Con veinte canciones, Nuno Bettencourt como invitado y un cierre de grandes himnos, los británicos despidieron su recorrido mexicano en la Arena VFG. Una noche de memoria, oficio y entrega.
“Animal” apareció apenas en el segundo turno. Def Leppard había abierto con “Rejoice” y enseguida tendió el primer puente hacia la memoria de sus seguidores. La noche del 21 de octubre, en la Arena VFG, el presente y el pasado de la banda comenzaron a encontrarse desde el arranque. Después llegó “Let’s Get Rocked” y la invitación quedó completa: Guadalajara tenía por delante una noche para cantar fuerte. La secuencia de apertura, marcó el ánimo del concierto.

Era la última presentación de su gira Live 2026 en México, después de Querétaro y Ciudad de México. Extreme había acompañado la jornada como invitado especial; más adelante, uno de sus integrantes regresaría para compartir escenario con los anfitriones. Durante cerca de dos horas, el quinteto británico recorrió distintas etapas de su música frente a un público que respondió a las canciones y celebró a sus músicos.

El escenario tenía dos niveles, con Rick Allen en lo alto. Una pantalla de gran formato y los juegos de iluminación acompañaban el recorrido. Esa disposición daba una presencia central a la batería y ofrecía espacio para el movimiento de Joe Elliott, Phil Collen, Vivian Campbell y Rick Savage. El espectáculo también estaba pensado para mirar, para seguir a cada músico y dejarse llevar por la escala de la puesta en escena.
El repertorio permitió salir de las rutas más previsibles. “Personal Jesus”, de Depeche Mode, abrió una ventana hacia otras influencias; “Just Like ’73” convivió con “Rocket”, y “White Lightning” encontró su lugar entre los títulos más populares. Varias de esas piezas se interpretaron por primera vez en Guadalajara. Para quienes ya habían visto a la banda, había motivos para escuchar con una expectativa distinta.
“Bringin’ On the Heartbreak” y la instrumental “Switch 625” llevaron la atención hacia las guitarras y la batería. Rick Allen recibió una ovación. Su lugar en Def Leppard tiene un peso emocional evidente, pero su trabajo permite hablar, ante todo, de música: el pulso que sostiene a sus compañeros, la tensión que necesita una entrada de guitarra, la firmeza sobre la que descansan los coros. Allí se entiende cuánto depende esta banda de la relación entre sus cinco integrantes.

La visita de Nuno Bettencourt durante “Slang” añadió otra energía al encuentro. El guitarrista de Extreme se sumó a una interpretación que incluyó guiños a James Brown y David Bowie, mientras Elliott se acercaba al público. Fue una manera de aflojar la estructura y dejar entrar el juego dentro de una producción cuidadosamente organizada.
A partir de “Promises” y “Armageddon It”, la noche comenzó a tomar rumbo hacia su desenlace. El orden de las canciones dejaba ver el tamaño del catálogo: todavía quedaban “Love Bites”, “Rock of Ages” y “Photograph”. Tres maneras de convocar al público, de pasar de la emoción de una balada al golpe de un himno. En esa sucesión reside parte de la fuerza artística de Def Leppard. Las canciones tienen personalidad propia y, reunidas, pueden sostener la intensidad de un concierto sin perder variedad.
“Photograph” recibió una respuesta especialmente entusiasta. Destacó también el momento de “Two Steps Behind”, con Elliott a la guitarra. La reducción del acompañamiento acercó la voz y la canción al público. Tras el despliegue eléctrico, ese cambio de escala dio otro sentido a la reunión: también había espacio para cantar desde la intimidad.
El tramo definitivo reunió “When Love & Hate Collide”, “Hysteria” y “Pour Some Sugar on Me”. La primera prolongó la emoción; la segunda llevó al centro una de las melodías que mejor representan a la banda; la última cerró con su inconfundible impulso rítmico.
Guadalajara recibió un repertorio trabajado para provocar distintos grados de cercanía: el golpe de las guitarras, la pausa acústica, el invitado que altera la dinámica y el coro que reúne a todos. Esa capacidad de darle forma a la emoción ayuda a explicar la permanencia de Def Leppard. Detrás de cada estribillo hay decisiones, arreglos y años de trabajo compartido. En la Arena VFG, todo eso tuvo un destino concreto: encontrarse con las voces del público y dejar que las canciones volvieran a crecer.
ÁNGELES DEL INFIERNO CONQUISTA GUADALAJARA EN UNA CELEBRACIÓN DEL HEAVY METAL EN ESPAÑOL
Todos Somos Ángeles Rock Fest 2026 reunió en la Arena Guadalajara a distintas generaciones del metal, con una jornada encabezada por la legendaria agrupación española y acompañada por José Andrëa, Tierra Santa, Saratoga, Cemican y Megaton.
Revista Instinto | Guadalajara, Jalisco
El pasado domingo 25 de octubre, la Arena Guadalajara fue escenario de una celebración dedicada al heavy metal en español. Bajo el nombre de Todos Somos Ángeles Rock Fest 2026, el encuentro reunió a representantes históricos del género y agrupaciones nacionales, demostrando la vigencia de una corriente musical que continúa conectando a distintas generaciones de seguidores.
La jornada tuvo como protagonistas a Ángeles del Infierno, agrupación española surgida a principios de los años ochenta, cuyo legado permanece profundamente arraigado entre los aficionados mexicanos. Encabezados por su emblemático vocalista Juan Gallardo, los músicos presentaron un recorrido por su repertorio, recordando por qué sus composiciones se convirtieron en himnos del rock pesado en castellano.
La presentación incluyó temas como Todos somos ángeles, Sombras en la oscuridad, Rocker, Prisionero, Pensando en ti, Si tú no estás aquí, Dónde estabas tú, Diabolicca y Con las botas puestas, canciones que reflejan distintas etapas de su trayectoria.
La importancia del encuentro no radicó exclusivamente en su acto principal. Tierra Santa, una de las agrupaciones más representativas del heavy metal épico español, aportó su característico sonido de guitarras melódicas y composiciones inspiradas en la historia y la fantasía.
Por su parte, Saratoga ofreció una muestra de su poderoso heavy y power metal, dentro de una gira vinculada con su producción En Estado Puro. Su repertorio registrado incluyó Resurrección, A morir, Alma perdida, Maldito corazón y Perro traidor, entre otras composiciones.
Otro de los atractivos fue la participación de José Andrëa, reconocido por su trayectoria como vocalista de Mägo de Oz. Su presentación recuperó canciones como Satania, La costa del silencio, Molinos de viento y La danza del fuego, piezas que forman parte de la memoria musical de numerosos seguidores del folk metal en México.
La representación nacional tuvo especial relevancia con Cemican, agrupación tapatía cuya propuesta fusiona el metal con instrumentos y elementos de las culturas prehispánicas. Su participación permitió mostrar una expresión musical de identidad mexicana dentro de un cartel dominado por artistas españoles. Megaton también formó parte del encuentro, reforzando la presencia del heavy metal nacional.
El festival atravesó modificaciones en su programación original, destacando la cancelación de Avalanch y el anuncio de Anabanta de Duan Marie como sustituto, situación que reflejó los ajustes propios de una producción con numerosas agrupaciones.
Más allá del espectáculo, el encuentro tuvo un significado especial para la escena rockera de Guadalajara. La convivencia de estilos, desde el heavy tradicional hasta el power, folk y metal de inspiración prehispánica, puso de manifiesto la diversidad de un movimiento que ha construido su historia lejos de las tendencias comerciales predominantes.
Todos Somos Ángeles Rock Fest 2026 dejó así un testimonio de la permanencia del metal en español, de la influencia que las agrupaciones ibéricas mantienen sobre el público mexicano y de la importancia de continuar generando espacios para las bandas nacionales.
Porque, después de varias décadas, el heavy metal sigue encontrando en sus seguidores una comunidad dispuesta a preservar sus canciones, su identidad y su historia.