Resumen del Corona Capital 2019: diez historias y que esperar a futuro

El capítulo diez del máximo festival de otoño concluyó hace unos días, y así como otros eventos colosales, pese al resultado, siempre dan de qué hablar y marcan a la escena musical.  La edición más grande del Corona Capital nos dejó recuerdos e impresiones de todo tipo: la grata sorpresa de nuevos actos, la añoranza de ver a bandas históricas, dudas sobre algunas ideas implementadas y muchas experiencias personales que no tienen cabida en una nota, pero que son las que cada uno más rememoremos de este evento.

Mientras todavía tenemos fresco el recuerdo de lo que vivimos el pasado fin de semana en el Autódromo Hermanos Rodríguez, y antes de que nuestra atención se centre en los colosos que están a la vuelta de la esquina (Catrina, Vaivén, Pa’l Norte y Vive Latino); hagamos un repaso de lo que vivimos en el Capital.

Lo que va a sonar fuerte

Keuning / FACEBOOK / CORONA CAPITAL

Como ya es costumbre, el Corona Capital nos trajo a horas tempranas actos emergentes y propuestas alternas, que aunque no son conocidas para la mayoría de asistentes y no suelen convencer a alguien de comprar un abono; dan de que hablar por su empuje creciente o como gratas sorpresas.

Entre lo más destacado de dichos actos tuvimos a los siguientes artistas: Georgia, Brutus, King Princess, Kero Kero Bonito, Car Seat Headrest, Keuning, Mija, Dear Boy y Noah Cyrus. Cada uno de ellos con sonido muy particular, pero son similares en que son actos que han experimentado musical, lírica y escénicamente desde sus respectivos géneros.

La campanada de la tarde de domingo la dio Sofi Tukker, ya que, a pesar de no ser ningunos desconocidos, el dueto congregó a una multitud comparable a la de los actos principales. La presencia escénica de Tukker y su interacción con el público los pone en el pódium de las presentaciones del festival. Lo único que necesitan los neoyorquinos es un megahit y no hay duda que se codearán bien con la crema y nata del pop.

Nostalgia de todos colores

The B-52s / FACEBOOK / CORONA CAPITAL

Aunque la nota retro parecía girar únicamente en B-52s (de quienes vamos a hablar más adelante y no por la mejor de las razones), hubo otros artistas que nos trajeron recuerdos de una época en que no nos reventaba la espalda después de siete horas de música.

Cat Power, Kurt Vile, Phosphorescent y Miami Horror son artistas con trayectorias que se remontan a finales de los 90 y principios de los 2000. Es difícil pensar que vayan a despuntar tardíamente, pero en su momento, sus canciones fueron parte importante de la cultura pop y le han dado color e inspiración al nuevo milenio.

Dentro del escalafón de la nostalgia y como segunda mejor presentación del festival colocaremos a unos que sufrieron mucho con la mala racWeezeha de los Tiburones Rojos del Veracruz: r. Rivers Cuomo y compañía nos han entregado desde Red Album, una prolífica serie de materiales de estudio que, aunque cada uno nos ha dejado sencillos memorables, nos han quedado a deber como obras en conjunto. Esta mala racha la cortaron el año pasado de una manera un tanto tramposa pero disfrutable al lanzar el Teal Album, un recopilación de covers en donde cada uno conserva la esencia original y se mezcla con la actitud de fanboy del rock de Cuomo.

A esa nostalgia por los clásicos de los 80 se suma la que genera Weezer por derecho propio con Pinkerton y el Green Album. Urge que salga Van Weezer.

Y el mejor headliner fue…

Billie Eilish / FACEBOOK / CORONA CAPITAL

El line-up de esta año fue notable por la cantidad de grandes nombres que reunió para presentarse: Billie Eilish, Interpol, The Strokes, The Raconteurs, Nick Murphy, Keane, Bloc Party, Years & Years, Flume y Franz Ferdinand. Cada uno de estos artistas juntó a una masa de fanáticos en su respectiva presentación y consiguió ser tendencias en redes sociales, independientemente del resultado final.

Entre ellos vale la pena destacar a la joven Billie Eilish quien apenas a los 17 años y contra la opinión de sus heaters (con cada vez menos argumentos válidos) estuvo a la altura de la difícil tarea de cerrar un escenario. La sensación pop todavía es algo torpe en escena al intentar dinámicas con el público y tiene poca experiencia en festivales masivos; sin embargo, tiene un carisma enorme que vuelve algo tan trivial como golpearse la nariz con el micrófono un momento divertido. Una gracia de este tipo es algo que ni en sueños podríamos esperar del sándwich de pan blanco sin orillitas llamado…

Interpol, es sin duda alguna el ganador a el mejor acto del festival en un duelo que sabemos iba definirse entre ellos y The Strokes. El problema es que esta batalla deja un mal sabor de boca, al estilo de la peleas de Floyd Mayweather Jr. 

Paul Banks y compañía no necesitan de un show espectacular, habilidades teatrales, tener gestos con el público, tocar cover alguno, ni ninguna de esas cosas que hace la diferencia entre escuchar un artista en tu casa y pagar una entrada. El grupo se basta de su excelente repertorio y un “gracias México” repetido ad nauseam tras cada canción. En este sentido, Interpol es Mayweather, no corre riesgos donde no hace falta arriesgarse (La Cd. De México es la que más consume la música de los neoyorquinos en el planeta, le siguen Santiago de Chile y Guadalajara).  En pocas palabras para que la presentación fuera memorable solo tenían que pararse a tocar y ya.

Del otro lado de la moneda, tenemos a The Strokes, quienes a diferencia de sus paisanos, ni siquiera cumplieron el tiempo marcado en el horario. La diferencia entre ambos actos radica no solo que la responsabilidad de cumplir tiempos, sino  en la disposición. Mientras Paul “avena con agua” Banks trata de ser todo lo carismático que su parca persona le permite; Julian Casablancas luce cansado, pasado de tacos y tragos cuando está con The Strokes, pero al día siguiente es una fiesta con su –no tan interesante- proyecto personal, The Voidz, y dos días más tarde brincotea con Jack White y Raconteurs.

En resumen, quién pago soló por ir el domingo obtuvo más que el que pagó por el sábado.

Lo chocante de la décima

FACEBOOK / CORONA CAPITAL

El Corona Capital cada año se afianza como el más mediático del país. Debido a su trayectoria sorprenden errores de primerizos como el control de audio. Un festival de este calibre no puede permitirse un escenario con problemas de sonido toda la tarde. Este fue el caso del Escenario Doritos que era prácticamente inaudible tras la carpa de sonido y cámaras (30 metros) y que llegó a su punto más insoportable al matar la presentación de The B-52s al mermar más las voces del grupo de power pop incluso más que el paso del tiempo.

El sonido se vuelve un asunto especialmente delicado si hablamos de otro de los aspectos más nefastos del festival: la zona exclusiva para abonos VIP frente a los escenarios.

Dos días antes del evento, Corona Capital anunció a través de sus redes que el frente al escenario Corona Light habría una zona exclusiva para aquellos que tenían el abono Citybanamex Plus a partir de las 6:00pm (horario que no se respetó por cierto).

Además de ir en contra de lo que significa ir a un festival donde una primera fila se gana a base de espera y paciencia, representó uno los episodios de clasismo más whitexican en lo que va del año. No podemos negar que muchos festivales venden buena parte de sus estradas a través de una imagen aspiracional a sus asistentes (sobre todo el Corona Capital) pero cae en el abuso relevar al asistente promedio con su entradas normales, mas no baratas (sobre todo con el podrido sistema de fases), a una experiencia sonora menor; es decir, no puedes condenar a todo aquel que no puede permitirse pagar una estrada VIP a estar a 40 metros del artista donde el audio de otros actos se mezcla (sobretodo por la gula de instalar un quinto escenario), mientras al frente tienes apenas a un puñado de odiosos influencers sentados en el piso y más interesados en hacer una transmisión en vivo que en ver al artista (la imagen es antiestética para el artista en escena incluso).

El Corona Capital cumplió en cuanto a magnitud, pero en lo que respecta a actualidad quedó a deber. Los organizadores deben considerar si su evento a futuro va a crecer en cuanto calidad: más ecológico, propuestas musicales más actuales (más rap, más mujeres, más actos nuevos, más “inalcanzables”) y más entretenido (no solo activaciones de marcas); o si solo va a crecer en cuanto a tamaño: tres días con diez escenarios, Julian Casablancas reducido a un Leo Larregui internacional y más espacio para más mamadores de Polanco y la Condesa.

TAMBIÉN TE PODRÍA INTERESAR: The Strokes se volvió el Guns N’ Roses millenial

Billie Eilish: el “Ok, boomer” a las convenciones del pop

Nota: Cada cita empleada en esta nota es una frase real escuchada por el autor.

“Es alguien a quien admiramos y creemos que está inspirando e innovando” dice Jack White antes presentar a Billie Eilish Pirate Baird O’Connell (es su nombre real) para grabar su álbum en vivo bajo el padrinazgo de Third Man Records, el sello discográfico del propio White y uno de los más respetados de la escena alternativa.

A la admiración del ex White Stripe por la joven de 17 años se suman la de artistas como: Elton John, Thom Yorke, Lana del Rey, Taylor Swift, Billie Joe Armstrong y Dave Grohl; la de la crítica especializada; y la de las generaciones Y y Z que se ven identificadas en la actitud y estilo de la cantante. Desde que consiguió su primer hit con Ocean Eyes, la artista pop alternativa no ha dejado de llamar la atención por una imagen dentro y fuera del escenario que contrasta con los lugares comunes de las estrellas pop jóvenes.

La chica rara con Tourette y pants

Cuando era joven, a Eilish se le diagnosticó síndrome de Tourette. Este desorden la volvió cohibida debido a las dificultades que provoca en la interacción social; por lo mismo, la tuvo que ser educada en casa. Bajo esas circunstancias, no tuvo más remedio que utilizar su tiempo en aprender canto, baile y a tocar múltiples instrumentos.

Tiempo después su hermano escribiría la ya mencionada Ocean Eyes, lanzada como un sencillo en 2016. A partir de este punto la cantante tendría una seguidilla de tres año de lanzamiento de sencillos y EPs sin que se concretara un disco en forma, aunque tuvieron el suficiente impacto para mantenerla vigente y generar expectativas de cara a su obra maestra.

When We All Fall Asleep, Where Do We Go? De 2019 no solo presentó una selección interesante de electro-pop con avant garde, sino que develó la nueva imagen de Eilish. Atrás quedó la niña que cantaba melodías rosas ad hoc con su imagen. La nueva Billie mostró una madurez creativa e ideológica poco común para una artista pop. En lugar de mostrar una sensualidad desbordada para dejar en claro que ya no era una niña (como pasó con las chicas Disney), tomó la imagen cringe de los artistas de trap que aunada a una actitud irreverente, presentó a la perfecta adolescente: rebelde, desinhibida, cautivadora para sus contemporáneos, detestable para las personas mayores.               

“Morra necesitada de atención”

Facebook / Billie Eilish

Contrastante con la buena recepción que ha recibido Eilish, está la opinión de sus detractores quienes la tachan fantoche, necesitada de atención y su música pobre. Está opinión no viene de un sector de la crítica, ni de un grupo de celebridades, y tampoco de los consumidores principales de contenido hoy en día (millenials y centenials); sino de público arriba de 45 años.

Aunque pueda haber excepciones a la regla, si uno se dirige con una persona de cuarenta y pico años, y trata de hacerle escuchar algo del material de la cantante puede que reciba comentarios como: “¿por qué se viste así?”, “Seguro es reggaetón”, “Soy el único que no sabe quién esta niña?”,“Ya no hay música que valga la pena” y cuanta frase cliché pueda esperar escuchar uno si le pone un disco de metal o rap a su abuelita. Al final de este ejercicio terminas sintiéndote como si hubieran confundido tu dibujo de una serpiente devorando un elefante con un sombrero.

Por supuesto la situación de Eilish no es distinta a la de la mayoría de artistas de menos de 35 (“Gretta Van Fleet solo le copia a Led Zeppelin”), a la de intérpretes mujeres (Revisen cuántos headliners femeninos  hay en los festivales en una época en la que las mejores propuestas son femeninas), o la de cualquiera que no interprete el rock, pop y rap con el que crecieron nuestros padres (“¿Qué es un Kendrink Lamar?”). Incluso si uno cae dentro de la gracia de este sector, la recompensa no es mejor, ¿recuerdan los fascinados que estaban los señores rockeros con The Warming? La banda de hermanas regias, de entre 12 y 15 años, que a mediados de los 2010 se volvió viral por tocar covers de Metallica y que motivo a cada chavorruco a decir: “El rock no ha muerto”, su música original no se compartió en FB con un soso “aún hay esperanza para la humanidad”.

A pesar de que no haya interés en este sector de edad por la música de Billie Eilish, si lo hay en otro aspecto de ella: su cuerpo y su sexualidad. La decisión de la cantante de mantener oculta su figura bajo capas de ropa holgada parece razonable al saber que en redes abundan los perfiles que cuentan los días para que ella alcance la mayoría de edad y sea “legal” (si necesitas una pausa para vomitar, aquí te espero).

Entonces las posibilidades que ofrece el público boomer y gen x para una chica de 17 años es ser una niña adorable que toca covers olvidables o una fantasía sexual inapropiada.

Contrataque

ESPECIAL

Bad Guy, la primera canción de su LP, fue el grito de guerra de la nueva etapa de Eilish. El videoclip que acompaña al tema comienza con la cantante diciendo incoherencias antes de aparecer ataviada con ropa holgada y empezar a bailar incómodamente. Una toma muestra a unos hombres gordos  de aproximadamente 50 años hacer un bailecito de papá (piensa en tu viejo en las bodas) de mala gana a ritmo de la canción. Otra toma muestra  a un grupo de jóvenes adultos en triciclo. El contenido semántico en esas imágenes es importante porque a través de ellas Billie hace una declaración de principios contra detractores y acosadores: “Si vamos a tener una conversación incomoda, no va a ser la que tú quieras”.

La ropa deportiva oculta la figura que anhelan ver los pervertidos que quieren verla “madurar”. Si esto no basta para matar el sex appeal, tal vez lo haga el movimiento desagradable de sus rodillas, su nariz sangrando,  su aparato dental o el baile de “niña fantoche”. Muerta la fantasía sexual, solo le queda a los señores “bailar” incómodamente la canción (algo que suele pasar entre hombres, si uno va a un antro, siempre puede encontrar al menos a sujeto heteronormado ad nauseam junto a la barra moviendo la cabeza al ritmo de un tema pop mientras sostiene su bebida, suele ser un acarreado de su novia o de sus amigas y preferiría estar en Chernóbil que ese lugar). Por otra parte, las imágenes de ella y otros jóvenes paseando en triciclo puede interpretarse como la imagen de infantilismo que tienen las generaciones mayores de millenials y centenials.

En un mundo en el que destacan las acciones de Greta Thunberg, Malala Yousafzai, Emma Watson, chicas con pañuelos verdes y diamantina, y otras voces jóvenes más, la propia Billie Eilish pelea desde la trinchera de la música con su discurso de aceptación personal y contra la cosificación de las personas. Ella sabe que hay una guerra por pelear contra quienes están más preocupados por si las películas de Netflix cuentan como cine y por cuánto gastamos en tostadas con aguacate, en lugar pensar en los problemas reales del mundo. Tal y como dice una de sus canciones: All the good girls go to hell ‘cause even God herself has enemies, jugar limpio no es una opción y antes de que el grito de guerra “Ok, boomer” hiciera su aparición, Eilish advirtió lo siguiente: “My turn to ignore you, don’t say I didn’t warn you”.

Presentaciones en México

  • 17 de noviembre, Corona Capital: Décimo Capítulo, Autódromo Hermanos Rodríguez, CDMX
  • 25 de mayo , Arena VFG, GDL
  • 27 de mayo, Palacio de los Deportes, CDMX

TAMBIÉN TE PODRÍA INTERESAR: Más allá de headliners: Corona Capital Capítulo 10

Más allá de headliners: Corona Capital Capítulo 10

La décima edición del máximo festival de música de otoño puso toda la carne sobre el asador para celebrar con su público. Su line-up muestra mucho músculo pop y brit rock sobre todo en los actos principales. Los diez nombres principales en el cartel ya son razón suficiente para justificar la compra del boleto: Weezer, The Raconteurs, Franz Ferdinand, Billie Eilish, The Strokes, Flume, Interpol, Keane, Chet Faker y Bloc Party (interpretando Silent Alarm completo). Una selección de artistas de estreno, miembros destacados de Billboard y favoritos del público mexicano.

A pesar de lo llamativo que resultan estos artistas, enfocarse solo en ellos es perderse de experiencias sonoras muy interesantes de la lista b. Pop, folk rock, dance, post punk, indie y artistas en su propio género son algunas de las cosas que pondrán a bailar y cantar al Autódromo Hermanos Rodríguez el 17 y 18 de Noviembre.

A continuación te presentamos una selección de artistas que podrían unirse a tu playlist si les das la oportunidad. 

Georgia

La nueva sensación del electro-pop ya se ha hecho de un nombre la largo alcance. La británica comenzó su carrera a cargo de las percusiones de de Kate Tempest y Kwes, y aunque su base es notable en las colaboraciones, su verdadero talento se reveló de verdad con su único disco: Georgia (2015).

Sin embargo, a pesar de que ese álbum debut dio muestras de las posibilidades de la artista en la escena dance, sería su EP lanzado este año, Started Out con el hit About Work The Dancefloor, el que la pondría como una de las artistas destacadas del 2019. Como nota especial podemos destacar sus remixes de Metronomy.

Si no tienes oportunidad de asistir este año al Corona Capital, descuida, Georgia también participará como telonera en el concierto que ofrecerán en conjunto Interpol y Franz Ferdinand.

Kurt Vile

La visita de War on Drungs el año pasado aunque satisfizo a los seguidores de la banda de culto, dejó entre el público la ganas de escuchar al hombre que junto con Adam Graduciel produjo uno de los mejores proyectos de indie folk de la década que agoniza.

Vile le ha dado una justificación a su carrera como solista a través del trabajo duro y constante que se ha traducido en ocho álbumes (incluyendo uno en conjunto con Courtney BarnettLotta Lice Sea-) en poco más de diez años.

Su último trabajo, Bottle It In ha sido bien recibido por la crítica y el público; además, sus sencillos: Loading Zones y Rolling With The Flow, recuperan la energía su más grande hit, Pretty Pimpin.

Noah Cyrus

Probablemente ya tengas esta presentación en tu agenda, aunque quizá lo hagas más por el morbo de ver a la hermana de Miley Cyrus (no es la otra chica que salía en Hannah Montana).

Aunque es un año prolífico para toda la familia Cyrus (nadie vio venir que el sujeto de  Achy Breaky Heart fuera a estar en la cima de los charts en 2019), la que ha pasado más desapercibida ha sido la que más méritos musicales ha hecho para volverse tendencia. Por supuesto debe ser difícil destacarse en un familia en la que tu papá es el mullet más famoso de los 90 y tu hermana mayor no se tira un pedo sin que Paper Magazine le dedique una nota completa.

Escuchen su presentación, ya sea por disfrutar del buen electro-pop que ofrece su álbum debut Good Cry, o para ver cómo se vería Billy Ray Cyrus si se hubiera gastado todas las ganancias de Achy Breaky Heart en skin care.

Phantogram

Trip Hop. No vale la pena ir a un festival pop que no te ofrezca la música más sensual de la Generación X. Este año ha tenido un segundo aire el género surgido entre clasemedieros londinenses y neoyorkinos. 

El grupo nos ha dejado abandonados desde hace tres años cuando lanzó su último disco y se ha dedicado únicamente a salir de gira; sin embargo, el año pasado el sencillo Someday / Saturday, cuyas ganancias se destinaron a la prevención del suicidio, volvió a poner al dueto de Sarah Barthel y Josh Carter en el mapa por unas semanas. 

When I’m Small e Don’t Move sonarán y créenos que son el complemento ideal para acompañar un rato de hedonismo a media tarde.

King Princess

Si hicieramos un lista de aspectos que debe poseer un artista para no volverse trascendental serían los siguientes: talento, una técnica depurada, amplio bagaje cultural, un mensaje relevante con su época y carisma. 

  Mikaela Mullaney Straus, mejor conocida como King Princess, es un cantautora y multiinstrumentalista que ha destacado por los mensaje de aceptación social, apoyo a las minorías, amor libre y empoderamiento femenino en su música. Este discurso llega a sus escuchas a través de una agradable mezcla de pop, R&B y funk derivada de la afición de Princess por artistas como Beyoncé, T. Rex, Nick Cave y Dolly Parton

Con solo un disco y varios sencillos desde su inicio en 2015, esta artista está mostrando el mismo éxito meteórico que en su momento tuvieron Sam Smith y Dua Lipa, ambos ex alumnos del Corona Capital y que en su momento fueron la revelación de una tarde de domingo para el público azteca.

TAMBIÉN TE PODRÍA INTERESAR: 8 Tracks de: Corona Capital 2019

Years & Years

La próxima década da muestras de que mostrará un gran afecto por el synth-pop y en general por los artista que mezclen una base de sonido retro con una actitud millenial y centennial  (que ya no son son minoría y se llevan muy bien entre ellas). Years & Years tiene un pase de década asegurado gracias a que su sonido se apega a esta descripción.

Este es uno de los puntos más tramposos de la lista, ya que sin duda todos hemos escuchado alguna vez los hits King, Desire y If You’re Over Me; aun así, es probable que estén esa categoría de “canciones que has escuchado pero no sabes como se llaman”; cuando en realidad entre Communion y Palo Santo, los dos álbumes del grupo londinense, tienen mucho más que ofrecer.

Son los Pet Shop Boys del nuevo siglo y eso es decir mucho.

Cat Power

Con Cat Power se presenta uno de los sonidos más melodiosos y con una de las líricas más dulces. Con un sonido sadcore (les juro que así se llama el género) e indie folk, Charlyn Marie “Chan” Marshall, es de esas artistas que cuando toman una canción de otro músico y hacen un cover se la apropian, tal es el caso de Johnny Cash, Chris Cornell, Fiona Apple y Kurt Cobain. Si no creen vuelvan a escuchar I Found A Reason en la versión original de Velvet Underground y la de ella; reconozcan cuál de las dos les enchinó más la piel.

Difícilmente un concierto de 50 minutos le hará justicia a una trayectoria de diez álbumes, pero mientras dure, dejen salir los sentimientos a flor de piel, no importa si están solos o acompañados.

Bad Suns

Este line-up es carente de músculo y riffs de guitarra más allá de sus headliners, eso puede desanimar al que necesita energía en el sonido para despertar o al que se anima a aventarse el festival en jornada maratónica desde que arranca hasta que el último decibel sale de las bocinas. 

Para quienes gusten algo con más ritmo y una buena batería haciendo ruido, a las 3:00 pm. Bad Suns son unos aficionados del post punk y del power pop que le rinden tributo de buena manera a sus ídolos. Además este año vienen de estreno con el disco Mystic Truth, en el que se ve que los californianos ya han agarrado confianza para tocar con más fuerza y a mayor velocidad.

The B-52s

Si tienes menos de 30 años hay muchas razones por las que puede que no hayas escuchado a The B-52s, pero todas podríamos englobarlas en la etiqueta de “Cosas ñoñas de los 90 que no envejecieron bien”. Pareciera poca cosa pero esa es la diferencia entre tener que soportar a un insufrible U2 aferrado a lanzar un disco cada dos años y el poderoso post punk de la banda de Georgia, Estados Unidos.

No te garantizamos nada, pero con el gran historial que tienen tras de sí The B-52s y éxitos como Rock Lobster, Private Idaho, Love Shack y Roam, es probable que pronto vuelvas a escuchar de ellos como parte del soundtrack Stranger Things, una película de superhéroes o cualquier producto que quiera lucrar con la nostalgia (que no deberíamos sentir los millenials por una época que ni siquiera vivimos). Por ello, ¿por qué no decir que viste en vivo a la banda que toca esa canción en la escena en que Will Byers moja la cama por culpa de monstruos interdimensionales?

Sharon Van Etten

El de este año es un cartel dominado por mujeres (al menos antes de las 8:00 pm) y eso parece adecuado en una época en la que las exponentes femeninas, sin nada que perder, están haciendo todas las apuestas sonoras y han repudiado los lugares comunes.

Sharon Van Etten es esa guitarrista de folk rock y rock alternativo que se siente tan ausente este año; sin embargo, la fuerza con que toca éxitos como Seventeen, The End Of The World y Serpents, y su voz que no teme desgañitarse a medio coro, son la mezcla perfecta para mantener el ánimo antes de los actos principales.Remind Me Tomorrow, su disco de este año, también merece su atención en un año en el que el mejor contenido musical viene de la escena indie y alternativa.

TAMBIÉN TE PODRÍA INTERESAR: 8 Tracks de: Pa’l Norte 2020

8 Tracks de: Corona Capital 2019

Ideas rápidas, poco reflexivas y menos cautelosas, pero muy sinceras, previas al evento.

1. ¡El mal ha triunfado!

ESPECIAL

Quizá no el mal, pero si los sujetos que cada año trolean con carteles falsos. Ustedes saben, esos que lucen como si fueran una playlist de 2005: con pocas mujeres (o ninguna), mucho brit rock, nada de la escena hip hop, y jerarquizados por el gusto personal del troll más que por cualquier criterio de relevancia musical válido*.

No se malinterprete, yo soy el primero en agradecer la oportunidad de ver a The Strokes, a Weezer, a Franz Ferdinand, a Keane (mil veces por encima que Coldplay), e incluso al sandwich de pan blanco sin orillas que es Interpol. Es solo que el Corona había mantenido una racha de varios años trayendo a artistas en la cima de los charts o leyendas con nuevo material. Si no nos emociona o al menos nos abrimos a la experiencia que sería escuchar a Childish Gambino, Post Malone, Tyler The Creator, Rosalía,  Halsey, entre tantos otros; temo decirles whitexicans y wannabes, el Corona Capital no es el evento internacional que creen mamar.

La que saca la casta por el pop más actual es…

*Dios bendito, que bueno que no viene Snow Patrol.

2. Billie “Chamaca Cabrona” Eilish aunque no les guste

FACEBOOK /@billieeilish

La headliner de 17 años definitivamente no será la próxima Nina Simone o Maria Callas, puede que no sea ni siquiera la próxima Ariana Grande o Lorde, pero la chica ha despuntado en los charts y alcanzado reconocimiento de artistas de la talla de Dave Grohl.

Por supuesto es normal  (y sano) tener cierta aversión al star system y dudar de los ascensos meteóricos de artistas.; sin embargo, el pegajoso pop alternativo, desfachatez y mala leche de Eilish difícilmente es algo que se le pudo ocurrir a un directivo de disquera. Si ese fuera el caso, sería más fácil enjaretarnos una nueva estrella de urbano latino.

Hay que decirlo,  la animadversión a la chica quizá tenga que ver más con cuestiones de género y edad. Apostaría que muchos de los críticos más radicales quizá no han escuchado a fondo Always Ascending, Marauder o Black Album** pero han hecho “bailecitos de papá” con Bad Guy***.

**Te fuiste a googlear, no me engañas.

***Para saber en qué consiste este baile vea el vídeoclip de la canción mencionada.

3. Julian Casablancas ocupadón

FACEBOOK / @thestrokes

Casablancas el sábado encabeza el cartel con sus legendarios brothers in arms de The Strokes, el hito que le dio fuerza y globalidad al rock indie mucho antes y con más ganas que The Arctic Monkeys. La banda que podría ser evangelista de nuestra generación viene con todo el poder que tenía en los 2000.

Casablancas el domingo se asolea a media tarde con The Voidz porque… pues pinches convénzanlo de que ya deje eso por la paz, no se puede, este hombre no escucha razones.

4. Jack White también anda por ahí

FACEBOOK / @theraconteurs

En un apartado más discreto del cartel está Don Jack White en compañía de uno de sus supergrupos: The Raconteurs. El más pertinente del momento debido a que recientemente el ex White Stripe en conjunto con los chicos de The Greenhornes lanzó nuevo material.

El hecho de que Jack White venga a México es importante por dos cosas. La primera es que a sus presentaciones en vivo se suma Dean Fertita de Queens Of The Stone Age. La segunda es más profunda; el artista de Detroit ha hecho las paces con nuestro país.

La última aparición White en México fue en 2014 cuando encabezó la infame edición de 2014 de este festival, donde fue héroe al salir y hacer su acto justo después de un diluvio que casi arruina el evento. En esa misma serie de conciertos en suelo azteca, murió en Puebla de un ataque al corazón su tecladista Ikey Owens.

5. Nos quedamos con ganas de Kurt Vile

FACEBOOK / @kurtvileofphilly

Hace un año cuando se presentó The War on Drugs, no pudimos evitar extrañar a uno de sus fundadores.  

El divorcio entre Kurt Vile ha funcionado bien para ambas partes. Adam Granduciel y compañía se quedaron con la faceta más clásica del rock folk en la que sus conciertos son hombres sin más show que su destreza como músicos -similar a Bruce Springsteen & The E Street Band–  haciendo covers de The Grateful Dead (idea para el regalo de tu papá, de nada).

En lo que respecta a Kurt Vile, como solista ha explorado un estilo más comercial que se tradujo en el hit Pretty Pimpin y colaboraciones con artistas como Courtney Barnett con quien lanzó un disco en conjunto llamado Lotta Sea Lice.

6. The B-52s

FACEBOOK / @theb52s

La banda de Georgia dará la nota retro del festival.  The B-52s es uno de los pilares del power pop, ese hermano menos pretencioso y más elegante del new wave (The Knack, The Cars, Elvis Costello etc.). Con ritmos punk traídos desde los 70 a los colores y ganas de fiesta de los 80, The B-52s era la carta divertida de los alternativos de la época (como te mostró 13 going on 30, David Byrne no te hacía ver muy “en onda”).

¿No los conoces? No te preocupes, ellos tienen la culpa porque apenas llegaron los 90 cometieron todos los pecados de la década: duetos sin justificación no monetaria (la asquerosa Shiny Happy People con R.E.M.), aparición en un bodrio de adaptación live action (Los Picapiedras,1994), enrolarse con Nickelodeon (el segundo tema de Modern Life of Rocko es de ellos, lo cual no es malo en sí: gran serie, gran tema, pero me imagino que el típico gen x no tenía tiempo para Nicktoons).

7.  Bloc Party y su gestazo

FACEBOOK / @theblocpartyofficial

Al lado del nombre de Bloc Party hay una pequeña anotación, de esas suelen comunicar malas noticias como que solo viene media banda o que se trata de un asqueroso dj set; sin embargo, no hay que temer. La banda hará un concierto conmemorativo de su álbum Silent Alarm, el mejor recibido por la crítica y el que tiene sus sencillos de mayor calidad, su tiempo en escena será para interpretarlo completo (no te ilusiones mucho por escuchar Banquet).

Lejos de sonar tedioso, suena muy interesante el concepto de una banda tocando su mejor álbum de principio a fin ¿se imaginan a Pixies con Doolittle o a Stone Roses con The Stone Roses? ¡Dios mio!, ¡¿Se imaginan a Weezer sin enjaretarnos sus discos nuevos?!

8.  Otros chaparros destacados

La gala del Capítulo 10 festeja con muchos viejos conocidos y actos nuevos que seguro mantendrán el entusiasmo desde media tarde: Travis, Chet Faker, Two Doors Cinema Club, Nick Murphy, Sofi Tukker, Sharon Van Eatten, Georgia y más. Llegar temprano y descubrir cosillas para tu playlist es la tercera parte del valor del boleto, sácale provecho.