en México

  • 17 de noviembre, Corona Capital: Décimo Capítulo, Autódromo Hermanos Rodríguez, CDMX
  • 25 de mayo , Arena VFG, GDL
  • 27 de mayo, Palacio de los Deportes, CDMX

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Daniel Johnston y su fanzine sonoro

Si hicieran una lista de 1000 items, clichés, iconos, símbolos y personajes de la cultura indie, sin mayor problema podrían relacionar la mitad de ellos a la figura de Daniel Johnston. El cantautor y productor norteamericano, recientemente fallecido; no solo creó una discografía bella por derecho propio, sino que su estilo y personalidad generarían alrededor de él un culto. Para muchos es un santo debido a su pasión por crear y expresarse más allá de medios de producción y recepción. Para otros, fue un demonio con una figura problemática y conductas que, de manera errónea, se han relacionado como inherentes al arquetipo del artista.

Para acercarse al hito de Daniel Johnston y su obra hay que hacerlo con precaución, la necesaria solo para consumir su música y arte gráfico, que finalmente es lo que sí le debe la cultura pop. La imagen de fuckboy y/o fuckgirl, el nihilismo barato, la explotación del meme hasta que pierde la gracia y el normcore quemando hasta rayar en la fodonguez son elementos propios de Johnston que lamentablemente se confundieron como parte de su genialidad. Es difícil saber si el cantautor se trató de un Werther tardío o un Bojack Horseman prematuro, lo cierto es que, como estos personajes ficticios fue erróneamente imitado en su estilo de vida poco sano, cuando solo debía ser atendido por su mensaje.

            Un joven Johnston, inspirado por los Beatles, los comics, superhéroes y el pop, empezaría a componer a mediados de los 70. Muchas de esas grabaciones se harían en un equipo casero barato y simplemente las entregaría a amigos y conocidos, tal y como si fueran fanzines. Estas cintas tendrían por único arte de portada viñetas escuetas pero con temas sociales y filosóficos hechas por el propio Johnston. En ese tiempo también surgirían aspectos oscuros de la vida del músico como su fijación con la religión, el tratamiento tóxico de un amor no correspondido y caprichos ridículos en torno a marcas que pasarían más una travesura que por un simbolismo, como su obsesión por el Mountain Dew.

              Las cintas grabadas en formatos de baja calidad no solo lo volverían uno de los padres de la corriente Lo-Fi, sino que también darían fuertes indicios de su personalidad errática y desapego a las aspiraciones opulencia o lujo.

El disco más celebre de Johnston. ESPECIAL

            Johnston poco a poco se haría de un nombre en la escena de Austin, Texas, para suerte suya, una de las mecas de la música independiente de Estados Unidos. Una invitación para participar en South by Southwest en 1990 lo saca de casa de sus padres y le da proyección internacional. Sus principales cintas: Hi, How are you, Don’t be scared, It’s Spooky y More Songs of Pain, atraerían la atención de músicos de post punk que iban de salida, de grunge en su apogeo y de indie rock que apenas comenzaban a trabajar en sus demos.

            Uno de los momentos cúspide de su reconocimiento fue cuando Kurt Cobain empezó a salir a escena con la icónica imagen de la portada de Hi, How Are You. Al reconocimiento del líder de Nirvana se sumarían el de David Bowie, Sonic Youth, Eddie Vedder, Beck, The Flaming Lips, Bright Eyes, Matt Groening y TV on The Radio, entre otros.

            A pesar del gran éxito que tiene entre el público y la crítica; su personalidad, salud mental frágil y obsesiones se conjugan para evitar que Daniel Johnston dé el salto al siguiente nivel. Infamemente celebre es el episodio en el que evita firmar en el mismo sello discográfico que Metallica, Elektra Records, debido a su fanatismo religioso in extremis que no solo lo lleva acusar a la banda de ser servidores de Satán, sino de intentar matarlo. Un documental de 2005 llamado The Devil and Daniel Johnston, exploraría esta fijación con la espiritualidad y el diablo como la expresión del transtorno bipolar que padecia el cantautor. Este filme sería galardonado en el Festival de Cine de Sundance con el Premio a Dirección Documental.

A partir de ese despegue en los 90, la figura y sonido de Daniel Johnston resurgiría con cada alternancia entre el pop suntuoso y la música alternativa. Con la decadencia del  grunge en los 2000 en beneficio del pop adolescente y el nu metal lleno de mamarrachadas, el sonido Lo-Fi tendría que dormitar hasta un nuevo llamado a la acción. El normcore y corrientes efímeras como el vaporwave y el sythwave traerían de vuelta el interés por el Lo-Fi y por Johnston. Este interés renovado daría como resultado tres discos más incluyendo una grabación en vivo en la Rochester Opera Houseen 2013.

A pesar del gran valor de las grabaciones de Johnston y su innegable influencia en la música y las artes gráficas, los replanteamientos sobre salud mental y figuras malditas en el arte y cultura pop, prácticamente silencian el último lustro de vida del cantautor a excepción de una modesta gira de retiro y una película biográfica producida por Lana del Rey y Mac Miller, Hi How Are You, Daniel Johnston. La muerte del rapero como consecuencia de su depresión no ayudarían a quitar el estigma sobre la figura de Johnston y su influencia.

En septiembre de 2019, moriría por problemas cardiacos. Paso sus últimos años en una casa anexa a la de sus padres. Su obra se ha disparado en reproducciones en plataformas de streaming. Tras darse a conocer su muerte, personalidades como Judd Apatow, Elija Wood, Beck y The Frames han expresado su pesar y reconocimiento.

Un hito de la música independiente, aclamado por su sonido hasta el punto de volverse una figura de culto. El chico que nunca salió de casa de sus padres se decayó en la figura del genio trastornado. La figura noventera con menor expectativa de vida alcanzó los 58 años, murió de causas naturales y para bien o para mal su vida es la historia de un artista.

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Celso Piña: folclor en el pop sin pedir permiso

Hoy en día encontrarse con un consumidor de música monogenérico no solo es algo raro, sino chocante. No solo los exponentes son influenciados por artistas dispares a su escena y colaboran con estos, también se abren los espacios reservados a un tipo específico de música a personajes ajenos en sonido pero similares en actitud y proyección, la oferta musical es más diversa que nunca.

En los 80, México estaba lejos de esa apertura musical. Los estereotipos y prejuicios castigaban a cualquier género que no fuera el pop cursi y acapulqueño de la época. Imaginar que un señor bigotón de Monterrey pudiera tocar el acordeón junto al mirrey Luis Miguel o al Timbirichi en turno era a lo mucho una broma para un sketch. Más difícil de imaginar eso, era la posibilidad de que un acordeonista que tocaba música para cholos regios fuera reconocido en vida como hito cultural, y que en la muerte fuera llorado por melómanos del pop, la cumbia, el norteño, el rock, el rap, el hip-hop, el ska y el ballenato.

Celso Piña en C3 Stage en 2018. FOTO: Roberto Mora

“Rebelde del acordeón”, fue el nombre que se le dió a ese músico de una zona favelera de Monterrey. En el Cerro de la Campana de la Sultana del Norte, unos chicos descubrieron por accidente el sonido que volvió internacional al acordeonista. Grupos de jóvenes de la popular colonia Independencia organizaban fiestas callejeras, donde además reproducir sonidos de su herencia norteña, tenían influencia de la cultura chicana de finales del siglo XX así como de ritmos colombianos como la cumbia y el ballenato. En una de estas fiestas una cinta reproducida por error a menos revoluciones de las necesarias, dio origen a una cumbia más lenta que gusto a los asistentes y se volvió característica de ese tipo de fiestas. Esta música recibió el nombre de “cumbia rebajada” o “cumbia cholombiana”.


Más difícil imaginar, era la posibilidad de que un acordeonista que tocaba música para cholos regios fuera reconocido en vida como hito cultural.

Con un ritmo tan rico en influencias culturales y tan conectado con el pueblo parecería que las posibilidades serían ilimitadas; sin embargo, ese rebelde hacía con su acordeón cosas muy distintas a las de otras leyenda del instrumento quimera como Ramón Ayala, es decir, su ritmo era muy chocante para los estándares de la música regional tradicional. El norteño no lo consagró y la cumbia era muy marginal por ese entonces como para ser apreciada. Por otra parte, el pop y rock, pasaban por buenos momentos pero los acercamientos al folclor y a lo popular estaban aún lejos de suceder. 

Celso Piña en C3 Stage en 2018. FOTO: Roberto Mora

Control Machete y El Gran Silencio, como principales exponentes de la avanzada musical regia de finales de siglo, capitalizaron al “Cacique de la Campana”. De esta apuesta no solo saldrían los dos himnos más importante del músico regio, sino la punta de lanza algo más nacional y trascendente que la cumbia cholombiana: el sonidero.

 “Cumbia Poder” y “Cumbia sobre el río”, estas dos canciones además de mostrar el talento musical del habitante del Cerro de la Campana en otras escenas, llevaron la subcultura de los bailes de cumbia rebajada a otras metrópolis del país; ahí se volvió parte de la identidad de las clases populares de México; luego de la cultura del mexicano regular, presente en bodas, quinceañeras, graduaciones y la juergas de fin de semana entre oficinistas. 

Celso Piña en C3 Stage en 2018. FOTO: Roberto Mora

Con el gusto por la música del “Rebelde del Acordeón”, (para este entonces ya relacionado con Café Tacvba, Resorte y otros artistas reconocidos a nivel internacional) vino el interés por las cumbias, las caguamas, los grupos que cerraban calles en las colonias populares, las luchas, el pulque y todo ícono tropical que encajara en la diversión de ese carismático señor bigotón.

Actualmente, es normal ver algún grupo norteño o de cumbia colado en los line-ups de festivales de rock y pop, no solo como un gancho para personas de distintos estratos socioeconómicos, sino como posible prospecto a generar un éxito tan grande como el de Los Ángeles Azules, ahora abrazados por las divas del pop en español, orquestas filarmónicas, Coachella, festivales wannabes de Coachella y el país en general. Mi Banda El Mexicano, Los Tucanes de TijuanaBanda Machos han sido algunos de los beneficiados por este fenómeno. Aunque la tendencia va a la baja y parece que para la próxima década los artistas “eclécticos” vendrán desde el reggaetón y trap (pero solo los que entiendan que la corrección política es moneda de cambio y que a cambio de poner un alto al clasismo, se les pide reducir su misoginia). 

Celso Piña en C3 Stage en 2018. FOTO: Roberto Mora

Independientemente de la relación que vayan a llevar en los próximos años, el pop, tan mainstream, tan fresa, tan internacional; con el folclor, tan alternativo, tan barrio, tan regional; los acercamientos que han dado paso la situación actual de la música latina, se los deben a Celso Piña, que nunca pidió permiso para tocar su acordeón en donde quisiera y con quien quisiera.

“Mi vida pop”: cuando ser melómano se queda corto

“Para saber de algo hay que practicarlo” es una frase que me causa repulsión porque a pesar de su carácter verdadero, es parcial; sin embargo, se toma como una máxima universal e inquebrantable. Es un recurso de artistas y profesionales susceptibles para denegar cualquier crítica a su trabajo. Es una paráfrasis mañosa de la que sí debería ser una máxima: “Para conocer algo hay que experimentarlo”.

El empirismo es la esencia de la trayectoria y vida de Sr. González, quien tras superar el cáncer, se enfocó en la titánica tarea de reflexionar y escribir sobre su relación con la música desde su infancia hasta la actualidad. En 2011 ese esfuerzo produjo su libro Mi vida pop editado por Rhythm & Books. Próximo a reeditarse, es oportuno hacer una digresión de uno de los mejores testamentos musicales escritos en español esta década.

El problema con la idea de que basta practicar alguna actividad para conocerla es que resta valor a otros factores que pueden abonar tanto o más a esta: tradición oral, lecturas, la academia y por supuesto, ser espectadores. Esta idea se explica mejor con la trayectoria de Rafael “Sr. González”. Miembro de Botellita de Jerez de 1988 a 1997 y de 2013 a 2019, acompañó a los miembros originales mas nunca coincidió con Sergio Arau. Ha sido productor de cerca de 20 discos y colaborador de artistas como Café Tacvba, Julieta Venegas y Monocordio. Además tiene una activa carrera como solista y escritor.


“La necesidad de retomar este texto viene de que podría servir de guía para adaptarnos a una época que cada vez tolera menos los prejuicios musicales”.

Sr. González es un hombre que ha abordado la música y cultura pop desde diversos ángulos; no obstante como se darán cuenta los lectores de Mi vida pop ninguno era suficiente para tener una historia.

La historia de Botellita de Jerez, podría bastar para un libro, pero seamos honestos, ¿la queremos escuchar de voz del cuarto miembro en importancia? Los libros musicales tienen una larga lista de remoras que toman una pluma para contar historias que no les pertenecían, como Pamela Des Barres que cuando se terminó el atractivo físico que le permitió acceder al camerino de diversas leyendas del rock escribió libros que “reivindican” la figura de la groupie (la cual paulatinamente muere gracias a la labor de mujeres que sí han tenido un rol activo en la música). Como el caso de Des Barres hay cientos de colaboradores menores y contrataciones por evento que luego se aventaron la puntada de ser portavoces de proyectos que no les deben nada (inserte aquí la banda tributo formada por el panderetero de aquel concierto en aquel rancho).

El autor escribió el libro como una reflexión a sus hijas y en general a todos los que hemos sido definidos por la cultura pop pero a veces no somos conscientes de los alcances de esta. Aquí los discos y canciones son parte del contexto de una vida entera dedicada a la música. Esta comienza en una niñez sonorizada por los discos de papá, mamá y esas canciones para chicos que pasan de generación en generación como Cri-Cri. Continúa en una adolescencia marcada por música disco, rock progresivo, psicodelia, y el fantasma del ambiente político en latinoamérica de la última mitad del siglo XX ¿Qué tiene que ver la política con las memorias de un melómano? Todo, pese a lo que pregonen canales de música retro como VH1 y Much Music, la música no definió épocas, estás definieron a la música y la cultura pop. Sr. González además de hablar de su crecimiento, nos recuerda cómo los conciertos y estudios de grabación eran marcados por protestas sociales, represiones políticas, revoluciones ideológicas y folclor.

El gran acierto del texto es la honestidad y cuidadosa reflexión de González, porque a pesar de ser melómano y docto en la escena musical no cae en la pretensión. Con la amenaza del cáncer y sus secuelas atormentándolo, el autor sabe que no es tiempo de hablar de música pretendiendo que en la escena no suena la Trevi y sí David Bowie; y negar que a su manera tanto Timbiriche como Bjork fueron relevantes para la época.

Además de la próxima reedición del título, la necesidad de retomar este texto viene de que podría servir de guía para adaptarnos a una época que cada vez tolera menos los prejuicios musicales, que no tiene empacho de emparejar a Foo Fighters con Bad Bunny en la cabeza de un festival; pero sobre todo, una época que hace énfasis más que en que la cultura pop se experimenta y es incontrolable.

Autor: Rafael “Sr. González”

Ilustraciones: VV. AA.

Editorial: Rhythm & Books

Año: 2011

Páginas: 336

Disponible en: Facebook de Rhythm & Books, Librerías El Sótano y próximamente en nuestra tienda en línea. 

Caloncho es el sujeto más feliz del mundo y lo registro en un libro

Antes que nada, hay que aclarar que esto no es una crítica literaria, ya que el libro de Óscar Alfonso Castro Valenzuela alías “Caloncho, en colaboración con el ilustrador “El Cursi”, más que tener aspiraciones literarias es una celebración de una canción que significa mucho para el autor.

“Optimista” es un single lanzado en 2017 que tuvo un recibimiento tan favorable por parte del público que le dio un nuevo alcance al autor, que paso de ser un tipo bonachón entre el círculo de estudiantes de universidades jesuitas, a un tipo bonachón en la escena pop nacional. La base de cuerdas rasposas y una letra pegadiza hizo que el tema fuera el estandarte de todo un repertorio con buena vibra.

El contenido literal del libro, entonces es el mismo que pueda tener la canción, y es un hecho que aplicarle teoría literaria densa a un tema pop solo los hará lucir como nefastos y los va a dejar solitos en los rincones de las fiestas.

En el aspecto gráfico, es altamente destacable el trabajo de “El Cursi” uno de los ilustradores mexicanos ligados con la escena musical más destacados hoy en día. El uso de colores fuertes en contraste con tonos pastel van a tono del tema que tiene un sonido vivo y riffs fuertes que difieren de la letra calmada. El libro recuerda los materiales infantiles que uno disfrutaría leerle a sus hijos a sus hermanos menores.

Estos dos planean colaborar juntos de nuevo y continuar ilustrando más temas del cantautor. Es una gran noticia para sus seguidores. Finalmente, si pudiéramos gastar en cualquier souvenir de nuestro artista favorito que mejor que en uno podamos atesorar por años en lugar de esa playera del concierto que se volvió impresentable tras la primera lavada.

8 Tracks de: Corona Capital 2019

Ideas rápidas, poco reflexivas y menos cautelosas, pero muy sinceras, previas al evento.

1. ¡El mal ha triunfado!

ESPECIAL

Quizá no el mal, pero si los sujetos que cada año trolean con carteles falsos. Ustedes saben, esos que lucen como si fueran una playlist de 2005: con pocas mujeres (o ninguna), mucho brit rock, nada de la escena hip hop, y jerarquizados por el gusto personal del troll más que por cualquier criterio de relevancia musical válido*.

No se malinterprete, yo soy el primero en agradecer la oportunidad de ver a The Strokes, a Weezer, a Franz Ferdinand, a Keane (mil veces por encima que Coldplay), e incluso al sandwich de pan blanco sin orillas que es Interpol. Es solo que el Corona había mantenido una racha de varios años trayendo a artistas en la cima de los charts o leyendas con nuevo material. Si no nos emociona o al menos nos abrimos a la experiencia que sería escuchar a Childish Gambino, Post Malone, Tyler The Creator, Rosalía,  Halsey, entre tantos otros; temo decirles whitexicans y wannabes, el Corona Capital no es el evento internacional que creen mamar.

La que saca la casta por el pop más actual es…

*Dios bendito, que bueno que no viene Snow Patrol.

2. Billie “Chamaca Cabrona” Eilish aunque no les guste

FACEBOOK /@billieeilish

La headliner de 17 años definitivamente no será la próxima Nina Simone o Maria Callas, puede que no sea ni siquiera la próxima Ariana Grande o Lorde, pero la chica ha despuntado en los charts y alcanzado reconocimiento de artistas de la talla de Dave Grohl.

Por supuesto es normal  (y sano) tener cierta aversión al star system y dudar de los ascensos meteóricos de artistas.; sin embargo, el pegajoso pop alternativo, desfachatez y mala leche de Eilish difícilmente es algo que se le pudo ocurrir a un directivo de disquera. Si ese fuera el caso, sería más fácil enjaretarnos una nueva estrella de urbano latino.

Hay que decirlo,  la animadversión a la chica quizá tenga que ver más con cuestiones de género y edad. Apostaría que muchos de los críticos más radicales quizá no han escuchado a fondo Always Ascending, Marauder o Black Album** pero han hecho “bailecitos de papá” con Bad Guy***.

**Te fuiste a googlear, no me engañas.

***Para saber en qué consiste este baile vea el vídeoclip de la canción mencionada.

3. Julian Casablancas ocupadón

FACEBOOK / @thestrokes

Casablancas el sábado encabeza el cartel con sus legendarios brothers in arms de The Strokes, el hito que le dio fuerza y globalidad al rock indie mucho antes y con más ganas que The Arctic Monkeys. La banda que podría ser evangelista de nuestra generación viene con todo el poder que tenía en los 2000.

Casablancas el domingo se asolea a media tarde con The Voidz porque… pues pinches convénzanlo de que ya deje eso por la paz, no se puede, este hombre no escucha razones.

4. Jack White también anda por ahí

FACEBOOK / @theraconteurs

En un apartado más discreto del cartel está Don Jack White en compañía de uno de sus supergrupos: The Raconteurs. El más pertinente del momento debido a que recientemente el ex White Stripe en conjunto con los chicos de The Greenhornes lanzó nuevo material.

El hecho de que Jack White venga a México es importante por dos cosas. La primera es que a sus presentaciones en vivo se suma Dean Fertita de Queens Of The Stone Age. La segunda es más profunda; el artista de Detroit ha hecho las paces con nuestro país.

La última aparición White en México fue en 2014 cuando encabezó la infame edición de 2014 de este festival, donde fue héroe al salir y hacer su acto justo después de un diluvio que casi arruina el evento. En esa misma serie de conciertos en suelo azteca, murió en Puebla de un ataque al corazón su tecladista Ikey Owens.

5. Nos quedamos con ganas de Kurt Vile

FACEBOOK / @kurtvileofphilly

Hace un año cuando se presentó The War on Drugs, no pudimos evitar extrañar a uno de sus fundadores.  

El divorcio entre Kurt Vile ha funcionado bien para ambas partes. Adam Granduciel y compañía se quedaron con la faceta más clásica del rock folk en la que sus conciertos son hombres sin más show que su destreza como músicos -similar a Bruce Springsteen & The E Street Band–  haciendo covers de The Grateful Dead (idea para el regalo de tu papá, de nada).

En lo que respecta a Kurt Vile, como solista ha explorado un estilo más comercial que se tradujo en el hit Pretty Pimpin y colaboraciones con artistas como Courtney Barnett con quien lanzó un disco en conjunto llamado Lotta Sea Lice.

6. The B-52s

FACEBOOK / @theb52s

La banda de Georgia dará la nota retro del festival.  The B-52s es uno de los pilares del power pop, ese hermano menos pretencioso y más elegante del new wave (The Knack, The Cars, Elvis Costello etc.). Con ritmos punk traídos desde los 70 a los colores y ganas de fiesta de los 80, The B-52s era la carta divertida de los alternativos de la época (como te mostró 13 going on 30, David Byrne no te hacía ver muy “en onda”).

¿No los conoces? No te preocupes, ellos tienen la culpa porque apenas llegaron los 90 cometieron todos los pecados de la década: duetos sin justificación no monetaria (la asquerosa Shiny Happy People con R.E.M.), aparición en un bodrio de adaptación live action (Los Picapiedras,1994), enrolarse con Nickelodeon (el segundo tema de Modern Life of Rocko es de ellos, lo cual no es malo en sí: gran serie, gran tema, pero me imagino que el típico gen x no tenía tiempo para Nicktoons).

7.  Bloc Party y su gestazo

FACEBOOK / @theblocpartyofficial

Al lado del nombre de Bloc Party hay una pequeña anotación, de esas suelen comunicar malas noticias como que solo viene media banda o que se trata de un asqueroso dj set; sin embargo, no hay que temer. La banda hará un concierto conmemorativo de su álbum Silent Alarm, el mejor recibido por la crítica y el que tiene sus sencillos de mayor calidad, su tiempo en escena será para interpretarlo completo (no te ilusiones mucho por escuchar Banquet).

Lejos de sonar tedioso, suena muy interesante el concepto de una banda tocando su mejor álbum de principio a fin ¿se imaginan a Pixies con Doolittle o a Stone Roses con The Stone Roses? ¡Dios mio!, ¡¿Se imaginan a Weezer sin enjaretarnos sus discos nuevos?!

8.  Otros chaparros destacados

La gala del Capítulo 10 festeja con muchos viejos conocidos y actos nuevos que seguro mantendrán el entusiasmo desde media tarde: Travis, Chet Faker, Two Doors Cinema Club, Nick Murphy, Sofi Tukker, Sharon Van Eatten, Georgia y más. Llegar temprano y descubrir cosillas para tu playlist es la tercera parte del valor del boleto, sácale provecho.

Arranca FIMPRO 2019

La mayor feria del Bajío para profesionales de la industria musical da comienzo mañana. Del 28 al 30 de Mayo, promotores, músicos, managers, periodistas y staff de gira, técnicos de sonido y estudiantes compartirán impresiones y propuestas en una serie de eventos que incluyen showcases, speed meetings, clases magistrales y talleres.

Este año el evento llega con dos grandes nuevas. La primera es que se desarrollará en un Conjunto Santander de Artes Escénicas que ya opera al cien por ciento. La segunda es que el evento compartirá sedes y organización con el Congreso Internacional de Artes Escénicas (ISPA por sus siglas en inglés). Del 27 al 31 de mayo el mayor evento a nivel global de artes escénicas reunirá en la Perla Tapatía a cerca de 600 expositores de 60 países.

El evento tendrá como punto a destacar el ser un foro para que las voces femeninas de la industria musical puedan presentar sus propuestas (tanto sonoras como de negocios). Se abordará la situación de la escena en cuestión de género, además dentro del marco del Segundo Encuentro de Periodismo Musical, una de las sesiones abordará con prestigiosas plumas de mujeres el papel de las periodistas en los medios.

Los showcases nos darán una probada de los artistas emergentes más relevantes de las delegaciones de Canadá, España, Chile, Colombia y Argentina.

Los proyectos seleccionados son:

Luiza Lian (Brasil)
Zalama Crew (Colombia)
Cerrero (Colombia)
Battle of Santiago (Cuba)
Evha (Ecuador)
Grecco Buratto (Estados Unidos)
Neptuna (México)
Pequeño Asteroide (México)
Colores Santos (México)
Neoplen (México)
Purahei Soul (Paraguay)
Moldes (Perú)
La Chica (Venezuela)

El programa de showcases presentará una de selección de las delegaciones que son regiones foco y con las que se busca generar alianzas en la industria musical:

Circulart

  • Gordos Project (Colombia, convenio Circulart)
  • Isla Viva Galapagos Music Conference
  • Wañukta Tonic (Ecuador, convenio Isla Viva)

Argentina – INAMU – Instituto Nacional de la Música

  • Las Ligas Menores
  • Dat García
  • Los Reyes del Falsete

España – Sounds From Spain

  • Rufus T. Firefly
  • Lori Meyers
  • Diego Amador
  • Zazo & Gxurmet

Canadá, Columbia Britanica – Music BC

  • Five Alarm Funk
  • Dj Khanvict
  • Phono Pony
  • We Are Wolves

El evento dará inicio maña en la Librería Carlos Fuentes del Centro Cultural Univeritario en Belenes, Zapopan con la charla EVOLUCIÓN Y REVOLUCIÓN DEL PERIODISMO DE ROCK EN MÉXICO| MESA 1: RETOS ACTUALES DE LA COBERTURA DE CONCIERTOS MASIVOS. Este evento es parte del Segundo Encuentro de Periodismo.

ESPECIAL

Los eventos de FIMPRO mañana tendrán sede en el Edifico Arroniz de la Secretaria de Cultura y a partir del miércoles en el Conjunto Santander.

Para acreditarse como asistente, se puede adquirir el carné en las sedes, este tiene un costo de $1,800 MXN. Hay precio y crédito especial para estudiantes.

Consulte el programa aquí.

¡Larga vida al Corona Capital GDL!

La malaria que tiene Guadalajara en su escena musical es legendaria: malas decisiones de promotores, espacios insuficientes, falta de interés del público, y mucha mala suerte. El Corona Capital fue víctima de esto en su primera edición: venta de boletos lenta, quejas de vecinos por el ruido, y lo peor, perder a un headliner a menos de 24 horas. Esa edición y la continuidad del evento fueron salvadas por un show estilo Las Vegas ejecutado a la perfección por The Killers.

Los organizadores supieron que la segunda edición debía ser una declaración de compromiso con la Perla Tapatía. Este año presentaron el cartel más ambicioso haya visto en esta década la ciudad. Tame Impala, The Chemical Brothers, Yeah Yeah Yeahs, Phoenix, Dillon Francis y Chromeo como las cartas a jugar.

La respuesta fue la esperada: boletos agotados y multitudes peregrinando a la periferia de la ciudad mientras entonaban cánticos como si les hubieran prometido encontrar la salvación en la explanada del Estadio Akron.

Boy Pablo está niño

Estampa tapatía / TWITTER / @CCapitalGDL

El evento dio arranque con los acordes de Boy Pablo, el novato estrella del cartel, que en un año ha ganado un séquito global de fans que lo defienden a capa y espada. Su sonido pop folk con influencia de soul, le han ganado comparaciones con Mac DeMarco, algunas positivas, otras viscerales (la mía). El sueco chileno demostró que merece la oportunidad de ser escuchado un poco más y que podría ascender peldaños en futuros carteles.

La tarde avanzó y la tormenta de talento musical fue tan notable como la de polvo. La organización como de acto de buena fe y muestra de cortesía tapatía obsequió pañuelos a los asistentes, así como algunas bolsas de agua.

Más buen pop desfiló por la tarde con la presentación temprana Of Montreal, en la que el genio de Kevin Barnes deleitó con su presencia de astro cabaretero y su show que combina la sensualidad con la psicodelia.

Kimbra rugió y brilló con más fuerza que el infernal sol tapatío de mayo. Sin fanfarrias, demostró que las únicas maniobras circenses, pirotecnia y perfomance que necesita son las que hace su voz en el aire al entonar notas que los mortales solo podemos alabar.

Rhye le dió madurez al evento que estaba por alcanzar su máxima concurrencia con un R&B, que a diferencia del que hace en Estados Unidos, en lugar de tener como motor la pasión y la sensualidad, lo impulsa la melancolía del frío Toronto. El clímax de esa hermosa mezcla fue “Open”.

El Pop y tus padres

Increíble montaje del evento. TWITTER / @CCapital GDL

La división drástica del evento fue a las cinco de la tarde cuando lo más destacado del escenario Levi’s Tent arrancó con Goldroom. En otros lares sonaban Goo Goo Dolls y Christine and The Queens.

Si ustedes fueron por la nota cursi-irónica-morbosa con GGD, está bien, el corazón no sabe razones; sin embargo, se perdieron de la magnífica gala de Christine, quien además de una voz suave en francés. La cantante mostró en el escenario que su expresión corporal es capaz de entonar su propia música a la vez que ella canta sus éxitos “Christine”, “Comme si” y “Saint Claude”.

OMD dio la nota vintage acertada del evento (“Y Jesús dijo: ‘antes de que terminés este artículo, habrás insultado gratuitamente a los Goo Goo Dolls tres veces’”). Los pioneros del new wave ochentero se reencontraron con sus fanáticos casi 40 años después, así como con juventudes de geeks estudiosos del pop retro (les juro que este es un cumplido). Lo que empezó con la alegría de los acordes de Enola Gay dio paso a momentos de nostalgia más profundos y humanos. Al ritmo de Maid of Orleans el público mayor -de la edad de tus padres- se conmovió hasta las lágrimas con el épico valtz pop, así como tu lo hubieras hecho como Liability de Lorde, Lay me down de Sam Smith, o Yes, i’m changing de Tame Impala.

Phoenix siempre se cruza con algo

The Chemical Broters. FACEBOOK / @CoronaCapitalGDL

Guadalajara se deleitó con la visita de la primera heroína de los millenials, Karen O, y el grupo de culto, Yeah Yeah Yeahs. La cantante respondió a la pregunta: “¿cuál sería el soundtrack de una puesta de sol?” con la entonación de Zero. Como dice la canción,la noche comenzó mientras te ceñías una chaqueta de cuero y te preparas para bailar.

Phoenix continuó con la tarde convertida en velada. Se mostraron cercanos ante un público que les es tan familiar, como lo es el mexicano. Algo a destacar, es lo mal parados que terminan siempre los franceses en los horarios del Corona Capital. Lo usual es que por alguna razón quede la mitad de su show al mismo tiempo que el artista principal del evento y los pobres terminan medio abandonados. #JusticiaParaPhoenix #SiNoHayJusticiaParaPhoenixQueTalUnaGiraDe80ConciertosEnSolitarioPorMéxico.

The Chemical Brothers se llevaron la noche como la mejor presentación, no solo fue una revisión de clásicos del EMD y trip-hop, sino mostraron una maestría en la tornamesa que muchos djs monguitos de un solo verano nunca podrán tener. A eso hay que sumarle los épicos audiovisuales del show que combinan elegancia  y complejidad que los vuelven per se una obra de arte adicional.

A Tame Impala podríamos darle el premio al tercer mejor acto del Corona (por escribir esto acabo de recibir una carta de la presidenta de la Asociación Mundial de Chicas que dicen “Estoy loca”  en la que se lee: “Monst, este año ninguna de nosotras va a salir contigo, suerte siendo un cretino”). Kevin Parker y todas sus buenas intenciones cerraron el festival en el que 50 mil personas corearon con melancolía Yes, i’m changing, con arrogancia Elephant (la canción que uno debe escuchar mientras elige un outfit), con gallardía  Let it happen, y con coraje Apocalypse Dreams. Sin duda alguna, Parker es uno de los mejores letristas de nuestra generación.

El evento tiene garantizado gracias a este éxito una reedición por algunos años. Para volver alcanzar el hito logrado el sábado pasado, deberán combinarse el interés del público, el apoyo de autoridades, la voluntad de los artistas, decisiones inteligentes de los promotores, y la ausencia de Goo Goo Dolls.