El 21 de octubre, Def Leppard llegará a la Arena VFG con Extreme como invitado especial. Una cita para sentir la fuerza de canciones que han cruzado generaciones y el oficio de una banda que sigue cuidando cada detalle.El riff entra y el cuerpo lo reconoce. Después viene la voz, ese coro que uno lleva años cantando en el coche, en una fiesta o con los audífonos puestos. Escuchar a Def Leppard tiene algo de ese encuentro: las canciones forman parte de la vida de tanta gente que basta el primer acorde para despertar una historia. Llevarlas a una arena, tocarlas con fuerza y conseguir que miles de personas las hagan suyas sigue siendo el gran desafío. Y los británicos llevan décadas afinando la manera de hacerlo.El próximo 21 de octubre de 2026, Guadalajara tendrá su turno. Def Leppard se presentará en la Arena VFG, con Extreme como invitado especial, para cerrar el tramo mexicano de una gira que también pasa por Querétaro y Ciudad de México antes de continuar hacia Centroamérica.

Para los seguidores de la banda en el occidente del país, será una oportunidad de escuchar de cerca uno de los sonidos más reconocibles del hard rock.La emoción empieza con el repertorio. “Photograph”, “Animal”, “Rock of Ages”, “Hysteria”, “Pour Some Sugar on Me”: basta repasar esos títulos para recordar hasta dónde llegó una banda nacida en Sheffield en 1977.

Sus canciones entraron en la radio, conquistaron la televisión musical y encontraron un lugar en la memoria de públicos muy distintos. Todavía hoy conservan ese poder de seducción: una guitarra que atrapa de inmediato, una melodía que crece y un estribillo al que cuesta resistirse.Pyromania, de 1983, y Hysteria, de 1987, fueron fundamentales en esa conquista. Los dos alcanzaron certificaciones de diamante en Estados Unidos y ayudaron a definir una manera de entender el rock de grandes escenarios. Había potencia, ambición y una atención casi obsesiva al detalle. Def Leppard podía sonar enorme sin perder claridad; podía escribir una balada y conservar carácter; podía construir una canción llena de capas y lograr que pareciera fácil.Detrás de esa facilidad aparente había horas de trabajo. El productor Robert John “Mutt” Lange fue decisivo para desarrollar un sonido en el que las guitarras, la batería y las voces encontraran su lugar. En una entrevista publicada por MusicRadar el pasado 8 de octubre, Phil Collen recordó cómo Lange modificó el riff de “Pour Some Sugar on Me” para dejar respirar el golpe de la caja. Un ajuste pequeño al oído distraído, enorme en el resultado: la canción ganaba espacio y pegaba más fuerte.

Ese cuidado ayuda a explicar la vigencia de Def Leppard. Sus mejores grabaciones invitan a subir el volumen y también a volver a escucharlas. Siempre hay algo detrás del coro: una segunda voz, una guitarra que responde, un silencio que aumenta la tensión. La fuerza nace de cómo se relacionan esos elementos. Con los años, la banda ha convertido esa forma de trabajar en un sello.En vivo, el reto es darle movimiento y temperatura a todo eso. Joe Elliott al frente; Phil Collen y Vivian Campbell en las guitarras; Rick Savage en el bajo y Rick Allen en la batería. Cinco músicos con funciones muy claras y una identidad compartida. Las armonías vocales tienen tanto peso como los riffs, y el pulso de la banda permite que las canciones respiren antes de volver a golpear. Allí se sostiene su lugar entre los espectáculos de hard rock más consolidados: en la capacidad de convertir una ejecución exigente en una experiencia que se siente cercana.Los propios integrantes hablan de esa exigencia con entusiasmo. En una entrevista con Magenta TV durante Wacken, Collen destacó el tiempo que dedican a ensayar y el esfuerzo que ponen en las voces y la producción. Campbell habló del cuidado que prestan a cada parte del espectáculo y de la energía que reciben del público. También celebró la presencia de nuevas generaciones entre sus seguidores. Hay algo poderoso en esa imagen: quienes crecieron con los discos compartiendo el concierto con quienes apenas están descubriendo las canciones.La curiosidad musical también sigue presente. En Drastic Symphonies, realizado con la Royal Philharmonic Orchestra, revisaron su catálogo y reconstruyeron arreglos, combinando material original con nuevas voces y guitarras. El proyecto permitió escuchar con otra profundidad la riqueza melódica de sus composiciones. Después de tantos años, todavía encuentran posibilidades dentro de su propia música.Por eso resulta relevante esta visita a Guadalajara. La ciudad recibirá a una banda con historia, pero también con una idea vigente de cómo trabajar un escenario. Y la presencia de Extreme añade un atractivo especial a la noche: dos maneras de entender las guitarras, el ritmo y la melodía reunidas en un mismo cartel.El 21 de octubre habrá motivos para cantar hasta quedarse sin aire. También para prestar atención a lo que sucede entre un estribillo y otro, a ese trabajo que hace que una canción conocida vuelva a estremecer.
Def Leppard ha construido su grandeza ahí: en tomarse en serio la emoción del público y preparar el terreno para que estalle.En la Arena VFG, el siguiente coro le toca a Guadalajara.
Por Juan Carlos Guerrero | Revista Instinto