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El homenaje Soda Infinito ya es un clásico en tierras tapatías, y lo demostró con un innovador encuentro en el Teatro Diana

La “sodamanía” sigue vigente y en Guadalajara ya es tradición que por el mes de marzo se dé el regreso del tributo que, por excelencia, se ha consagrado en México como el sucesor del sonido Stereo, de una de las bandas más importantes de rock en español, y como era de esperarse, su hábitat es el festejado del año, el Teatro Diana, que está cumpliendo sus primeras dos décadas como soporte cultural en Jalisco.

Exactamente a las 21:00h, una serie de rombos comenzaron a proyectarse en la pantalla, es sabido que el espectáculo visual que conlleva este tributo es garantía y no sería la excepción. Los argentinos Juan Hernández (vocalista y guitarrista) y Santiago Izquierdo (bajista), junto a los mexicanos Pablo Estrella (guitarrista) y Frank Guerrero (baterista), se posaron en el escenario, para dar comienzo al rito, aquel que honraría el legado de Gustavo Cerati y de su afamada banda Soda Stereo.

Una “Sobredosis de tv” y unos “Juegos de seducción”, dieron inicio a un prometedor viaje, donde al concluir, el capitán al centro de la unidad, saludó y dio las gracias por estar, dejando a todos en manos del “Hombre al agua” con roses de “Un millón de años luz”, y presentando a la tercia de músicos que le acompañarían.

Al terminar “Ella usó mi cabeza como un revólver”, Juan incitó al público a ponerse todos de pie, declamando un “Zoom”, que como en otras ocasiones, va de la mano de “Cuando pase el temblor”, con todo el ánimo de punta y el unísono en su esplendor, para dar paso a “Lo que sangra (La cúpula)”, antes de la siguiente intervención.

“Guadalajara es la ciudad de la furia”, frase ya célebre, que muchos adoptan y la adhieren a un equipo local de fútbol, despertó la ovación y se entonó parejamente, mientras que el “Corazón delator” con frases de “No existes” y “Entre caníbales”, apaciguaron por un momento.

El set acústico llegó con “Zona de promesas”, original de Mercedes Sosa, de la mano de “Vivo”, una pieza del tercer álbum de Gustavo Siempre es hoy; continuando con su labor en solitario y las infaltables “Crimen” y “Adiós” del Ahí vamos.

El reconocimiento a Daniel Sais no puede faltar, “Gracias infinitas” al fundador de proyecto, declamó el vocalista, interpretando “Signos” para llegar a la sorpresa de la noche, después de años sin tocar “El rito”, por primera vez sonó en Guadalajara, concluyendo con la invitación para seguirlos en redes sociales.

Con tantas canciones que grabaron los homenajeados es imposible recorrer el catálogo completo, ahora “Trátame suavemente” se yuxtapuso con “Canción animal”, aunque solo haciéndose presente en el coro.

Otra sorpresa fue la invitación en “Nada personal” de Tony, quien se puso a la par de Juan logrando un featuring sólido.

El aviso para despedirse llegó con “Prófugos” y el ska de “Te hacen falta vitaminas”, haciendo una pausa para salir con el obligado encore.

En modo acústico comenzó “Té para tres”, explotando una vez todos de regreso, “No tenemos palabras de agradecimiento, han sido un público excepcional”, dirigieron para entonar el mítico “Puente”, con un Gustavo en stop motion proyectándose, y finiquitando el encuentro en modo “Persiana americana” y obviamente “Música ligera”, despidiéndose con una selfie y de fondo “Vuelta por el universo” del dúo Cerati-Melero.

Texto: Eduaro Roel.

Fotos: Regina Castro.

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