Más allá de headliners: 10 Bandas destacadas del Tecate Coordenada 2019

Aunque es probable que tu entrada la hayas adquirido por artistas como Billy Idol, Vampire Weekend, The National o Café Tacvba, la quinta edición del Tecate Coordenada tiene mucho talento para deleitar al público que asistirá a la explanada del Estadio Akron. He aquí algunos nombres destacados para que saques el mayor provecho a tu abono.

Cherry Glazerr

Con un saldo de seis años de carrera y tres álbumes de estudio, se presenta a horas tempranas una de las promesas del garaje rock. Tan cerca como estamos de la nueva década, debemos estar conscientes que tras la noche vieja de 2020 por costumbre vendrá un recorte a los artistas que suenan hoy en día. Es difícil saber cuáles serán los caprichos sonoros de los 2020, pero entre las bandas que apuntan para salir bien libradas está Cherry Glazerr.

La agrupación liderada por Clementine Creevy tiene como respaldo haber trabajado con los productores de White Stripes y Paramore, una lírica que toca temas de actualidad como sexualidad, empoderamiento femenino y salud mental; ya presumen la etiqueta de Coachelleros; y quizá lo más importante, desde su aparición la serie de Amazon, Transparent, Creevy se ha vuelto un ícono del feminismo moderno.

Los Petit Fellas

La agrupación colombiana liderada por Nicolás Barragán, desde su formación en 2011, no ha dejado de trabajar duro. En una escena donde las productoras han forzado la incursión de los artistas colombianos en el urbano latino, Los Petit Fellas han hecho respetar su estilo único difícil de clasificar ya que contiene elementos de rock mezclado con jazz, funk soul y otros ritmos sobre bases de hip-hop.  

“Hay personas que hacen reggeatón espectacular como Tego Calderón, entonces nosotros no vamos a llegar a hacer lo mismo, vamos a hacer lo propio y luego nos vamos a preocupar por ponerle nombre”. Una declaración refrescante en una época de snobismo fácil.

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Jenny Lewis

Otrora vocalista de Rilo Kiley, una de las joyas ocultas del garaje rock de principios del siglo XXI; Jenny Lewis pico piedra para hacerse de un nombre propio tras dejar las cuidadas y melancólicas líricas de su grupo, en beneficio de una carrera solita que coquetea con el pop y el folk más alegres.

Los dos últimos discos de Lewis, The Voyager y On The Line, la afianzaron en el gusto de la crítica y el público, quienes han aplaudido la estética de diva country que maneja en escena y videoclips; una Dolly Parton para millenials y zellenials, se podría decir.

Tras pisar tierra azteca el año pasado en el Corona Capital CDMX, viene con más fuerza a la Perla Tapatía con el estreno del ya mencionado The Voyager.

Kakkmaddafakka

La sensación indie de Noruega, con un nombre que haría sentir orgulloso a Mr. Mxyzptlk, es otra de la imperdibles del Coordenada porque además de clásicos como Restless y Forever Alone, vienen con su más reciente material: Diplomacy.

Los nórdicos vendrán llenos de energía ya que dos de sus presentaciones más memorables ocurrieron en suelo mexicano;  en el Vive Latino XV y en Mansión Magnolia de Guadalajara, ambas en 2014. El público mexicano agradeció la apuesta por sus escenarios y en respuesta se ha vuelto el país donde más suenan Kakammd… esos vatos.

María Barracuda

Infravalorada como solista y como parte de JotDog, la oriunda de Cd. Juárez, ha hecho cosas impensable para una artista mexicana: no ha cedido al pop más soso que suena en Televisa, no se “ha renovado” con la imagen de chica rockabilly que habla de fusión genérica de sonidos, y se ha plantado como rockstar inteligente y versátil en lugar de ser la “florecita rockera”.

Ya que citamos la popular canción de Los Aterciopelados, el paso del tiempo hace cada vez más evidente el parecido entre Barracuda y Andrea Echeverrí, dos mujeres que no han cedido su peculiar estilo, que han enamorado por un carisma militante y que han sido reconocidas como mujeres notables en el rock latino, si dudan de esto, solo revisen las colaboración de María en Rock en tu Idioma Sinfónico Vol. II. La Barracuda ha abrazado de vuelta su alter ego y promete seguir con el impulso de este año para largo.

The Guadaloops

La tradición del rap mexicano estuvo dormida varios años en beneficio de MCs que se desarrollaron más como los españoles; sin embargo, varios exponentes en los años recientes han puesto de vuelta al género como parte destacada de los festivales de música.

La clave es un sonido bailable y una letra compleja pero que a la vez permite identificación en diversos escuchas. Esto es destacable, ya que si pensamos en el HIP-HOP global cada vez el género trata menos de la imagen gansteril y más de la identidad popular (Lo sentimos Babo, no nos des en la madre).

The Neighbourhood

Saca tu mejor oufit normcore, llama a tu fuckbuddie (¿tienes pareja? Termínala y lígate una fuckgirl o un fuckboy en el Coordenada)) y llévala a The NBHD para darle un señor faje.

La monocromática banda californiana vuelve a tierra azteca tras visitar el otoño pasado el Corona Capital. 2018 fue un año especialmente productivo para el conjunto de indie pop-rock que lanzó dos discos, dos EPs, varios sencillos y un videoclip con la leyenda viviente del cine… Tommy Wiseau (The Room), ¿les parece poco? Es probable que el mismo periodo de tiempo muchos de los seguidores de The NBHD no hayan superado a sus exs.

Yeasayer

Este proyecto formado en Brooklyn trae el ritmo a un line-up que pese a su nivel se antoja poco bailable (no solo de Caballo Dorado vive el Hombre). Ya algo creciditos con 13 años de carrera, han desputado recientemente debido a la nostalgia que hay de sonidos de los 80 como el New Wave y el Power Pop. Entre sus influencias mencionan a Siouxsie and the Banshees, Talk Talk y Dead Can Dance.

Su disco más reciente, lanzado este año,  Erotic Reruns, rompe con su psicodelia más inclinada a lo progresivo y en cambio suena más glam y, tal como indica su nombre, está cargada de un de un soul lleno de erotismo.

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The Drums

Un apresurado relevo tras la inesperada cancelación de The Kooks por problemas de salud de su vocalista. Su reciente inclusión en el line-up es la principal razón para agregarlos a esta lista, ya que entre los mencionados, los neoyorkinos son los que cuentan con mayor éxito comercial y crítico.

Lo lamentable es que quizá no haya una revisión apropiada a su discografía debido a cuestiones de tiempo, sobretodo porque este año estrenaron Brutalism. La buena noticia es que este último álbum es el mejor de la banda y que da señal de cómo han perfeccionado su sonido surf rock.

Caballo Dorado

No sean payasos de rodeo, cómo creen.

Francisco el Hombre

Un ensamble de mexico-brasileños es de las propuestas con más identidad latina. Su música que mezcla folk sudamericano o gaucho y rock, tiene una lírica en portuñol que da testimonio del encuentro cultural.

La dualidad de la banda es marcada en su disco de 2019, Rasgacabeza, que tiene momentos de post punk rápidos y el ya mencionado folclor campero. En gustos se rompen géneros pero los segundos son mejor logrados.  

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General Paz y la Triple Frontera, alianza musical de tres naciones

Entre las propuestas musicales latinoamericanas el cliché de las bandas de fusión está bien extendido, sin embargo, estás mezclas supuestamente únicas suelen pasar desapercibidas por la falta de trasfondo cultural y/o conocimiento profundo de los géneros  que buscan combinar. Dicho de otra manera, estos grupos son individuos de un solo país con un gusto musical variado… como cualquiera. En General Paz y la Triple Frontera se rompe con este paradigma al trabajar desde un verdadero choque cultural. Tal y como dice lo dice su nombre, músicos de tres países (Argentina, Brasil y Uruguay) se congregan para darnos una verdadera fusión sonora.

                En enlace telefónico su líder, fundador y vocalista, Anel Paz, nos explica a detalle el enfoque de este proyecto sudamericano en crecimiento, cuyo origen se remonta a 2008 y que ya presume de varias presentaciones internacionales y un par de álbumes de estudio.

                “Yo estaba produciendo por aquel entonces (2008), tenía rato tocando esporádicamente ya que mi grupo anterior, Los Violadores, se había separado hace cuatro años. Yo quería hacer algo distinto ya que además del rock y el funk que me gusta quería mezclar ritmos latinos […] Por entonces yo había colaborado ya con músicos además de Argentina, de Uruguay y Brasil”.

                Más allá de la reunión de músicos de distintas nacionales el conjunto encabezado por Paz, tiene en claro sus referentes y que los hace diferentes a otras propuestas con la misma consigna: “A nosotros nos gustan artistas con Earth, Wind and Fire, Led Zeppelin y Prince; más allá del sonido nos gusta como ellos tenían una complejidad en sus canciones, nosotros al mezclar buscamos es mis complejidad” Además hace énfasis en la riqueza cultural de Latinoamérica: “Nosotros tratamos de mezclar música uruguaya, paraguaya, brasileña y ritmos africanos, la que escuchamos y nos gusta […] Cuando tocamos en festivales escuchamos a otros artistas y descubrimos más sonidos. Y creo que si han un auge en las bandas con este concepto es por la riqueza de musical latina”.

                Con historial de presentaciones entre las que destacan participaciones en SXSW en Austin, Vive Latino, Expomusic de Brasil, El Quilmes Rock de Argentina y El Festival de la Cerveza en Guadalajara, además de las presentaciones por venir, el grupo no ha dejado de trabajar, no solo en escenarios, sino también en el estudio. “Vamos estrenar nuestro tercer disco este mes, ya han salido algunos sencillos, de hecho vamos a estrenar uno en el Festival de la Cerveza, además de filmar un clip aquí (Guadalajara). También el próximo año seguimos con las presentaciones y por primera vez viajamos  Europa (sic)”.

                General Paz y la Triple Frontera prometen, más allá de la definición de género musical, por su trabajo duro y aprendizaje musical constante, que son sin duda, la clave de su ascenso meteórico en la escena alternativa Latinoamérica.

Los Petit Fellas, verdaderos melómanos

La melomanía no va de la mano de la música, la melomanía no va de la mano de los escuchas, la melomanía muchas veces no va de la mano de los músicos; todo eso es un mito que se dice para que cualquiera pueda hacerse el interesante, de la misma manera que escribir a uno no lo vuelve lector, ni asistir a las salas de cine cinéfilo. Artistas verdaderamente melómanos en la escena son pocos, aquellos que ven interconexión y posibilidades en todos los géneros musicales, que sin empacho admiten escuchar ritmos estigmatizados, y a la vez son críticos de lo que suena.

Dentro de esa clase de artistas esta la agrupación colombiana Los Petit Fellas, proyecto en un principio solista de Nicolás Barragán formado en 2006 con el nombre Pet Fella y que usaría el plural a partir de que se nutriera del sonido de Sebastian Panesso  (Guitarrista), Adrián Hidalgo (Saxofonista), Nicolás Garzón (Bajista), Andrés Gómez (Teclista) y Cesar Henao  (Baterista). El grupo toma como base beats de hip-hop y sobre ellos hace su fusión única de funk, soul, rock y jazz. Desde su formación, cuentan ya con cuatro discos de estudio y uno live.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de hablar por teléfono con Nicolás que en ese momento se encontraba grabando en Los Ángeles. Nicolás que es un sujeto de ideas claras y directas, hizo fluir una entrevista que por errores míos pudo salir tan parca como un pedido de pizza.  Mi excusa es una investigación documental pobre (no así la sonora que fue una semana de tener un buen playlist sonando todo el tiempo). Al revisar artículos de prensa sobre el grupo me encontré con varias descripciones más cercanas a J Balvin y Maluma (de quienes hablamos de paso) que Los Petit Fellas.

“Pues no, la verdad no nos definimos como urbano” Esa fue la respuesta funesta a mi primera pregunta. Antes de continuar este artículo, les enlistaré tres situaciones comunicativas que me tensan como corredor de la muerte: 1) Charla de cena navideña 2) Explicarle a mi jefe por qué llegué media hora tarde 3) Entrevistas telefónicas. No obstante, en lugar de recurrir a un silencio incomodo, Nicolás expande su punto y arregla mi metida de pata: “Mezclamos muchas cosas, funk, soul, jazz, un poco rock, no le damos una etiqueta, si lo consideramos dentro de un género, pues es alternativo, nos gusta mucha música diversa y cada uno aporta lo que escucha (sic)”.

Sobre la cuestión de los artistas urbanos discutimos un poco más y sorprendentemente Nicolás no tiene empacho en hablar de manera sincera al respecto: “me gusta el rock, me gustan los ritmos latinos, y también me gusta bailar un reggaetón, ¿por qué no hago reggeatón como todos allá (Colombia)? Muy sencillo, ya todos lo hacen y algunos lo hacen de manera excepcional, no voy a meterme a ese asunto, cuando hay personas como Tego Calderón que lo hacen increíble”.

Ya inmersos en la cuestión de la representación latina en la escena musical, el cantante agregó lo siguiente: “Que suene música latina de cualquier tipo es bueno para los músicos de la región en general, porque así descubres música nueva, te agarras a un artista de urbano y te preguntas que otra música hay en ese país y a lo mejor encuentras otro sujeto que te llama aunque interprete otro tipo de música”.

De la misma manera con que reconoce gustos musicales ajenos a su sonido, Nicolás es crítico de actitudes a su manera de trabajar, tal y como me demostró cuando entre la parte de la sobremesa de la llamada telefónica hablamos del escándalo del #SinReggaetónNoHayGrammy. “Esto no se trata de géneros musicales, no se trata de reggaetón o cualquier otra cosa, esto va de que no están hablando de ellos (J Balvin –compatriota de Nicolás-, Bad Bunny y Daddy Yankee)”. Cierra su comentario con una afirmación que podría funcionar como mandamiento para cualquier músico: “Si te pones a hacer y decir esas tonterías, no estás trabajando; sí estás dedicado a tu música y a tocar y escribir no te queda tiempo para eso, que para mí, es un berrinche”.

Los Petit Fellas se presentarán el próximo viernes 18 de octubre en el marco del Festival Tecate Coordenada en el Estadio Akron. Los boletos se encuentran disponibles en el sistema de Ticketmaster.

Rimas septentrionales en el Blumenthal

Canadá es referente de muchas cosas, pero al hablar de hip-hop puede quedar un poco olvidado; sin embargo, entre sus tundras y bosques hay exponentes notables. Entre ellos, está el dúo Snotty Nose Rez Kids.

La dupla que empezó a producir música en 2016, se ha destacado dentro del subgénero de hip-hop tribal (si estás pensando en sombrerudos con botas picudas, lárgate de este post antes de que te echemos a cartablancazos); en México este género es conocido gracias a los MCs que rapean en lenguas originarias como el náhuatl, el otomí, el maya y el tsotsil, entre muchas otras. Canadá al ser una nación con una historia relativamente armónica con sus pueblos nativos, ha permitido que artistas como Yung Trybez y Young D, raperos de la Nación Haisla, uno de estos pueblos pueda trascender.

Esta agrupación llegará a Guadalajara a uno de nuestros escenarios más abierto a propuestas alternas: El Teatro Vivian Blumenthal. Su setlist incluirá las canciones del nuevo disco de su catálogo, Trapline, un material que los ha llevado a girar, hasta ahora, alrededor de su país, Estados Unidos, Europa y Australia; el álbum, además de ser bien recibido por su fanaticada y la prensa musical, estuvo nominado a los premios Polaris de 2019. Tras presentarse en tierras tapatías, la próxima parada será el Festival Internacional Cervantino

Años de arduo trabajo

Agrupados en 2016, tras conocerse en la preparatoria, la dupla cuenta con tres producciones discográficas: Snotty Nose Rez KidsThe Average Savage (ambos editados en 2017) y Trapline. La popularidad en su país y los seguidores alrededor del mundo comenzaron a reproducirse luego de publicar The Average Savage.

Éste trabajo compitió en los Indigenous Music Awards y los premios Polaris y Juno; también fueron reconocidos como “Mejor Artista de Hip-Hop” en los Western Canadian Music Awards.

Novedades Tecate Coordenada: horarios y The Drums

A menos de un mes del principal festival de otoño de Guadalajara, tal y como prometieron los organizadores en la pasada rueda de prensa, ya tenemos los horarios oficiales de los escenarios.

Tanto el viernes como el sábado lucen una buena distribución de los actos y evitan que los principales exponentes del evento como artistas de renombre e internacionales choquen entre sí. Tal y como se comentó hace unas semanas, la idea es que dos de los cuatro escenarios musicales estén en activo al mismo tiempo.

He aquí los horarios:

🥁🥁 ¡Tenemos horarios, #TecateCoordenada! Toma nota, arma tu itinerario y disfruta al máximo del gran festival de Guadalajara. ¡Así se vivirá el viernes 18 de octubre! 😃😘

Posted by Tecate Coordenada on Tuesday, September 24, 2019

🥁🥁 ¡Tenemos horarios, #TecateCoordenada! Ya pueden reunirse para armar sus itinerarios y planear la fiesta. ¡Así estará el sábado 19 de octubre! 😃😘

Posted by Tecate Coordenada on Tuesday, September 24, 2019

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The Drums entra de relevo

FACEBOOK / @wearethedrums

Tras anunciarse la semana pasada que The Kooks era baja debido a problemas de salud de Luke Pritchard, la organización del festival trae un sustituto a la altura del atractivo de los británicos.

The Drums vuelve a tierra azteca ya posicionadas como una de las mejores bandas de la escena alternativa. La banda estadounidense, con cinco álbumes de estudio en su haber, llega con su material más reciente: Brutalism, que preserva la tradición del grupo de mezclar la emoción del surf rock con su estilo rock normcore.

Estas noticias se suman a otros puntos destacables como el servicio de transporte Ticket2Ride, el cual pondrá a disposición de los asistentes autobuses que saldrán de Plaza Patria, Plaza del Sol, Gran Plaza y Palomar; El mapa del evento también disponible; el sistema de pago cashless y el lanzamiento de la aplicación oficial del evento para iOS y Android.

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Daniel Johnston y su fanzine sonoro

Si hicieran una lista de 1000 items, clichés, iconos, símbolos y personajes de la cultura indie, sin mayor problema podrían relacionar la mitad de ellos a la figura de Daniel Johnston. El cantautor y productor norteamericano, recientemente fallecido; no solo creó una discografía bella por derecho propio, sino que su estilo y personalidad generarían alrededor de él un culto. Para muchos es un santo debido a su pasión por crear y expresarse más allá de medios de producción y recepción. Para otros, fue un demonio con una figura problemática y conductas que, de manera errónea, se han relacionado como inherentes al arquetipo del artista.

Para acercarse al hito de Daniel Johnston y su obra hay que hacerlo con precaución, la necesaria solo para consumir su música y arte gráfico, que finalmente es lo que sí le debe la cultura pop. La imagen de fuckboy y/o fuckgirl, el nihilismo barato, la explotación del meme hasta que pierde la gracia y el normcore quemando hasta rayar en la fodonguez son elementos propios de Johnston que lamentablemente se confundieron como parte de su genialidad. Es difícil saber si el cantautor se trató de un Werther tardío o un Bojack Horseman prematuro, lo cierto es que, como estos personajes ficticios fue erróneamente imitado en su estilo de vida poco sano, cuando solo debía ser atendido por su mensaje.

            Un joven Johnston, inspirado por los Beatles, los comics, superhéroes y el pop, empezaría a componer a mediados de los 70. Muchas de esas grabaciones se harían en un equipo casero barato y simplemente las entregaría a amigos y conocidos, tal y como si fueran fanzines. Estas cintas tendrían por único arte de portada viñetas escuetas pero con temas sociales y filosóficos hechas por el propio Johnston. En ese tiempo también surgirían aspectos oscuros de la vida del músico como su fijación con la religión, el tratamiento tóxico de un amor no correspondido y caprichos ridículos en torno a marcas que pasarían más una travesura que por un simbolismo, como su obsesión por el Mountain Dew.

              Las cintas grabadas en formatos de baja calidad no solo lo volverían uno de los padres de la corriente Lo-Fi, sino que también darían fuertes indicios de su personalidad errática y desapego a las aspiraciones opulencia o lujo.

El disco más celebre de Johnston. ESPECIAL

            Johnston poco a poco se haría de un nombre en la escena de Austin, Texas, para suerte suya, una de las mecas de la música independiente de Estados Unidos. Una invitación para participar en South by Southwest en 1990 lo saca de casa de sus padres y le da proyección internacional. Sus principales cintas: Hi, How are you, Don’t be scared, It’s Spooky y More Songs of Pain, atraerían la atención de músicos de post punk que iban de salida, de grunge en su apogeo y de indie rock que apenas comenzaban a trabajar en sus demos.

            Uno de los momentos cúspide de su reconocimiento fue cuando Kurt Cobain empezó a salir a escena con la icónica imagen de la portada de Hi, How Are You. Al reconocimiento del líder de Nirvana se sumarían el de David Bowie, Sonic Youth, Eddie Vedder, Beck, The Flaming Lips, Bright Eyes, Matt Groening y TV on The Radio, entre otros.

            A pesar del gran éxito que tiene entre el público y la crítica; su personalidad, salud mental frágil y obsesiones se conjugan para evitar que Daniel Johnston dé el salto al siguiente nivel. Infamemente celebre es el episodio en el que evita firmar en el mismo sello discográfico que Metallica, Elektra Records, debido a su fanatismo religioso in extremis que no solo lo lleva acusar a la banda de ser servidores de Satán, sino de intentar matarlo. Un documental de 2005 llamado The Devil and Daniel Johnston, exploraría esta fijación con la espiritualidad y el diablo como la expresión del transtorno bipolar que padecia el cantautor. Este filme sería galardonado en el Festival de Cine de Sundance con el Premio a Dirección Documental.

A partir de ese despegue en los 90, la figura y sonido de Daniel Johnston resurgiría con cada alternancia entre el pop suntuoso y la música alternativa. Con la decadencia del  grunge en los 2000 en beneficio del pop adolescente y el nu metal lleno de mamarrachadas, el sonido Lo-Fi tendría que dormitar hasta un nuevo llamado a la acción. El normcore y corrientes efímeras como el vaporwave y el sythwave traerían de vuelta el interés por el Lo-Fi y por Johnston. Este interés renovado daría como resultado tres discos más incluyendo una grabación en vivo en la Rochester Opera Houseen 2013.

A pesar del gran valor de las grabaciones de Johnston y su innegable influencia en la música y las artes gráficas, los replanteamientos sobre salud mental y figuras malditas en el arte y cultura pop, prácticamente silencian el último lustro de vida del cantautor a excepción de una modesta gira de retiro y una película biográfica producida por Lana del Rey y Mac Miller, Hi How Are You, Daniel Johnston. La muerte del rapero como consecuencia de su depresión no ayudarían a quitar el estigma sobre la figura de Johnston y su influencia.

En septiembre de 2019, moriría por problemas cardiacos. Paso sus últimos años en una casa anexa a la de sus padres. Su obra se ha disparado en reproducciones en plataformas de streaming. Tras darse a conocer su muerte, personalidades como Judd Apatow, Elija Wood, Beck y The Frames han expresado su pesar y reconocimiento.

Un hito de la música independiente, aclamado por su sonido hasta el punto de volverse una figura de culto. El chico que nunca salió de casa de sus padres se decayó en la figura del genio trastornado. La figura noventera con menor expectativa de vida alcanzó los 58 años, murió de causas naturales y para bien o para mal su vida es la historia de un artista.

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Coordenada 2019: ecológico, en crecimiento y variado

A cinco años de su debut en la ciudad y altibajos, el Festival Tecate Coordenada, se ha afianzado no solo como un referente en el entretenimiento para los tapatíos, sino como ejemplo organización y resolución de obstáculos.

En rueda de prensa, Fernando Favela, Jordi Puig y Carlos de la Torre , organizadores del evento, dieron a conocer los pormenores de la fiesta de que congregará a 45 artistas y a 40 mil espectadores el 18 y 19 de octubre.

Su edición 2019, no solo superó la problemática de conseguir una nueva sede, sino que OCESA, consciente de que la explanada del Estadio Akron es el escenario ideal para llevar a cabo los dos macroproyectos anuales que ha trabajado en nuestra metrópoli (Corona Capital GDL y Tecate Coordenada), ha invertido para evitar pesadillas de logística y volver la asistencia a estos eventos una experiencia más cómoda para el público.

Primero para evitar las tormentas de polvo de la periferia, han recubierto el terreno con césped y de ser necesario se implementará alfombrado. La explanada del Estadio de las Chivas albergará por primera vez cuatro escenarios. La idea es que dos de estos escenarios estén activos al mismo tiempo sin que choque el sonido entre uno y otro. Adicionalmente habrá un escenario pequeño para comediantes de stand up llamado Casa Comedy. Por primera vez desde que se amplió el festival a dos días la logística cambia para hacer el evento lo más similar posible a su hermano mayor, el Vive Latino.

Distribución de los escenarios pensada para evitar el choque de sonidos. CORTESÍA

Otro de los puntos destacables es el servicio de transporte Ticket2Ride, el cual pondrá a disposición de los asistentes autobuses que saldrán de Plaza Patria, Plaza del Sol, Gran Plaza y Palomar, el costo de ida y vuelta es de 320 pesos por ambos días. Las salidas están programadas a las 13:30 horas y los retornos al terminar el evento. Evita las pesadillas de movilidad que representan los eventos en el Akron y considera esta opción o compartir el automóvil. Este detalle es muy importante ya que, en palabras de los organizadores, se busca que el evento genere el menor impacto ambiental posible a través de la gestión de transporte y reciclaje de deshechos.

“Lo más importante es organizarlo bien para 40 mil personas antes que pensar en crecer más”. FOTOS: Roberto César Mora.

Sobre otros aspectos técnicos no hay mayor novedad. Habrá cerca de 40 food trucks, más puestos de mercancía oficial, puntos de venta de bebidas y el mercadito de Kichink. Nuevamente será un evento cashless; podrás cargar saldo por internet o el mismo día del evento.

Los horarios se publicarán la última semana de septiembre. Puedes consultar el line-up por día, el mapa, patrocinadores, comediantes y más información a través del sitio web oficial del Tecate Coordenada o través de su app ya disponible para iOS y Android.

No te pierdas la fiesta musical más diversa de Guadalajara los próximos 18 y 19 de octubre en la explanada del Estadio Akron.

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“Si el infierno existiera”, Carlos Avilez tocaría ahí


Pocas regiones del país tienen un imaginario tan rico el Norte de México. La cercanía del  a la vez tan distante del Lejano Oeste, la influencia chicana y la tradición mexicana generan ese particular carisma y costumbrismo de sus habitantes. Sus artistas no son temerosos de crear fusiones únicas; de ese bagaje cultural se dan mezclas heterogéneas en las que todavía se pueden apreciar los distintos referentes. 

En la música destacan nombres como los de Celso Piña, Control Machete, El Gran Silencio, Ramón Ayala, Kinky, el ahora infame Juan Cirerol, Los Tigres del Norte y Carlos Avilez. De este último compete hablar en esta ocasión.

Carlos Avilez nació en 1967 en Cd. Obregón, Sonora. Al  crecer en la zona de Cajeme, no solo se vio influenciado por una de las regiones más bravías del país, sino por la cultura pop de Estados Unidos. En especial lo marcaría el estilo de los exponente americanos de blues y country. Influenciado por el rock, metal y en inglés. En el documental que acompaña el libro Si el Infierno existiera podemos notar al chico sonorense que creció anhelando contar historias y desventuras por medio del blues, tal y como lo hicieran los miembros de The Highwaymen lo hicieran en Nashville y el circuito de música country, blues y folk.

“Si el infierno existiera, no estaríamos aquí”

Avilez y Extraños

En el ‘86, Avilez emigraría a Guadalajara, donde conocería a José Fors y juntos formarían Cuca, banda pilar del renacimiento del rock en México en los 90 junto con Café Tacvba. A pesar del éxito de Cuca, Avilez nunca dejó de lado su pasión por el blues, por lo que formaría posteriormente una agrupación llamada La Horas Muertas. A lo largo de su carrera ha colaborado con Forseps, Jaime López, Projector, Jaramar, Nata, Oscar Fuentes, Neal Black, Gerardo Enciso, Leo Marín y en las óperas rock Dr. Frankenstein y Orlok, el vampiro

Si el InfiErno existiera. Portada. ESPECIAL

De la afición por el blues, saldría su proyecto más personal, su banda de bolero-blues-rock mexican style Avilez y Extraños. Como posteriormente demostraría en su cancionero México Profundo, Avilez es un gran conocedor la música popular mexicana y el folclor cantinero que acompaña a esta. En Si el infierno existiera nos encontramos con 15 temas amor y desamor contados a manera de historia como dicta el canon del buen blues y bolero. El verso al servicio de la narración. 

Encontramos los mejores momentos de la lírica de Avilez y Extraños en temas como Dedos Rotos, Dulces Dagas y El infierno. En estos temas se hace gala de los recursos mejor logrados de las letras de Avilez: el uso de figuras poéticas para exacerbar el sentimiento de abandono y desamor que es el hilo principal del disco, además de la tradición de la canción cantinera norteña (les juro que es un cumplido).

La edición de lujo de Rhythm & Books del material de Avilez y Extraños funciona como una especie de boxset compacto muy práctico y elegante: El disco con los 15 temas; un DVD con tres versiones alternas, un breve documental de la agrupación y el videoclip de El infierno; y por supuesto, el libro ilustrado en edición de tapa dura que a manera de cancionero aporta algo adicional a la música de Carlos Avilez y compañía.

Autor: Carlos Avilez

Ilustraciones: Carlos Avilez.

Editorial: Rhythm & Books.

Páginas: 60, pasta dura, edición de lujo (incluye un CD y DVD).

Disponible en: Facebook de Rhythm & Books, Librerías El Sótano y próximamente en nuestra tienda en línea. 

The Cure en México por fin es un hecho

Por meses se rumoreó el retorno de las leyendas del rock gótico a nuestro país. Al principio, ilusamente se manejó la posibilidad de que encabezaran un festival (algo que ni muertos harían los promotores mexicanos). Sin embargo, la llama de la esperanza ardió con intensidad cuando se filtró el cartel oficial del evento hace casi un mes. Con la rapidez y furor que se esparció el rumor, también lo hizo el pesimismo y la desilusión cuando no llegó un pronunciamiento oficial.

No obstante la banda confirmó hoy una única fecha en nuestro país en el no tan lejano 8 de octubre en el Foro Sol de la Ciudad de México. Debido a los tiempos y a lo tardío del anuncio, sería ilógico pensar en nuevas fechas para otras ciudades e incluso para la CDMX. Más vale pájaro en mano…

2019 no solo es un año de gran actividad para The Cure, sino uno muy festivo, además de volver en categoría de Hall of famers, celebran cuatro décadas de actividad y los 30 años del lanzamiento del tesoro musical llamado: Disintegration. Este año será costoso pero gratificante para sus fans: boxsets, vinilos conmemorativos, libros, estreno en cines de su show en Hyde Park, conciertos especiales entre los que destaca el Pasadena Daydream donde compartirán escenario con Pixies y Deftones entre otros artistas.

Por lo pronto México será parte de esa fiesta en el Foro Sol, en donde podrá corear los himnos ochenteros que nos mostraron la cara más dulce de la tristeza.

ESPECIAL

La preventa arranca el 28 de agosto para usuarios de Citibanamex y el 30 para el público en General. Más información a través del sitio de Ticketmaster.

Celso Piña: folclor en el pop sin pedir permiso

Hoy en día encontrarse con un consumidor de música monogenérico no solo es algo raro, sino chocante. No solo los exponentes son influenciados por artistas dispares a su escena y colaboran con estos, también se abren los espacios reservados a un tipo específico de música a personajes ajenos en sonido pero similares en actitud y proyección, la oferta musical es más diversa que nunca.

En los 80, México estaba lejos de esa apertura musical. Los estereotipos y prejuicios castigaban a cualquier género que no fuera el pop cursi y acapulqueño de la época. Imaginar que un señor bigotón de Monterrey pudiera tocar el acordeón junto al mirrey Luis Miguel o al Timbirichi en turno era a lo mucho una broma para un sketch. Más difícil de imaginar eso, era la posibilidad de que un acordeonista que tocaba música para cholos regios fuera reconocido en vida como hito cultural, y que en la muerte fuera llorado por melómanos del pop, la cumbia, el norteño, el rock, el rap, el hip-hop, el ska y el ballenato.

Celso Piña en C3 Stage en 2018. FOTO: Roberto Mora

“Rebelde del acordeón”, fue el nombre que se le dió a ese músico de una zona favelera de Monterrey. En el Cerro de la Campana de la Sultana del Norte, unos chicos descubrieron por accidente el sonido que volvió internacional al acordeonista. Grupos de jóvenes de la popular colonia Independencia organizaban fiestas callejeras, donde además reproducir sonidos de su herencia norteña, tenían influencia de la cultura chicana de finales del siglo XX así como de ritmos colombianos como la cumbia y el ballenato. En una de estas fiestas una cinta reproducida por error a menos revoluciones de las necesarias, dio origen a una cumbia más lenta que gusto a los asistentes y se volvió característica de ese tipo de fiestas. Esta música recibió el nombre de “cumbia rebajada” o “cumbia cholombiana”.


Más difícil imaginar, era la posibilidad de que un acordeonista que tocaba música para cholos regios fuera reconocido en vida como hito cultural.

Con un ritmo tan rico en influencias culturales y tan conectado con el pueblo parecería que las posibilidades serían ilimitadas; sin embargo, ese rebelde hacía con su acordeón cosas muy distintas a las de otras leyenda del instrumento quimera como Ramón Ayala, es decir, su ritmo era muy chocante para los estándares de la música regional tradicional. El norteño no lo consagró y la cumbia era muy marginal por ese entonces como para ser apreciada. Por otra parte, el pop y rock, pasaban por buenos momentos pero los acercamientos al folclor y a lo popular estaban aún lejos de suceder. 

Celso Piña en C3 Stage en 2018. FOTO: Roberto Mora

Control Machete y El Gran Silencio, como principales exponentes de la avanzada musical regia de finales de siglo, capitalizaron al “Cacique de la Campana”. De esta apuesta no solo saldrían los dos himnos más importante del músico regio, sino la punta de lanza algo más nacional y trascendente que la cumbia cholombiana: el sonidero.

 “Cumbia Poder” y “Cumbia sobre el río”, estas dos canciones además de mostrar el talento musical del habitante del Cerro de la Campana en otras escenas, llevaron la subcultura de los bailes de cumbia rebajada a otras metrópolis del país; ahí se volvió parte de la identidad de las clases populares de México; luego de la cultura del mexicano regular, presente en bodas, quinceañeras, graduaciones y la juergas de fin de semana entre oficinistas. 

Celso Piña en C3 Stage en 2018. FOTO: Roberto Mora

Con el gusto por la música del “Rebelde del Acordeón”, (para este entonces ya relacionado con Café Tacvba, Resorte y otros artistas reconocidos a nivel internacional) vino el interés por las cumbias, las caguamas, los grupos que cerraban calles en las colonias populares, las luchas, el pulque y todo ícono tropical que encajara en la diversión de ese carismático señor bigotón.

Actualmente, es normal ver algún grupo norteño o de cumbia colado en los line-ups de festivales de rock y pop, no solo como un gancho para personas de distintos estratos socioeconómicos, sino como posible prospecto a generar un éxito tan grande como el de Los Ángeles Azules, ahora abrazados por las divas del pop en español, orquestas filarmónicas, Coachella, festivales wannabes de Coachella y el país en general. Mi Banda El Mexicano, Los Tucanes de TijuanaBanda Machos han sido algunos de los beneficiados por este fenómeno. Aunque la tendencia va a la baja y parece que para la próxima década los artistas “eclécticos” vendrán desde el reggaetón y trap (pero solo los que entiendan que la corrección política es moneda de cambio y que a cambio de poner un alto al clasismo, se les pide reducir su misoginia). 

Celso Piña en C3 Stage en 2018. FOTO: Roberto Mora

Independientemente de la relación que vayan a llevar en los próximos años, el pop, tan mainstream, tan fresa, tan internacional; con el folclor, tan alternativo, tan barrio, tan regional; los acercamientos que han dado paso la situación actual de la música latina, se los deben a Celso Piña, que nunca pidió permiso para tocar su acordeón en donde quisiera y con quien quisiera.