La agrupación argentina Vilma Palma e Vampiros regresó a Guadalajara después de 25 años de ausencia para saldar una deuda pendiente
Un cuarto de siglo se dice fácil pero representa bastante, y más cuando has sembrado una impronta sonora, imborrable, que se ha quedado en el colectivo, sediento de volver a probar el néctar que alguna vez probó.
Un legado íntegro es el catálogo que ofrece Vilma Palma e Vampiros en cada presentación que realiza, hits que han hecho eco por más de 35 años de trayectoria y que se mantienen con aires de frescura y nostalgia a la vez en un solo momento; eso pasó en el recital que ofrecieron con su regreso a la Perla Tapatía.
El Teatro Diana está celebrando sus primeros 20 años de vida y se nota, la puntualidad que les caracteriza es pieza clave para que sea la elección correcta cuando se quiere asistir a un concierto y con los Vampiros no fue la excepción.
A las 21:00h, para ser exactos, el combo argentino integrado por siete músicos y la voz líder de Mario “Pájaro” Gómez, se instaló en el escenario desatando la fiesta como era de esperarse, el beat de “La pachanga” comenzó a hacer lo suyo, aperturando y poniendo a todos de pie a minutos de su inicio.
Lo que pudo ser un desacierto fue aventar “Bye bye” como segunda entrega, quizás ambas piezas para México serían ideales para concluir, pero, pa´ sorpresa de muchos esto fue tan solo un anuncio.
“Mojada”, “Travestis”, “Todo lo que fue”, “Verano traidor”, “Un camino hasta vos” y la balada “Voy a vos”, confirmaban lo antes expresado, ¿qué estaba haciendo Vilma?, lanzando todos los clásicos de un solo golpe, con versiones un poco más rápidas que las de estudio, pero con el sello que los distingue y que sigue intacto a través del tiempo.
La energía del “Pájaro” es intachable, yendo de un lado a otro mantuvo el ánimo del conglomerado, que si bien, no llenó el aforo en su totalidad, fue suficiente para encender la flama que casi estaba apagada y así los rosarinos saldaran la deuda por tantos años de ausencia.
Anunciar un poco el “Auto rojo” incrementó la euforia, pero esta estaría para momentos después, ahora tocaba el turno de las sorpresas, el estreno de “Me siento loco”, última canción estrenada el año pasado y que fue bien recibida por mantener el estilo bailable pero con un mensaje actualizado.
La “cumbia”, “Te quiero tanto” y “Fernet con coca” apuntaban hacia el clímax de la velada, el cual llegó con sus himnos “Fondo profundo” y “Auto rojo”, haciendo mención que todo el repertorio giró en torno a sus primeras tres placas discográficas que fueron las que los consagraron en todo México.
Apenas a una hora de haber iniciado el regreso, los Vampiros se despidieron, sorprendiendo por tan veloz reencuentro, pero un as bajo la manga mantuvo la calma de quienes se mostraban desconcertados, pues “Síndrome de amor”, “Me vuelvo loco” y “Perdiendo el tiempo”, complementaron el setlist de diecisiete temas que tenían preparados.
Todo es un ciclo y los Vilma lo saben a la perfección, para dejar satisfechos y prometiendo volver sin que pasen tantos años, retornaron versionando de nuevo “La pachanga”, “Bye bye”, “Mojada” y “Auto rojo”, concluyendo después de hora y media de concierto.
Texto: Eduardo Roel.
Fotos: Regina Catro.






























Vilma Palma e Vampiros regresó a Guadalajara para reivindicar su ausencia de más de 25 años