Resumen del Corona Capital 2019: diez historias y que esperar a futuro

El capítulo diez del máximo festival de otoño concluyó hace unos días, y así como otros eventos colosales, pese al resultado, siempre dan de qué hablar y marcan a la escena musical.  La edición más grande del Corona Capital nos dejó recuerdos e impresiones de todo tipo: la grata sorpresa de nuevos actos, la añoranza de ver a bandas históricas, dudas sobre algunas ideas implementadas y muchas experiencias personales que no tienen cabida en una nota, pero que son las que cada uno más rememoremos de este evento.

Mientras todavía tenemos fresco el recuerdo de lo que vivimos el pasado fin de semana en el Autódromo Hermanos Rodríguez, y antes de que nuestra atención se centre en los colosos que están a la vuelta de la esquina (Catrina, Vaivén, Pa’l Norte y Vive Latino); hagamos un repaso de lo que vivimos en el Capital.

Lo que va a sonar fuerte

Keuning / FACEBOOK / CORONA CAPITAL

Como ya es costumbre, el Corona Capital nos trajo a horas tempranas actos emergentes y propuestas alternas, que aunque no son conocidas para la mayoría de asistentes y no suelen convencer a alguien de comprar un abono; dan de que hablar por su empuje creciente o como gratas sorpresas.

Entre lo más destacado de dichos actos tuvimos a los siguientes artistas: Georgia, Brutus, King Princess, Kero Kero Bonito, Car Seat Headrest, Keuning, Mija, Dear Boy y Noah Cyrus. Cada uno de ellos con sonido muy particular, pero son similares en que son actos que han experimentado musical, lírica y escénicamente desde sus respectivos géneros.

La campanada de la tarde de domingo la dio Sofi Tukker, ya que, a pesar de no ser ningunos desconocidos, el dueto congregó a una multitud comparable a la de los actos principales. La presencia escénica de Tukker y su interacción con el público los pone en el pódium de las presentaciones del festival. Lo único que necesitan los neoyorquinos es un megahit y no hay duda que se codearán bien con la crema y nata del pop.

Nostalgia de todos colores

The B-52s / FACEBOOK / CORONA CAPITAL

Aunque la nota retro parecía girar únicamente en B-52s (de quienes vamos a hablar más adelante y no por la mejor de las razones), hubo otros artistas que nos trajeron recuerdos de una época en que no nos reventaba la espalda después de siete horas de música.

Cat Power, Kurt Vile, Phosphorescent y Miami Horror son artistas con trayectorias que se remontan a finales de los 90 y principios de los 2000. Es difícil pensar que vayan a despuntar tardíamente, pero en su momento, sus canciones fueron parte importante de la cultura pop y le han dado color e inspiración al nuevo milenio.

Dentro del escalafón de la nostalgia y como segunda mejor presentación del festival colocaremos a unos que sufrieron mucho con la mala racWeezeha de los Tiburones Rojos del Veracruz: r. Rivers Cuomo y compañía nos han entregado desde Red Album, una prolífica serie de materiales de estudio que, aunque cada uno nos ha dejado sencillos memorables, nos han quedado a deber como obras en conjunto. Esta mala racha la cortaron el año pasado de una manera un tanto tramposa pero disfrutable al lanzar el Teal Album, un recopilación de covers en donde cada uno conserva la esencia original y se mezcla con la actitud de fanboy del rock de Cuomo.

A esa nostalgia por los clásicos de los 80 se suma la que genera Weezer por derecho propio con Pinkerton y el Green Album. Urge que salga Van Weezer.

Y el mejor headliner fue…

Billie Eilish / FACEBOOK / CORONA CAPITAL

El line-up de esta año fue notable por la cantidad de grandes nombres que reunió para presentarse: Billie Eilish, Interpol, The Strokes, The Raconteurs, Nick Murphy, Keane, Bloc Party, Years & Years, Flume y Franz Ferdinand. Cada uno de estos artistas juntó a una masa de fanáticos en su respectiva presentación y consiguió ser tendencias en redes sociales, independientemente del resultado final.

Entre ellos vale la pena destacar a la joven Billie Eilish quien apenas a los 17 años y contra la opinión de sus heaters (con cada vez menos argumentos válidos) estuvo a la altura de la difícil tarea de cerrar un escenario. La sensación pop todavía es algo torpe en escena al intentar dinámicas con el público y tiene poca experiencia en festivales masivos; sin embargo, tiene un carisma enorme que vuelve algo tan trivial como golpearse la nariz con el micrófono un momento divertido. Una gracia de este tipo es algo que ni en sueños podríamos esperar del sándwich de pan blanco sin orillitas llamado…

Interpol, es sin duda alguna el ganador a el mejor acto del festival en un duelo que sabemos iba definirse entre ellos y The Strokes. El problema es que esta batalla deja un mal sabor de boca, al estilo de la peleas de Floyd Mayweather Jr. 

Paul Banks y compañía no necesitan de un show espectacular, habilidades teatrales, tener gestos con el público, tocar cover alguno, ni ninguna de esas cosas que hace la diferencia entre escuchar un artista en tu casa y pagar una entrada. El grupo se basta de su excelente repertorio y un “gracias México” repetido ad nauseam tras cada canción. En este sentido, Interpol es Mayweather, no corre riesgos donde no hace falta arriesgarse (La Cd. De México es la que más consume la música de los neoyorquinos en el planeta, le siguen Santiago de Chile y Guadalajara).  En pocas palabras para que la presentación fuera memorable solo tenían que pararse a tocar y ya.

Del otro lado de la moneda, tenemos a The Strokes, quienes a diferencia de sus paisanos, ni siquiera cumplieron el tiempo marcado en el horario. La diferencia entre ambos actos radica no solo que la responsabilidad de cumplir tiempos, sino  en la disposición. Mientras Paul “avena con agua” Banks trata de ser todo lo carismático que su parca persona le permite; Julian Casablancas luce cansado, pasado de tacos y tragos cuando está con The Strokes, pero al día siguiente es una fiesta con su –no tan interesante- proyecto personal, The Voidz, y dos días más tarde brincotea con Jack White y Raconteurs.

En resumen, quién pago soló por ir el domingo obtuvo más que el que pagó por el sábado.

Lo chocante de la décima

FACEBOOK / CORONA CAPITAL

El Corona Capital cada año se afianza como el más mediático del país. Debido a su trayectoria sorprenden errores de primerizos como el control de audio. Un festival de este calibre no puede permitirse un escenario con problemas de sonido toda la tarde. Este fue el caso del Escenario Doritos que era prácticamente inaudible tras la carpa de sonido y cámaras (30 metros) y que llegó a su punto más insoportable al matar la presentación de The B-52s al mermar más las voces del grupo de power pop incluso más que el paso del tiempo.

El sonido se vuelve un asunto especialmente delicado si hablamos de otro de los aspectos más nefastos del festival: la zona exclusiva para abonos VIP frente a los escenarios.

Dos días antes del evento, Corona Capital anunció a través de sus redes que el frente al escenario Corona Light habría una zona exclusiva para aquellos que tenían el abono Citybanamex Plus a partir de las 6:00pm (horario que no se respetó por cierto).

Además de ir en contra de lo que significa ir a un festival donde una primera fila se gana a base de espera y paciencia, representó uno los episodios de clasismo más whitexican en lo que va del año. No podemos negar que muchos festivales venden buena parte de sus estradas a través de una imagen aspiracional a sus asistentes (sobre todo el Corona Capital) pero cae en el abuso relevar al asistente promedio con su entradas normales, mas no baratas (sobre todo con el podrido sistema de fases), a una experiencia sonora menor; es decir, no puedes condenar a todo aquel que no puede permitirse pagar una estrada VIP a estar a 40 metros del artista donde el audio de otros actos se mezcla (sobretodo por la gula de instalar un quinto escenario), mientras al frente tienes apenas a un puñado de odiosos influencers sentados en el piso y más interesados en hacer una transmisión en vivo que en ver al artista (la imagen es antiestética para el artista en escena incluso).

El Corona Capital cumplió en cuanto a magnitud, pero en lo que respecta a actualidad quedó a deber. Los organizadores deben considerar si su evento a futuro va a crecer en cuanto calidad: más ecológico, propuestas musicales más actuales (más rap, más mujeres, más actos nuevos, más “inalcanzables”) y más entretenido (no solo activaciones de marcas); o si solo va a crecer en cuanto a tamaño: tres días con diez escenarios, Julian Casablancas reducido a un Leo Larregui internacional y más espacio para más mamadores de Polanco y la Condesa.

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The Strokes se volvió el Guns N’ Roses millenial

Hace un mes después del Festival Coordenada fui a cenar con unos amigos. En el puesto de comida nos topamos con un montón de señores que venían del concierto de Guns N’ Roses en el Estadio Jalisco. A oídas escuchamos toda su plática sobre la presentación de Axl Rose y compañía: “Ya el Axl no es lo que solía ser, ya está bien ‘botarga’” “No estuvo mal, si valió la pena ¿no?”, “Nada que ver con la vez que se presentaron en el ‘93”, “Chingue a su madre, a mí sí me gusto”.

                A manera de broma, mis amigos y yo nos pusimos a imaginar cómo sería cuando fuéramos a conciertos a los casi 50 y quién sería el Guns de nuestra generación, los millenials. Entre los candidatos estuvieron: Tame Impala, The Arctic Monkeys, Interpol, Franz Ferdinand, The Killers, Kings Of Leon y The Strokes (estimado chavorruco si se quiere ofender por considerar a estas bandas millenials, dese cuenta que el apogeo del grunge fue casi 25 años atrás y a principios de los 2000 su alma ya estaba atrapada en una oficina).

El Corona Capital nos dio un ganador

La primera señal de alerta debió ser la emoción que me provocó ver a los neoyorkinos como headliners del festival junto a Interpol, Franz Ferdinand, Billie Eilish, Keane, y Nick Murphy; todos ellos con material nuevo en los dos últimos años, a diferencia del hiato de casi siete años sin un álbum de estudio en forma por parte de Julian Casablancas y compañía.

La segunda señal debió ser el propio Julian Casablancas, quien no solo ya tiene una finta de haberse comido todas las donas y pizzas que dejó intactas Axl Rose, sino que para esta edición del Corona también agendó su proyecto personal: The Voidz. Más allá de discutir la relevancia musical de un grupo que solemos escuchar como placebo cuando no podemos tener a The Strokes en forma, es algo contraproducente cerrar un festival de esta magnitud y pretender estar al cien por ciento para volver a presentarte menos de 24 horas después.

Cuando les llegó el momento de cerrar la jornada de sábado en el escenario principal, los miedos se disiparon por un momento cuando temas como Heart in a Cage y You Only Lice Once sonaron. Aunque el abortagado Casablancas se veía lento al lado de un mejor conservado (irónicamente) Albert Hammond Jr., interpretó sin problemas otros hitos de la banda The Modern Age, Under Control, Hard to Explain y Reptilia.

Conforme transcurrió la presentación, The Strokes no dejó fuera nada que no formara parte su arsenal mayor: Someday, Is This It,  Juicebox y The Last Night (las tres últimas en encore) hicieron acto de presencia. Al final el saldo, pese a los veinte minutos faltantes previstos en el horario, fue de 18 temas.

¿Realmente hubo una deuda por parte The Strokes?

Aunque el número de canciones es normal para el estándar de festivales y no faltaron los clásicos; es comprensible la molestia del público en el Autódromo Hermanos Rodríguez, si consideramos  joyas en vivo que nos han dejado Foo Fighters, Robbie Williams, The Killers  y Jack White contra la lluvia. El sábado suele ser encabezado por showmen experimentados y el gordibueno Julian dejó una impresión incluso de estar en sintonía con Felipe Calderón en un acto de Margarita Zavala. La molestia no mermó al ver a Casablancas al día siguiente más bonachón y vivo en la presentación de The Voidz. ¿Será The Strokes solo el cochinito del cantante y su corazón su proyecto personal?

                Al final, con un par de amigos me encontré haciendo los mismos comentarios que ese grupo de cuarentones en una taquería: “Ya el Julian no es lo que solía ser, ya está bien botarga”, “Se pasó de lanza”, “No está tan mal ¿o sí?” (Esta última frase dicha con la convicción de quien bebe un envase de leche el día de su caducidad).

                La moraleja de esto es que no el tiempo no perdona ni a rockstars ni a fanáticos y que hay que aprender a vivir con ello de la manera más digna, o dicho de otra manera: cuando me encuentre en una taquería con otros cuarentones de aquí a 15 años después del concierto de The Strokes en el Estadio Jalisco, si nos llegamos a topar con un grupo de chavales que vienen de un festival de inteligencias artificiales no binarias que hacen trap, en lugar de escucharme decir: “Nada que ver con la vez que se presentaron en el Corona Capital en el 2019”, espero ser el sujeto alivianado que dijo sin pena: “Chingue a su madre, a mí sí me gustó”.

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En las últimas semanas el Estado de Nuevo León ha dejado en claro que, para bien o para mal, no le importa el qué dirán (la mayoría para mal, en serio, ya relajense, por favor); con el anuncio de su festival insignia han dejado en claro esto.

Tras revelar su próximo line-up, el Tecate Pa´l Norte ha desencadena una serie de reacciones encontradas. A primera vista, luce como un evento que tiene de todo para todos: para ti, para tu compa hipster, para tu tía solterona, para tu tío rockero que escucha Rock en tu Idioma, para tu prima que quiere meter alcohol a escondidas a su graduación de secu, para tu enana con daddy issues que perrea reggaeton del viejito, para tu compa que publica memes de suicidio etc. A pesar de que al público general la selección de artistas de le pueda parecer chocante, lo cierto es que los organizadores han acertado a su público clave: norteños (¡duh!).

El Norte del país tiene una tradición sonora ecléctica, no solo con festivales como el Machaca y el Pa’l Norte, sino con sus propios exponentes musicales que no temen hacer mezcolanza de todo su bagaje cultural. Esta variedad sonora nos ha traído a artistas reconocidos como: Celso Piña, Kinky, Plastilina Mosh, Control Machete, Julieta Venegas y El Gran Silencio, solo por mencionar a algunos.

Por ello dedicamos, como ya es tradición, nuestras ideas rápidas, poco reflexivas y menos cautelosas, pero muy sinceras, previas al evento.

Perrea, huerco, perrea

Primero hablemos del elefante en la habitación: Daddy Yankee. Tratemos de abordar el tema sin prejuicios de señor panista, ni las apologías académicas que necesitan hacer los estudiantes de Ciencias Sociales para justificar que le gusta perrear los viernes. El reggeaton ha evolucionado y como cualquier rechazado, a fuerza de recibir ataques, se ha ganado la simpatía de varias personas. En cierta manera se desarrollado un acuerdo no verbal: “si el reggeaton es menos misógino, nosotros como escuchas seremos menos clasistas”, esto meramente social y nada tiene que ver con cuestiones de calidad.

Ya sea por ironía, por nostalgia (esta va a lugares oscuros, sino piensa en tu ex), o por verdadero gusto, es probable que el escenario donde se presente Daddy Yankee sea uno de los más abarrotados, y quizá más importante marque un antes y un después en el esquema de los festivales de música. Otro día se podrán discutir cuestiones como su berrinche egomaniaco sobre los Grammys Latinos o la pasión que sienten los reggaetoneros por los cliché, pero hoy por hoy el puertorriqueño es parte del Line-up.

Tame Impala llega crecidito como siempre

En los despliegues de artistas en cada cartel de cada festival, hay dos cosas invariables: nunca está Pearl Jam a pesar de que se “filtró” su participación, y si aparece el nombre de Tame Impala es con la fuente más grande. La razón para que la banda australiana se haya vuelto la exportación musical más importante de su país, es simplemente el trabajo constante y sonante de Kevin Parker y compañia.

La agrupación llegará de estreno a la Sultana del Norte, ya que además del lanzamiento del sencillo It Might Be Time, podemos esperar que ya esté listo su cuarto álbum de Estudio, The Slow Rush. Si es fiel al resto del trabajo de Tame Impala podemos esperar pop psicodélico con un lírica melancólica de ese que han vuelto a tantos de sus temas gusanos auditivos.

“El Potrillo” va a estar en tu festival de música rock sin tantita pena

El periodismo se debe a la verdad, por ello he de confesar que no sé nada de Alejandro Fernández que no sabría un mexa de casi 30 años que ha formado parte de la sociedad de manera más o menos regular y con sentido del oído funcional; partiendo de esto, enlistare las cosas que sé de “El Potrillo”:

  • Su papá es Vicente Fernández que es un chido y ranchero como los de antes, eso implica que él es carismático a más no poder pero también que dice barrabasadas como que los hígados tienen memoria gay. Básicamente es tu abuelito.
  • Alejandro también canta regional pero a veces le falta rancho al chavo y le da por el pop.
  • Interpretó a Zapata en una mala película mexicana que tengo que ver con monchis y una selección de amigos muy graciosos.
  • Si te lo encuentras pedo en el antro te puedes tomar una foto con él y no se agüita.
  • Su hijo Alex Fernández también canta ranchero y es la prueba de que los Fernández con cada generación se ven menos charros.

Ahora estimados prosigamos a hacer la exhaustiva búsqueda en Wikipedia juntos. Además de menciones especiales en Billboard y Vevo, Alejo tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, ha sido reconocido por su apoyo a la comunidad LGBT+ (guárdate tu chiste de señor) y Monterrey tendrá el placer de disfrutar de su presentación más relevante desde Viña del Mar, chingate esa, Pepe Aguilar.

The Strokes, las “viejitas pero bonitas” de nuestra generación

Los ingleses además de ser cabezas de serie en el Corona Capital 2019, vuelven pocos mesesdespués a suelo azteca para también comandar el evento regio. Julian Casablancas y no llegan de estreno a ninguno de los festivales, como ya sabemos, a la manera interpolera, les basta vivir de viejas glorias; sin embargo, la energía sin mermar y experiencia que han ganado con los años, los hacen un digno portador del título de headliner.

No esperes sorpresas, según Setlist.fm, la agrupación no se ha destacado en este tour por covers o invitaciones sorpresa al escenario. En cambio aquí el gancho es tu nostalgia y saber que no faltará ninguna de tus favoritas en la playlist, además ¿quién necesita un capricho creativo de Casablancas o Hammond Jr. cuando puede escuchar por millonésima vez You Only Live Once, Reptilia, The Last Night o Hard to Explain?

Iggy Azalea is still a little fancy

La reflexión de Celso Piña (q.e.pd.) sobre “Los caminos de la vida” no se ve más fuerte con ningún artista del cartel como con Iggy Azalea, si un día me hubieran dicho que la australiana iba a pisar el mismo escenario que El Tri de Alex Lora, lo habría tomado por un meme. Eso pudo pasar en 2014 cuando The New Classic salió a la venta y sonaba ad nauseam Fancy. En ese entonces la estrella hip hop parecía ad hoc con los MTV awards y Los Teen Choice Awards. Todo parecía apuntar que a futuro fuera ella y no Ariana Grande u otra diva la llegara a la cabeza de Coachella.

Cinco años después, un nuevo álbum de estudio, y de vuelta a Monterrey, se presenta a una artista más madura y que se toma menos en serio a sí misma o a los detractores (busquen su disfraz de White Chicks o su respuesta ingeniosa al pseudogangster mal agradecido de T.I.). Los números de In my Defense están lejos de la promesa de 2014 pero están más cerca del sueño de una chica nerda de secundaria que quería ser la versión femenina de Eminem.

Ed Maverick… ash, este huerco

En 2016 se viralizaba la música de un joven norteño que traía un sonido cantinero con influencias de blues a las generaciones millenial y Z. Este chico con cabello alborotado, camisa vaquera que parecía sacada de Napoleon Dynamite y una apariencia de chico de barrio ejidal, generó empatía entre congéneres que no habían tenido la suerte de contar con música desgarradora para el mal de amores como si tuvieron sus viejos. Después ocurrió el sismo de 2017 y este chamaco pendejo posteó un tweet y arruinó su carrera.

Por supuesto hablaba de Juan Cirerol, ¿no creerían que de Ed Maverick? Ambos artistas van de la mano, el primero hizo ver a los promotores y disqueras una oportunidad de negocio; el segundo apareció como un repuesto después de que Cirerol tirará su carrera por la borda. Maverick aunque abismalmente menos talentoso resultó menos polemista y políticamente incorrecto, algo que es una requisito hoy en día para vender a un artista. Aunque a futuro quizá evolucione musicalmente, lo más probable es que deje de ser el ñoño castroso que a huevo quiere tocar la guitarra en las fiestas y se desarrollé en clichés pop como: “vamos a experimentar con el género urbano y bla bla”. Lleva a tu prima o hermanita de prepa, si te piden el paro, o a tu sugar baby (es parte de tus responsabilidades, hombre); pero si puedes ahorratelo.

Calamaro y Babasónicos pa’ que no se caliente “la chaviza”

Seguro tu tío rockero que escucha rock rockero con su novia rockera y su camisa camisa negro-me-compraron-en-un-toquín-hace-veinte-años no está nada contento con este cartel tan colorido. La presencia rockera hispanoamericana de este año corre por cuenta de los argentinos de Andrés Calamaro y Babasónicos.

Ninguno está de estreno ni ha tenido relevancia este año pero la rotación de artistas en español marca que Café Tacvba, Zoé, Los Auténticos Decadentes, Cuca, Andrés Calamaro, Enrique Bunbury, El Gran Silencio y Babasónicos se turnen para los eventos nacionales. Después de un año prolífico para la mayoría de ellos es turno de los dos presentes en el line-up. Aunque parezca hate, no es así, es una preocupación genuina por qué sucederá cuando estos hombres ya no estén (como pensar en tus viejitos) porque no hay un relevo generacional a la vista y se siente feo.

También está El Tri que ahora se dedican a componer canciones basadas en hechos sociopolíticos como si fueran comunicados oficiales de Notimex.

El Boulevard de los sueños rotos

Si revisan con cuidado las letras pequeñas del cartel van a encontrar una selección de artistas con álbumes debut prometedores pero que ¿”se chingaron la rodilla”? y no se volvieron esos colosos de la cultura pop que esperábamos. Entre ellos destacan: MGMT, Foster The People, Kongos, Kinky, Enjambre, Hello Seahorse!, Insite, Disidente y otros.

Quizá repetir la formula de manera muy calcada o un guiño a cliches del pop, irónicamente, los alejaron de ese éxito que tienen los grupos con letras enormes en el mismo cartel. No hay falta de talento, de hecho algunos, como Kongos y Hello Seahorse!, presentaron material más maduro; sin embargo ninguno se volvio parte del soundtrack de años posteriores. En duras pero justas palabras de Marsellus Wallace en Pulp Fiction: ” You came close, but you never made it. And if you were gonna make it, you would have made it before now “.

El evento regio nos recuerda que los festivales son una fiesta, y como estas, solo tienen posibilidades de volverse memorables si se dejan atrás prejuicios y uno se entrega a la emoción que ofrece tanto una canción melancólica de Tame Impala, un jaleo de The Strokes, un perreo con reggaeton de los 2000, y carraspeo de cantina con música de los Fernández. La cita para festejar con los sombrerudos es el 20 y 21 de marzo de 2020 en el Parque Fundidora. Boletos en Ticketmaster.

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Ideas rápidas, poco reflexivas y menos cautelosas, pero muy sinceras, previas al evento.

1. ¡El mal ha triunfado!

ESPECIAL

Quizá no el mal, pero si los sujetos que cada año trolean con carteles falsos. Ustedes saben, esos que lucen como si fueran una playlist de 2005: con pocas mujeres (o ninguna), mucho brit rock, nada de la escena hip hop, y jerarquizados por el gusto personal del troll más que por cualquier criterio de relevancia musical válido*.

No se malinterprete, yo soy el primero en agradecer la oportunidad de ver a The Strokes, a Weezer, a Franz Ferdinand, a Keane (mil veces por encima que Coldplay), e incluso al sandwich de pan blanco sin orillas que es Interpol. Es solo que el Corona había mantenido una racha de varios años trayendo a artistas en la cima de los charts o leyendas con nuevo material. Si no nos emociona o al menos nos abrimos a la experiencia que sería escuchar a Childish Gambino, Post Malone, Tyler The Creator, Rosalía,  Halsey, entre tantos otros; temo decirles whitexicans y wannabes, el Corona Capital no es el evento internacional que creen mamar.

La que saca la casta por el pop más actual es…

*Dios bendito, que bueno que no viene Snow Patrol.

2. Billie “Chamaca Cabrona” Eilish aunque no les guste

FACEBOOK /@billieeilish

La headliner de 17 años definitivamente no será la próxima Nina Simone o Maria Callas, puede que no sea ni siquiera la próxima Ariana Grande o Lorde, pero la chica ha despuntado en los charts y alcanzado reconocimiento de artistas de la talla de Dave Grohl.

Por supuesto es normal  (y sano) tener cierta aversión al star system y dudar de los ascensos meteóricos de artistas.; sin embargo, el pegajoso pop alternativo, desfachatez y mala leche de Eilish difícilmente es algo que se le pudo ocurrir a un directivo de disquera. Si ese fuera el caso, sería más fácil enjaretarnos una nueva estrella de urbano latino.

Hay que decirlo,  la animadversión a la chica quizá tenga que ver más con cuestiones de género y edad. Apostaría que muchos de los críticos más radicales quizá no han escuchado a fondo Always Ascending, Marauder o Black Album** pero han hecho “bailecitos de papá” con Bad Guy***.

**Te fuiste a googlear, no me engañas.

***Para saber en qué consiste este baile vea el vídeoclip de la canción mencionada.

3. Julian Casablancas ocupadón

FACEBOOK / @thestrokes

Casablancas el sábado encabeza el cartel con sus legendarios brothers in arms de The Strokes, el hito que le dio fuerza y globalidad al rock indie mucho antes y con más ganas que The Arctic Monkeys. La banda que podría ser evangelista de nuestra generación viene con todo el poder que tenía en los 2000.

Casablancas el domingo se asolea a media tarde con The Voidz porque… pues pinches convénzanlo de que ya deje eso por la paz, no se puede, este hombre no escucha razones.

4. Jack White también anda por ahí

FACEBOOK / @theraconteurs

En un apartado más discreto del cartel está Don Jack White en compañía de uno de sus supergrupos: The Raconteurs. El más pertinente del momento debido a que recientemente el ex White Stripe en conjunto con los chicos de The Greenhornes lanzó nuevo material.

El hecho de que Jack White venga a México es importante por dos cosas. La primera es que a sus presentaciones en vivo se suma Dean Fertita de Queens Of The Stone Age. La segunda es más profunda; el artista de Detroit ha hecho las paces con nuestro país.

La última aparición White en México fue en 2014 cuando encabezó la infame edición de 2014 de este festival, donde fue héroe al salir y hacer su acto justo después de un diluvio que casi arruina el evento. En esa misma serie de conciertos en suelo azteca, murió en Puebla de un ataque al corazón su tecladista Ikey Owens.

5. Nos quedamos con ganas de Kurt Vile

FACEBOOK / @kurtvileofphilly

Hace un año cuando se presentó The War on Drugs, no pudimos evitar extrañar a uno de sus fundadores.  

El divorcio entre Kurt Vile ha funcionado bien para ambas partes. Adam Granduciel y compañía se quedaron con la faceta más clásica del rock folk en la que sus conciertos son hombres sin más show que su destreza como músicos -similar a Bruce Springsteen & The E Street Band–  haciendo covers de The Grateful Dead (idea para el regalo de tu papá, de nada).

En lo que respecta a Kurt Vile, como solista ha explorado un estilo más comercial que se tradujo en el hit Pretty Pimpin y colaboraciones con artistas como Courtney Barnett con quien lanzó un disco en conjunto llamado Lotta Sea Lice.

6. The B-52s

FACEBOOK / @theb52s

La banda de Georgia dará la nota retro del festival.  The B-52s es uno de los pilares del power pop, ese hermano menos pretencioso y más elegante del new wave (The Knack, The Cars, Elvis Costello etc.). Con ritmos punk traídos desde los 70 a los colores y ganas de fiesta de los 80, The B-52s era la carta divertida de los alternativos de la época (como te mostró 13 going on 30, David Byrne no te hacía ver muy “en onda”).

¿No los conoces? No te preocupes, ellos tienen la culpa porque apenas llegaron los 90 cometieron todos los pecados de la década: duetos sin justificación no monetaria (la asquerosa Shiny Happy People con R.E.M.), aparición en un bodrio de adaptación live action (Los Picapiedras,1994), enrolarse con Nickelodeon (el segundo tema de Modern Life of Rocko es de ellos, lo cual no es malo en sí: gran serie, gran tema, pero me imagino que el típico gen x no tenía tiempo para Nicktoons).

7.  Bloc Party y su gestazo

FACEBOOK / @theblocpartyofficial

Al lado del nombre de Bloc Party hay una pequeña anotación, de esas suelen comunicar malas noticias como que solo viene media banda o que se trata de un asqueroso dj set; sin embargo, no hay que temer. La banda hará un concierto conmemorativo de su álbum Silent Alarm, el mejor recibido por la crítica y el que tiene sus sencillos de mayor calidad, su tiempo en escena será para interpretarlo completo (no te ilusiones mucho por escuchar Banquet).

Lejos de sonar tedioso, suena muy interesante el concepto de una banda tocando su mejor álbum de principio a fin ¿se imaginan a Pixies con Doolittle o a Stone Roses con The Stone Roses? ¡Dios mio!, ¡¿Se imaginan a Weezer sin enjaretarnos sus discos nuevos?!

8.  Otros chaparros destacados

La gala del Capítulo 10 festeja con muchos viejos conocidos y actos nuevos que seguro mantendrán el entusiasmo desde media tarde: Travis, Chet Faker, Two Doors Cinema Club, Nick Murphy, Sofi Tukker, Sharon Van Eatten, Georgia y más. Llegar temprano y descubrir cosillas para tu playlist es la tercera parte del valor del boleto, sácale provecho.