Daniel Johnston y su fanzine sonoro

Si hicieran una lista de 1000 items, clichés, iconos, símbolos y personajes de la cultura indie, sin mayor problema podrían relacionar la mitad de ellos a la figura de Daniel Johnston. El cantautor y productor norteamericano, recientemente fallecido; no solo creó una discografía bella por derecho propio, sino que su estilo y personalidad generarían alrededor de él un culto. Para muchos es un santo debido a su pasión por crear y expresarse más allá de medios de producción y recepción. Para otros, fue un demonio con una figura problemática y conductas que, de manera errónea, se han relacionado como inherentes al arquetipo del artista.

Para acercarse al hito de Daniel Johnston y su obra hay que hacerlo con precaución, la necesaria solo para consumir su música y arte gráfico, que finalmente es lo que sí le debe la cultura pop. La imagen de fuckboy y/o fuckgirl, el nihilismo barato, la explotación del meme hasta que pierde la gracia y el normcore quemando hasta rayar en la fodonguez son elementos propios de Johnston que lamentablemente se confundieron como parte de su genialidad. Es difícil saber si el cantautor se trató de un Werther tardío o un Bojack Horseman prematuro, lo cierto es que, como estos personajes ficticios fue erróneamente imitado en su estilo de vida poco sano, cuando solo debía ser atendido por su mensaje.

            Un joven Johnston, inspirado por los Beatles, los comics, superhéroes y el pop, empezaría a componer a mediados de los 70. Muchas de esas grabaciones se harían en un equipo casero barato y simplemente las entregaría a amigos y conocidos, tal y como si fueran fanzines. Estas cintas tendrían por único arte de portada viñetas escuetas pero con temas sociales y filosóficos hechas por el propio Johnston. En ese tiempo también surgirían aspectos oscuros de la vida del músico como su fijación con la religión, el tratamiento tóxico de un amor no correspondido y caprichos ridículos en torno a marcas que pasarían más una travesura que por un simbolismo, como su obsesión por el Mountain Dew.

              Las cintas grabadas en formatos de baja calidad no solo lo volverían uno de los padres de la corriente Lo-Fi, sino que también darían fuertes indicios de su personalidad errática y desapego a las aspiraciones opulencia o lujo.

El disco más celebre de Johnston. ESPECIAL

            Johnston poco a poco se haría de un nombre en la escena de Austin, Texas, para suerte suya, una de las mecas de la música independiente de Estados Unidos. Una invitación para participar en South by Southwest en 1990 lo saca de casa de sus padres y le da proyección internacional. Sus principales cintas: Hi, How are you, Don’t be scared, It’s Spooky y More Songs of Pain, atraerían la atención de músicos de post punk que iban de salida, de grunge en su apogeo y de indie rock que apenas comenzaban a trabajar en sus demos.

            Uno de los momentos cúspide de su reconocimiento fue cuando Kurt Cobain empezó a salir a escena con la icónica imagen de la portada de Hi, How Are You. Al reconocimiento del líder de Nirvana se sumarían el de David Bowie, Sonic Youth, Eddie Vedder, Beck, The Flaming Lips, Bright Eyes, Matt Groening y TV on The Radio, entre otros.

            A pesar del gran éxito que tiene entre el público y la crítica; su personalidad, salud mental frágil y obsesiones se conjugan para evitar que Daniel Johnston dé el salto al siguiente nivel. Infamemente celebre es el episodio en el que evita firmar en el mismo sello discográfico que Metallica, Elektra Records, debido a su fanatismo religioso in extremis que no solo lo lleva acusar a la banda de ser servidores de Satán, sino de intentar matarlo. Un documental de 2005 llamado The Devil and Daniel Johnston, exploraría esta fijación con la espiritualidad y el diablo como la expresión del transtorno bipolar que padecia el cantautor. Este filme sería galardonado en el Festival de Cine de Sundance con el Premio a Dirección Documental.

A partir de ese despegue en los 90, la figura y sonido de Daniel Johnston resurgiría con cada alternancia entre el pop suntuoso y la música alternativa. Con la decadencia del  grunge en los 2000 en beneficio del pop adolescente y el nu metal lleno de mamarrachadas, el sonido Lo-Fi tendría que dormitar hasta un nuevo llamado a la acción. El normcore y corrientes efímeras como el vaporwave y el sythwave traerían de vuelta el interés por el Lo-Fi y por Johnston. Este interés renovado daría como resultado tres discos más incluyendo una grabación en vivo en la Rochester Opera Houseen 2013.

A pesar del gran valor de las grabaciones de Johnston y su innegable influencia en la música y las artes gráficas, los replanteamientos sobre salud mental y figuras malditas en el arte y cultura pop, prácticamente silencian el último lustro de vida del cantautor a excepción de una modesta gira de retiro y una película biográfica producida por Lana del Rey y Mac Miller, Hi How Are You, Daniel Johnston. La muerte del rapero como consecuencia de su depresión no ayudarían a quitar el estigma sobre la figura de Johnston y su influencia.

En septiembre de 2019, moriría por problemas cardiacos. Paso sus últimos años en una casa anexa a la de sus padres. Su obra se ha disparado en reproducciones en plataformas de streaming. Tras darse a conocer su muerte, personalidades como Judd Apatow, Elija Wood, Beck y The Frames han expresado su pesar y reconocimiento.

Un hito de la música independiente, aclamado por su sonido hasta el punto de volverse una figura de culto. El chico que nunca salió de casa de sus padres se decayó en la figura del genio trastornado. La figura noventera con menor expectativa de vida alcanzó los 58 años, murió de causas naturales y para bien o para mal su vida es la historia de un artista.

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